Del 7 de junio al 15 de julio de 2018
Teatro de La Abadía, Madrid
La Ternura de Alfredo Sanzol vuelve al Teatro de La
Abadía de Madrid tras una exitosa gira que ha atraído a las salas de toda
España a más de 32.000 espectadores. Un año después de su estreno, esta comedia
romántica de aventuras se presenta en Madrid hasta el 15 de julio.
El juego, el engaño, los cambios de identidad, la
confusión de personalidades o los espacios como elementos mágicos conectan La
Ternura con obras de Shakespeare como La Tempestad, Noche de Reyes, Como
gustéis, Mucho ruido y pocas nueces o Sueño de una noche de verano. Sanzol
cuenta con la escenografía y el vestuario de Alejandro Andújar, la iluminación
de Pedro Yagüe y la música de Fernando Velázquez para alcanzar, en palabras del
director, “el deseo que une a todos: el deseo de encontrar la ternura como sea,
donde sea, con quien sea”.
Esta obra de Sanzol, Premio Valle-Inclán, habla del
sufrimiento como parte consustancial del amor, “porque si queremos amar nos
tenemos que arriesgar a sufrir”. En la Sala Juan de la Cruz, Paco Déniz, Elena
González, Natalia Hernández, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Eva Trancón
encarnan la expresión del amor concebida por el director, que no trata sino de
la ternura: “Sin ternura el amor no se ve. Una sociedad sin ternura es una
sociedad en guerra”.
Además del humor y sus moralejas, el montaje plantea en
segundo plano un alegato en favor del entendimiento entre los dos sexos. “Tiene
algo de parodia. Quería reírme de aquellos que ven el mundo dividido por sexos,
porque yo nunca he entendido esa división”, dice rotundo Sanzol. “No veo cuál
puede ser la razón de esa separación que aboga por una visión unitaria y
holística del ser humano”.
Los líos
La Ternura cuenta la historia de una reina algo maga y
sus dos hijas princesas que viajan en la Armada Invencible obligadas por Felipe
II a casarse en matrimonios de conveniencia con nobles ingleses una vez que se
lograse con éxito la invasión. La Reina Esmeralda odia a los hombres porque
siempre han condicionado su vida y le han quitado la libertad, así que no está
dispuesta a que sus hijas tengan el mismo destino que ella. Cuando la Armada
pasa cerca de una isla que la Reina considera desierta, crea una tempestad que
hunde el barco en el que viajan. Su plan es quedarse a vivir en esa isla con
sus hijas, para no volver a ver un hombre en su vida. El problema es que eligen
una isla en la que, desde hace veinte años, viven un leñador con sus dos hijos, que huyeron allí
para no volver a ver una mujer en su vida. En cuanto la Reina y las dos
princesas descubren que no están solas se visten de hombres para protegerse. Y,
en ese momento, comienzan las aventuras, los líos, los enamoramientos y las
confusiones.
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