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04 de desembre 2018

Los robots también lloran



Marc Artigau lleva al TNC una obra que gira alrededor de la inteligencia artificial con «Alba (o el jardí de les delícies)
Lluís Marco y Montse Guallar son los protagonistas de esta historia que cuenta con la joven Clàudia Riera como la androide, réplica del personaje de Guallar de joven Lluís Marco y Montse Guallar son los protagonistas de esta historia que cuenta con la joven Clàudia Riera como la androide, réplica del personaje de Guallar de joven

Quien crea que la identidad está marcada por la memoria, que somos lo que hemos sido, la posibilidad de crear un androide de inteligencia artificial será un monstruo en busca de usurparnos hasta la última gota de nuestra humanidad. Quien crea que la identidad está marcada más en lo que queremos ser, o sea una proyección nerviosa de nuestros deseos, entenderá que un androide de inteligencia artificial será una máquina en la que disparar nuestra imaginación y conseguir ser todavía más humanos de lo que hemos sido nunca. ¿De dónde vienen nuestros deseos sino precisamente de la memoria? Otra vez queda patente el error de pensar que de donde procede una idea es más importante o esencial que hacia donde se dirige. ¿La memoria? No es importante por qué deseamos, sino desear. La memoria es objetuar al ser, sujetarlo en el sentido foucaultiano del término. Es convertirlo en robot. La inteligencia artificial para contener nuestra memoria es una redundancia.

Los robots dan miedo, sin duda, como todo lo que no entendemos todavía. Stephen Hawking llegó a decir poco antes de morir que «el desarrollo de una completa inteligencia artificial podría deletrear el fin de la raza humana» y se supone que era una de las personas más inteligentes del mundo. Pero era una de esa personas que parecían convencidas que su memoria era el principio y final de su identidad. Él era lo que había sido, no lo que quería ser. Extraño en una persona que basó su vida en el conocimiento, en el deseo de comprender.

El magnate Elon Musk, otro tipo muy listo, suplica siempre por una regulación global para controlar esta inteligencia artificial porque, dice, «la carga el diablo». La carga el hombre. Para Musk el hombre es el diablo, ergo, eso, la inteligencia artificial es el diablo. Está claro que Musk también debe tener miedo a lo que ve en el espejo, vamos, pero es prácticamente seguro que nunca saltará la imagen que proyecta y le atacará. Si lo hace, todos deberíamos temer a los robots.

Pocas personas, sin embargo, piensan más allá del pasado para intentar comprender lo que es o será un robot, lo que es un error terrible. Sólo si pensamos en clave de futuro podremos empezar a entender toda su potencialidad y darnos cuenta que no deshumanizará, sino que nos hará mucho más humanos, o nos obligará a ser realmente humanos, no sólo una objetivación mecánica, una auténtica robótica de inteligencia artificial que existe desde que el hombre empezó a escribir y doblarse a sí mismo para poder verse y conocerse.

Todos estos temas y muchos más están detrás de la obra «Alba (o el jardí de les delícies)», la nueva obra de Marc Artigau que Raimon Molins lleva ahora a Temporada Alta y el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). Montse Guallar y Lluís Marco protagonizan un montaje en la que la irrupción de un androide, una réplica de la propia Guallar cuando tenía 23 años, abre toda una serie de nuevos interrogantes en que los propios espectadores tendrán que intentar dar respuesta. «La obra se hace preguntas sobre la inteligencia artificial, pero sobre todo la utiliza para ver cómo los humanos reaccionamos ante ella y para hablar de relaciones personales», comenta Artigau.

Palabras con premio

Último Premio Quim Masó de teatro, la obra nos presenta a una profesora universitaria jubilada que prepara una conferencia sobre la simbología de «El jardín de las delicias», de El Bosco. Para vencer la soledad y conservar todos sus recuerdos y emociones vitales adquiere una réplica perfecta de ella misma a los 23 años, un sistema de inteligencia artificial, interpretado por Clàudia Riera, al que bautiza J-Alba. Cuando su viejo amigo, y antiguo amante, la visite y conozca a J empezará a sentir cierto desasosiego, sin entender quién es «eso» en realidad o si podría ser Alba por completo. «La inteligencia artificial no suprime la soledad, pero nos obligará a enfrentarnos de manera diferente a nosotros mismos», asegura Molins.

Fondo y forma adquieren aquí gran relieve homogéneo porque las proyecciones y efectos lumínicos se adueñan de la puesta en escena. La obra está dividida en tres actos, que reflejan el tríptico de «El jardín de las delicias», de El Bosco. Con el entramado técnico, el público podrá prácticamente sentir que entra dentro del cuadro mientras se escuchan fragmentos de la conferencia que Alba está preparando. «Hemos intentado que cuando Alba habla del cuadro en realidad esté explicando la obra y que sea la obra lo que realmente explique el cuadro», señala Artigau.

+ info – publicat per
Carlos Sala.
Barcelona.
Teatre Nacional de Catalunya. Pl. de les Arts, 1.
Cuándo: Del 29 de noviembre al 23 de diciembre

19 de setembre 2018

El teatro Nuevo Apolo de Madrid se prepara para acoger el estrenomundial de ‘El Médico’




La histórica sala se transforma de manera integral para acoger la gran escenografía giratoria y automatizada de más de 11 metros diseñada Alfons Flores

El Teatro Nuevo Apolo se está preparando durante estas semanas para acoger el estreno mundial del musical ‘El Médico’, una de las producciones más esperadas de la nueva temporada en

Madrid. Tras el inicio de los ensayos de los más de 30 actores y 9 niños del elenco que representarán el musical, el equipo técnico está trabajando a pleno rendimiento para preparar la gran escenografía diseñada por el prestigioso escenógrafo Alfons Flores, que buscará convertir el escenario, a través de un giratorio automatizado de más de 11 metros, en el sombrío Londres del S.XI, el desierto de Persia o el mágico mundo de Ispahán, donde transcurre la historia del protagonista de la novela, Rob J. Cole.

Después de un largo proceso de planificación previo, las más de 20 personas que forman el equipo técnico están inmersas en los trabajos de preparación del teatro, desde el escenario, el peine o parte alta, hasta el foso de orquesta, eliminando gran parte de los elementos de la escena que llevaban años sin tocarse para poder instalar los elementos de iluminación, sonido y maquinaria que se montarán junto a la gran escenografía propuesta por Flores.

Para realizar estos trabajos ha sido necesaria la instalación de un gran andamio de más de 20 metros de ancho y 17 metros de alto, que servirá de base para montar la estructura de una gran embocadura que será la carta de presentación del musical y uno de los elementos más visuales e importantes de una escenografía que se está construyendo en Italia.

Giratorio con tres anillos
Según el escenógrafo del musical, Alfons Flores, este proceso de montaje está siendo complejo por las características técnicas del teatro y todos los elementos que hay que instalar, “ya que la escenografía no será un contenedor único y estático sino que cuenta con un giratorio de más de 11 metros de ancho y tres anillos automatizados que se moverán en todas las direcciones”.

“El objetivo de la propuesta es sacar el máximo rendimiento al espacio para que sea muy visual, haya contrastes y el público pueda experimentar los cambios”, por ello Flores está convencido de que con esta ambiciosa propuesta, “el público podrá vivir una experiencia única desde que entre por la puerta del Nuevo Apolo”. Además del giratorio, el escenario contará con un desnivel que se recuperará para ganar visibilidad en el fondo. Junto al escenario, el foso de la orquesta también se está acondicionando para acoger a los más de 20 músicos que formarán la orquesta, una de las más numerosas del teatro musical en Madrid.

Se trata de la primera vez desde 1992, cuando se representaba otro de los grandes musicales de la historia como ‘Los Miserables’, que el teatro Nuevo Apolo no acogía una transformación tan importante. El patio de butacas y las principales zonas exteriores del teatro también se reformarán para lucir impecables de cara al estreno del próximo 17 de octubre.

‘El Médico’, el musical
Creado y producido íntegramente en España, el musical ‘El Médico’ transportará al espectador, de la mano de 33 actores y una orquesta de 20 músicos, desde el sombrío Londres del siglo XI al mágico mundo de Persia para vivir las aventuras del protagonista Rob J. Cole.

Adrián Salzedo, actor y cantante consagrado en grandes musicales como Grease, La Bella y la Bestia o Dirty Dancing, dará vida al protagonista, Rob J. Cole acompañado de Sofía Escobar, actriz y cantante de prestigio internacional y una de las pocas voces femeninas no anglosajonas que ha triunfado en el West End londinense, que interpretará el papel femenino protagonista de Mary Cullen.

Junto a los protagonistas le acompañarán el tenor venezolano Alain Damas, que se meterá en el papel del Sha de Persia, el actor y cantante Joseán Moreno, representando el papel de Barber y el actor de musicales Ricardo Truchado, como el gran maestro médico Avicena.

El equipo creativo del musical lo forman, entre otros, el compositor y director musical Iván Macías, el director José Luis Sixto, el dramaturgo Félix Amador, Alfons Flores como escenógrafo, y Francesc Abós y Luis Perdiguero como coreógrafo e iluminador. Lorenzo Caprile será el diseñador de vestuario, Jorge Blass diseñará los efectos de magia del musical y Feliciano San Román se encargará de la peluquería y el maquillaje del musical.

Publicat per
Alejandro Cancho

29 de març 2018

El musical ya tiene su teatro



Focus transforma el Condal en un espacio dedicado a la música con Daniel Anglès al frente

«¡Bufff!». Hacía mucho frío aquella noche. Estábamos en diciembre de 1991 y la noche parecía haberse comido de un bocado todo el calor de la tierra. Daniel Anglès acababa de cumplir 15 años y para celebrarlo tenía entradas para ver «Memory», el espectáculo de Àngels Gonyalons en que repasaba grandes canciones del musical. El Teatro Goya estaba lleno a rebosar y Daniel entró corriendo, con las manos entumecidas y las orejas congeladas. Se sentó en su asiento, se quitó el abrigo y empezó a aplaudir para entrar en calor. El público, por el efecto contagio, también empezó a aplaudir con vehemencia y anticipación y no hubo más remedio que cerrar las luces y que empezase el espectáculo.

Cuando salió Àngels y empezó a cantar «Chanson», de «The Baker's wife», Daniel sintió como que le agarraban de la mano y le arrastraban a un mundo fantástico, lleno de calor, euforia e ilusión. Tuvo que quitarse el jersey y se hubiese sacado toda la ropa de la libertad y entusiasmo que sentía. Con «Send in the clowns», de Sondheim, se le llenaron los ojos de lágrimas. Con el medley de «Cabaret» le pasó lo contrario, empezó a reir y sentirse travieso. Cuando llegó el final, con un magistral «Memory», de «Cats», Daniel se sintió tan liviano que tuvo la impresión que se elevaba, que se marchaba para siempre a un mundo mejor.

Fueron dos horas y media de espectáculo, pero cuando calló el telón, Daniel tenía la sensación de haber vivido tres vidas enteras. Estaba tan eufórico que se marchó olvidándose de su jersey y abrigo. En su camino a casa, no sintió frío. Volvió a aplaudir, pero simplemente por puro entusiasmo. En su mente repasaba cada una de las canciones que había presenciado. Era como si las hubiese memorizado con fuego, no se le marchaban de la cabeza. A partir de esa noche, el programa de mano del espectáculo se convirtió en su pequeña Biblia y de allí se sumergió en el pasado, presente y futuro de los musicales, un camino que no ha abandonado desde entonces.

Prácticamente 30 años después, Daniel Anglès vuelve a casa para ponerse al frente del Teatre Condal y transformarlo en el gran teatro musical de Barcelona. El Grup Focus ha decidido apostar fuerte por el género y ha inyectado una inversión de 650.000 euros para otorgar a la sala conel mejor sistema de sonido y luces. Además, le reserva un presupuesto de producción de 3,5 millones de euros. «Nosotros creemos que los sueños siempre tienen música, que es un amplificador de las pasiones. Con una canción, una persona alegre es más alegre y una triste todavía más triste. Nosotros estamos enganchados al género y queremos enganchar a nuevos públicos», afirmó ayer Anglès.

El director estrenó su carrera precisamente a los 19 años en el Condal con el musical «Pinotxo». Ahora regresa a casa con un ambicioso proyecto que quiere revitalizar un sector difícil. Y lo hace con un euqipo de producción propio, bautizado como Onyric, que quiere llenar de contenidos musicales no sólo su propio teatro. «Queremos ser una especie de Pixar de Disney. Somos Onyric de Focus y buscamos producir todo tipo de proyectos en torno al musical», señaló Anglés.

La nueva etapa del teatro abrirá con «Fun home», la adaptación musical de la novela gráfica de Alison Bechdel, un montaje que arrasó en los Tonys de 2015 y en el que Anglès se ha reservado un pequeño papel. El 8 de octubre llegará el recital de Kerry Ellis, una de las estrellas del West End protagonizando, entre otros, «Cats», «Los miserables» o «Wicked». «Queremos abrir el teatrto a los grandes intérpretes del mundo anglosajón, atraer a giras que antes no pasaban por aquí», aseguró Anglès.

En noviembre le tocará el turno a «24 hores de la vida d'una dona», la versión musical de la célebre novela de Stefan Zweig protagonizada por Silvia Marsó. «Fue ella misma quien nos llamó y nos propuso el montaje. Estamos abiertos a todo tipo de colaboraciones», recordó el director. En Navidades regresará el Mag Lari y ya en febrero de 2019 se estrenará «Les dames del perpetu socors», la primera producción propia de Onyric y el teatro. «Es un espectáculo que me tiene enamorado. El creador de “Billy Elliot” ha creado una historia muy gamberra sobre un coro católico de seis chicas que viajan a Edimburgo a participar en un concurso coral. Esta semana empezaremos las audiciones para encontrar a las jóvenes intérpretes», dijo Anglès.
Un espacio versátil

El teatro, que se renovará por dentro, contará con una nueva cafetería bautizada como «El Club». El espacio contará con un pequeño escenario donde se realizaran todo tipo de actividades, desde actuaciones personales de los actores que estén interpretando en ese momento la obra principal a acciones paralelas que añadan contenido al relato principal del montaje de la sala grande. «Siempre tendremos música en directo y dotaremos de un punto de vista contemporáneo a cualquier obra que ofrezcamos», insiste el director artístico.

La obsesión del teatro será mimar a su público objetivo, pero sobre todo crear nuevos públicos, y para ello realizarán múltiples alternativas. «El impacto que un musical puede provocarle a un chico le marcará de por vida y le enganchará al teatro. Hemos de apostar por atraer a los jóvenes», concluye Anglès.

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12 de març 2018

Una obra de arte desconocida




El TNC acoge el drama «Sol Solet», de Àngel Guimerà, una pieza silenciada durante 100 años que ahora regresa con fuerza

El actor Javier Beltrán interpreta a Jon, el huérfano y abandonado joven que romperá la tranquilidad de una familia y de una forma de vivir
El actor Javier Beltrán interpreta a Jon, el huérfano y abandonado joven que romperá la tranquilidad de una familia y de una forma de vivir
Isidro Ayala, médico de familia, corría por la encharcada calle Canales aguantando con su mano izquierda sus pantalones sin elástico ni cinturón. Era el médico más joven de toda Santa Cruz de Tenerife e intentaba cubrir con celeridad su inexperiencia «¡Donde va, doctor, tan aprisa, a ver si se va a caer!», exclamó al verle el panadero. Ayala se giró, se desequilibró entonces, y acabó con el rostro en el barro. «Lo ve, se lo dije», añadió el panadero y el pobre médico soñó que aquel hombre tenía la polio y su vida estaba en sus manos.
Lamentablemente, no tenía tiempo de recrearse en odios y fantasías, y siguió corriendo calle abajo, ahora cojeando, hasta que llegó al número diez, donde en la puerta le esperaba Margarita Jorge Castellano, una mujer de carácter, de ojos oscuros y rostro impaciente. «¡Qué hace jugando en el barro, rápido, rápido!», dijo al verle. Le cogió del brazo y lo llevó corriendo a la habitación del niño, que desde hacía días convalecía con fiebre.
Cuando entraron, vieron al padre del niño de espaldas, sentado junto a la cama, mientras cantaba una bonita canción al pequeño: «Sol solet, vinem a veure, vinem a veure, sol solet, vinem a veure que tinc fred». Al oírlo, la mujer se puso furiosa. «Quieres callarte, Agustín, vas a convertir a tu hijo en un débil de carácter con tanta cancioncita», le dijo. El hombre calló, pero su bigote se erizó de repente como con ganas de apuñalar a alguien. «Dígale, doctor, que las canciones no debilitan, sino que enaltecen», dijo el hombre, apartándose.
Al acabar, miró a los padres con una sonrisa y los tranquilizó. «Bueno, Ángel Guimerà, eres todo un soldadito. No parece más que un mal resfriado. Que haga reposo en cama, que beba mucho líquido y pronto se encontrará mejor». Los padres se abrazaron. «Ángel, mi Ángel, mi niño», lloró la madre abranzándolo, «por qué nos haces sufrir sin motivo», insisitó. El niño cambió el gesto al oírla y la miró amenazante. Empezó a cantar con todas sus fuerzas, «Sol solet, vinem a veure, vinem a veure...», enrojecido, enaltecido y con tos.
Su madre arrugó el ceño, odió al padre, y se llevó al médico de allí. Lo despidió en la puerta agradeciéndole las molestias. «Es un buen chico, no crea», le dijo antes de dejarlo marchar. «No tengo ninguna duda», contestó el médico, «quiéralo mucho, y cántele, lo agradecerá él y lo agradecerá usted», dijo y se marchó silbando aquel «Sol solet» que le había llegado al alma.
La directora Carlota Subirós, después de «Maria Rosa», vuelve a bucear en el inagotable fondo del dramaturgo Àngel Guimerà con «Sol solet», una obra que inexplicablemente permanecía lejos de los escenarios desde su estreno y que ahora regresa en un espectacular montaje que refuerza la idea de que nos encontramos ante una «obra maestra desconocida»
A partir del 9 de marzo, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) acogerá el estreno de una obra que indaga en los sentimientos de desamparo y dolor a partir de un triángulo amoroso de nefastas repercusiones. «Es un texto redondo y potente que habla de soledad, de pasiones mal resueltas y de un tipo de deseo que engendra violencia», dice la directora.
El reparto lo componen Javier Beltran, Mercè Aránega, Laura Aubert, Roger Casamajor, Laia Duran, Oriol genís, Antònia Jaume y Ramon Pujol, en una pieza con seis actores y dos personajes simbólicos que interpretan a la luz y la sombra. La puesta en escena, por ejemplo, cuenta con un gran foco como eje central que enfatiza lo que ve y puede ver el público. «A pesar de la ingenuidad infantil del título, es una obra muy oscura y queríamos jugar con esto a través de un juego con la luz», comenta Subirós.
El director artístico del TNC, Xavier Albertí, sigue así en su empeño en ampliar el gran canon del mejor teatro catalán. «Hay muchas obras maestras de Guimerà que es necesario recuperar, pero lo de “Sol Solet” clamaba al cielo», dice, añadiendo que la culpa de su olvido fue su moderna visión de los personajes femeninos, algo a lo que la sociedad de la época no estaba preparada. Esperemos que ahora sí lo esté.
En busca del amor de madre
La figura que sirve de catalización del montaje es la de la madre, interpretada aquí por Mercè Arànega. El propio título de la obra, que hace referencia a la canción infantil catalana, busca colocar al espectador directamente en esa búsqueda de amparo. «Desarrolla un problema social: el del hombre abandonado que busca amparo», diría en su tiempo el propio dramaturgo.

Publicat per
Carlos Sala.
Barcelona.
05 de marzo de 2018