«Vlad» es el título de la obra, que el hijo
del tenor quiere estrenar a finales de año
A finales del siglo XIX, Bram Stoker escribió
su archiconocida novela «Drácula», para la que se inspiró en la historia de un
personaje rumano conocido como Vlad el empalador. En este texto y en este
personaje encontró también inspiración Plácido Domingo Jr. hace unos años para
crear su primer musical, «Vlad», que tras permanecer unos años en el cajón va
ahora a cobrar vida. «Estamos trabajando para poner en pie una producción de la
obra -relata Plácido, hijo del tenor madrileño-. la idea es hacer una pequeña
gira por España a finales de este año y principios del próximo, y después
presentarlo en Madrid para, si tiene una buena acogida, hacer temporada en
algún teatro».
Si el protagonista de su musical hincara el
diente a su autor, probaría una sangre llena de corcheas, blancas o semifusas.
No puede ser de otro modo, teniendo en cuenta su origen familiar. Desde
pequeño, el músico -estudió composición en Viena- tuvo ocasión de ver los
musicales más importantes. «Los he podido ver todos en Londres o Nueva York
-asegura-: “El fantasma de la Ópera”, “Los miserables”, “Cats”...» No es
extraño que se le metiera el gusanillo dentro -que liberó de alguna manera
cuando hizo en 1992 la adaptación española de “Los miserables”-, hasta que,
como él mismo relata, «un día en el otoño de 1999 en California, después del
nacimiento de mi segunda hija, Victoria, mi mujer y yo nos planteamos escribir
un musical».
Pronto, asegura, surgió la novela de Bram
Stoker. «Es una obra importante, el tema es tan inmortal como el propio
personaje». El musical sigue la falsilla de la novela de Stoker, aunque sus
autores -Domingo lo firma junto a Samantha J. Freeman- quisieron otorgarle al
protagonista mayor humanidad. «Queríamos que el personaje fuera más cercano,
que el público pudiera empatizar de algún modo con él».
Situada en la misma época en que fue
publicada, finales del siglo XIX, «Vlad» mantiene todo el romanticismo y el
ambiente gótico de la novela; también en la música, que Plácido Domingo jr.
describe como «cercana a los grandes musicales de los años ochenta y noventa».
Escrita para catorce voces, no tiene, asegura, vuelo lírico en el tratamiento
vocal. «La música está escrita en tesituras que pretenden ser cómodas para los
cantantes».
La producción que prepara Plácido Domingo jr.
junto a Enrique Espinosa será de la adaptación española del texto original en
inglés que escribieron el compositor y su entonces mujer (se divorciaron en
2009 y eso interrumpió el desarrollo del proyecto). El equipo artístico está
todavía en proceso de creación, aunque él mismo será el director artístico.
También cantante, Plácido Domingo jr. no intervendrá en su propio musical. No
es que no se atreva, «sino que para dirigirlo bien hay que verlo desde fuera».
No es posible -y Plácido Domingo jr. lo sabe-
concluir la conversación sin preguntarle por la participación de su padre en el
proyecto. «Lo ha apoyado desde el principio -dice-, como gran músico que es, y
ha estado siempre a mi lado». Y mientras llega el momento del estreno y
acaricia la idea de componer una ópera, sigue con su faceta de cantante, alguna
vez junto a su padre. «La gente ve al maestro, pero yo veo a un padre. Cuando
me pone la mano en el hombro o me sonríe yo veo a la misma persona que venía a
darme un beso de buenas noches; no veo al tenor famosísimo».
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