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04 de març 2015

Actores argentinos en España: una pasión de ida y vuelta



publicat per
27 de febrer de 2015
Feliciano Tisera

Los profesionales del teatro argentinos (profesores, actores, directores) han sido parte importante del desarrollo de las artes escénicas en España desde que, a finales de la década de los 70, comenzaron a llegar, huyendo de la dictadura militar que asoló Argentina entre 1976 y 1983. Esa primera oleada vino a ofrecer a la escena española una forma diferente de hacer teatro. Si España era una referencia por su rica historia dramatúrgica, en Argentina se había gestado una nueva forma de actuar.  Javier Bardem figura entre los actores que se formaron con el argentino Juan Carlos Corazza “Creo que el ‘modo argentino’, si este concepto existe, implica una gran naturalidad en la interpretación y la aceptación por parte del actor de un profundo compromiso en la construcción del personaje y en el momento de la encarnación del mismo”, explica Fernando Griffell, argentino descendiente de catalanes. Su abuelo llegó al país latinoamericano en 1911, y hablaba en catalán con su hijo, el padre de Fernando. Él recorrió el camino inverso. Llegó a Barcelona escapando del horror del terrorismo de Estado. Empezó a impartir clases en 1978, y dos años después fundó la escuela de teatro La Casona, que en 2015 cumple 35 años de formación teatral en la Ciudad Condal.  En Madrid, los argentinos que escapaban de  la dictadura también sentaron escuela. Los más conocidos son Juan Carlos Corazza y Cristina Rota, quienes se han convertido en referencia en la formación actoral para cine y televisión. En sus escuelas aprendieron los rudimentos de su trabajo actores que lograron fama: una tradición de los Goya es que Javier Bardem agradezca a su maestro Juan Carlos Corazza cada vez que sube al escenario a recibir una estatuilla. Y este nuevo modo de trabajar con los actores se desplegó en escuelas no institucionalizadas que fundaron los argentinos, una alternativa a la formación reglada universitaria o el academicismo de las escuelas superiores. “En ese momento (1980), solo existía en Barcelona el Instituto del Teatro y un taller escuela de mimo y claqué: nuestro centro nació como una verdadera opción a la formación institucionalizada y como escuela privada organizada para formar actores”, cuenta Griffell.

Un puente teatral
Para entender el aprecio que genera en España el teatro argentino, vale un ejemplo: en esta temporada, las dos principales ciudades españolas rinden homenaje al teatro argentino. En el Teatre Lliure de Barcelona se ha programado un ciclo con cuatro montajes con directores y/o intérpretes del país latinoamericano. El dramaturgo, actor y director Claudio Tolcachir, el maestro Daniel Veronese, las actrices Cristina Banegas, María Onetto y Malena Alterio (un claro ejemplo de hispanoargentina) y el actor Federico Luppi, son algunos de los que pasaron o pasarán por el mítico teatro barcelonés esta temporada. El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, llegó a un acuerdo de hermanamiento para desarrollar actividades culturales conjuntas con la capital argentina, cuyo primer hito es Buenos Aires-Madrid, un puente teatral, una alianza entre el coliseo en activo más antiguo del mundo, el Teatro Español, y el Teatro San Martín de Buenos Aires para desarrollar actividades conjuntas. Por ejemplo, en Buenos Aires, un equipo argentino va a representar la obra de Fernando Arrabal El arquitecto y el emperador, y en 2016, con motivo del 400 aniversario de la muerte de Cervantes, en el Teatro Español de Madrid se representará El cerco de Numancia, con montaje del propio director de la sala, el madrileño Juan Carlos Pérez de la Fuente, y con un reparto compuesto por actores argentinos.

Unidos por la lengua
Madrid y Buenos Aires son las capitales mundiales del teatro en español. La fuerza del idioma común hace que estas plazas se potencien y que una plaza con una gran tradición teatral como Barcelona quede muy relegada a nivel internacional por lo acotado de la influencia de su lengua. “El castellano que se usa en Madrid está abierto a muchas sonoridades y, por tanto, el teatro allí es receptor de muchas culturas y riquezas que conllevan un mestizaje fecundo. El catalán, siendo una lengua de inmensa riqueza, no se usa ni en el resto del Estado ni en el resto de los países que viven en español, como Argentina”, explica Griffell, quien pide una mayor apertura al español en las salas barcelonesas. “Estamos seguros, y esto se sabe y se añora en la sociedad barcelonesa, que si los teatros de la ciudad abriesen sus escenarios al castellano (local y foráneo), Barcelona sería insuperable y verdaderamente insustituible en su doble oferta lingüística teatral”, señala Griffell. Es difícil encontrar butacas vacías en los teatros argentinos Eso da seguridad. Aunque lleve casi 40 años en Cataluña, Griffell considera que la relación del actor argentino y el público es tan especial que conforma un ADN actoral muy particular que hace que se valore especialmente en España: “En Argentina, la relación entre el público y ‘sus’ actores es entrañable. El público acompaña y enaltece con su presencia la labor artística de este colectivo. Es difícil encontrar butacas vacías en los teatros argentinos. Eso da seguridad y justifica cualquier esfuerzo de los muchos que realizan los actores en aquel país. Ese esfuerzo y esa entrega, tan agradecida por ‘su’ público, genera propuestas originales, de enorme amplitud estilística y de altísima calidad. Y eso es lo que ellos aportan allí donde van: una especial vivencia del hecho, excepcional, de ser actor”. A cambio de recibir artistas escénicos de  tanta calidad, las capitales españolas, principalmente Madrid y Barcelona, ofrecen a la gente de teatro argentina una mirada amiga y atenta a sus propuestas, así como estructuras y equipamientos de última generación; y, en los niveles altos de la profesión, proyección europea y retribuciones económicas muy considerables en comparación con las de su país de origen.

Huyendo de la crisis
En los últimos años de la década de los 90 y los primeros de siglo XXI, Argentina sufrió una grave crisis económica que provocó otra oleada de inmigración, en este caso por motivaciones principalmente económicas y de perspectivas de futuro. Como era lógico, España fue uno de los principales destinos elegidos por los emigrantes argentinos, entre los que se encontraba gente del teatro. Los emigrantes de la dictadura ya habían sentado las bases del prestigio de los maestros de teatro argentinos, pero esta nueva oleada tenía delante de sí el desafío de estar a la altura de las circunstancias. Además del reto, más importante aún, de ganarse el sustento. Pero algo había cambiado. “Teatralmente, me siento más lejos de la generación anterior de argentinos, la que vino con la dictadura, que de los españoles de mi generación, los que tienen entre 30 y 40 años: entendemos el quehacer teatral desde un lugar más práctico”, explica Jorge Sánchez, un director argentino afincado en Madrid desde 2002. Según Sánchez, entre los 70 y los 90, “en Argentina se ha evolucionado bastante en formas de trabajo, en superar algunas escuelas, algunos métodos, y nos hemos adentrado más en una forma más práctica, más dinámica; y aquí uno se encontraba con cánones que en Argentina ya no se desarrollan”. Llegó becado por una fundación argentina para cursar dos años de estudio con el maestro José Sanchís Sinisterra. Cuando la beca terminó, decidió quedarse. Impartió clases, montó la compañía La Cantera, con la que actuó por todo el país, hasta que en 2008 tomó la decisión de tener un pie en cada lado del charco. “Entre 2008 y 2013 he estado trabajando una mitad del año en cada país”, señala. Sin embargo, en el año 2014 volvió a sentir la  llamada de España. En el tiempo que pasó en Argentina se relacionó con españoles que iban allí a hacer teatro, y retomó el contacto laboral en Madrid. “Sentí que tenía que quedarme en Madrid de nuevo: hay una dinámica artística interesante, la gente está empezando a trabajar desde otros parámetros, hay un movimiento nuevo que en 2008 no se producía”, explica Sánchez, que acaba de estrenar como director la obra Líbrate de las cosas hermosas que te deseo en una sala independiente de referencia, Cuarta Pared, donde había trabajado como profesor. La autora del texto es la burgalesa María Velasco: otro ejemplo de trabajo conjunto teatral entre españoles y argentinos.

Intercambio cultural
“Hay una historia de intercambio: los españoles que durante la dictadura de Franco desarrollaron su faceta artística en Argentina generaron ese interés de los argentinos por España, y después, los argentinos que vinimos. Hay una reciprocidad muy grande, lo que hace muy fluido el trabajo entre argentinos y españoles”, explica. Entre esos inmigrantes de la segunda tanda, en el año 2000 llegó Diego Bergier, un actor y profesor de teatro que también ha tenido idas y vueltas entre España y Argentina, hasta que decidió radicarse definitivamente en la capital española. En pocos años ha logrado afianzarse hasta tener su propia academia y capitanear su compañía profesional. Tras desvincularse de un teatro independiente del barrio madrileño de Lavapiés, donde empezó a trabajar cuando llegó, montó junto a un socio argentino, Fernando Orecchio, una escuela en la misma plaza de Tirso de Molina en 2003, hasta que en 2006 le picó el gusanillo del regreso a Argentina. “Me comí dos asados y ya me quería volver. Ahí me divorcié de Argentina: mi país nunca me abrió los brazos, siempre me la hizo complicada, me puso palos en la rueda”, lamenta. La clave ha sido ir creciendo poco a poco sin tomar riesgos innecesarios A los pocos meses estaba de vuelta. Y no le fue nada mal: empezó alquilando una sala para impartir clases, y a los cinco meses ya había alquilado dos; después, un local pequeño en la Puerta de Toledo de Madrid, hasta que logró conseguir una escuela de dos plantas, en donde, además, tiene una sala para representar obras: el Estudio Teatro Madrid. “La clave ha sido ir creciendo sobre lo concreto, poco a poco, sin tomar riesgos innecesarios”, explica. Por eso, se centra más en la fidelización de los alumnos que tiene que en la búsqueda de nuevos pupilos. Y los mima.  La compañía es un buen ejemplo de la integración: dos argentinos (él y Alejandro Feijóo, que también es dramaturgo y autor de tres de las seis obras que representó la compañía en los dos años que lleva de vida), y el resto, españoles. En general, los argentinos trabajan mucho y bien, pero no son gregarios.

Una cantera inagotable

“No estamos especialmente unidos los argentinos del teatro. Alguna vez hicimos un intento de agruparnos pero no funcionó, porque cada uno tenía muchos compromisos con su propio trabajo”, reconoce Bergier. Y traza una analogía futbolera: “En el teatro pasa algo parecido a lo que ocurre en el fútbol. Argentina tiene una cantera inagotable, que viene a España a seguir desarrollándose. España aprovecha el talento argentino y nosotros aprovechamos las mejores condiciones de trabajo y de posibilidades profesionales que hay aquí. Ambas partes ganamos”, explica Bergier. Pero si Sánchez o Bergier han logrado hacerse un hueco destacado en Madrid, más complicado lo tienen los que eligieron ciudades más pequeñas. Como Carlos Elizalde, que llegó en 2003 a actuar en una obra, convocado por un director que confiaba en él. Y se quedó. En Murcia. Elizalde también disfrutó de las mieles de la época dulce de la primera mitad de la década del boom inmobiliario: “En ese momento se viajaba mucho; impartí talleres en Suiza, el Instituto Cervantes me encargó montar El Quijote y lo representamos en Malasia; estábamos bien”, cuenta. Su compañía invirtió en equipamiento escénico, una furgoneta, e iba para adelante económicamente. Hasta que la burbuja explotó. Y ahora este actor, director y dramaturgo se las rebusca para llevar a cabo sus obras con el mínimo presupuesto posible. “Ahora, en 2015, monto por segunda vez una producción enteramente mía, sin pedir ningún préstamo, ya que la crisis me tiene acobardado; pero es normal: no quiero contratar a gente si no sé si le voy a poder pagar”, confiesa. Igualmente, Elizalde no se queda quieto: está terminando un máster en gestión cultural e imparte algunos talleres de teatro. Cuando cuadra. Y mientras tanto, explora esa nueva forma de hacer teatro que son los unipersonales de presupuesto inexistente. “Estoy tomando otro rumbo creativo”, dice. Los especialistas argentinos del cine resultan mucho más económicos Y es que en una ciudad pequeña como Murcia no hay un desarrollo económico que permita que haya un público nutrido para teatros independientes. Además, de la Escuela de Arte Dramático de esa ciudad se licencian todos los años nuevos profesionales de las artes escénicas que entran a competir a un mercado muy pequeño. “No me compensa estar en Murcia, está muy parado”, señala, reconociendo que es cuestión de tiempo que se traslade a Barcelona o Madrid, donde supone, quizás con razón, que tendrá más posibilidades de desarrollar su creatividad. “Aquí somos muchos para un mercado pequeño, esto no es como Madrid y Barcelona, donde hablamos de millones de personas, de mucha dinámica económica, de mucha influencia externa, que genera un caldo de cultivo hermoso”, asegura, esperanzado. En la reciente edición de los Oscar, la representante latinoamericana ha sido una coproducción española, que compitió como argentina: Relatos salvajes. Es una de las tantas coproducciones entre ambos países, un negocio redondo para los dos lados. «La colaboración se basa, fundamentalmente, en cuestiones económicas: los actores y técnicos argentinos, y demás especialistas del mundo del cine, resultan mucho más económicos a las productoras españolas que los de aquí. Si a eso le sumamos una extraordinaria conexión entre los creadores de las dos orillas y un excelente material humano de las dos partes, que bien combinado pueda dar verdaderas maravillas, la colaboración es lógica, natural y deseable», dice Fernando Griffell.

30 de gener 2012

Pep Tosar se pone en la piel de Guillem d'Efak en 'Tots aquests dois'



La música es la columna vertebral del espectáculo, que combina lenguajes artísticos como la poesía, el documental y el teatro

Pep Tosar se pone en la piel de Guillem d'Efak y canta diez de sus canciones sobre el escenario del Círcol Maldà en Tots aquests dois, un homenaje al representante mallorquín de la Nova Cançó, que se hizo popular en los años sesenta por su exótica condición de mulato que cantaba en catalán.
"Era mucho más que un negro que cantaba en catalán", ha asegurado hoy Pep Tosar, que ha destacado "su calidad como poeta, su voz privilegiada y su valentía a la hora de asumir el compromiso de reivindicar el catalán como lengua de expresión artística".
Guillem d'Efak era hijo de un funcionario colonial mallorquín y una mujer guineana, que vivió en Manacor (Mallorca) hasta que en 1964 se trasladó a Barcelona, donde formó parte del movimiento de la Nova Cançó y fundó los cafés teatro Cova del Drac y La Cucafera.
Dieciséis años después de su muerte, el dramaturgo y actor mallorquín Pep Tosar ha decidido recuperar sus canciones y ha construido un espectáculo biográfico que se estrenará en el Círcol Maldà el próximo 19 de enero.
Tosar es el autor, director y protagonista de Tois aquests dois, cuyo título hace referencia a la versión que hizo Guillem d'Efak del estándar de jazz These Foolish Things (Remind Me of You), uno de los diez temas que interpreta Tosar sobre el escenario.
La música es la columna vertebral de este espectáculo, que combina lenguajes artísticos como la poesía, el documental y el teatro.
La obra empieza con la aparición de Pep Tosar en la platea, que se dirige al escenario mientras dice: "Buenas noches señoras y señores. Bienvenidos a La Cova del Drac", en referencia al legendario café teatro donde Guillem d'Efak actúo cada noche durante tres años seguidos.
A partir de este momento, Tosar pasa a ser Guillem d'Efak y narra en primera persona la vida de este extrovertido personaje.
El actor combina los monólogos, que ofrece sentado ante una pequeña mesa redonda parecida a las que había en La Cova del Drac, con las actuaciones musicales acompañadas de imágenes de Guillem d'Efak proyectadas sobre un tul.
En otro momento del espectáculo, este mismo tul situado entre la banda de jazz y el público es la pantalla sobre la que se proyecta un documental grabado especialmente para la ocasión, que recoge el testimonio de algunas de las personas que mejor le conocieron.
Este documental pretende financiarse por el sistema de crowdfunding o micromecenazgo, a través de la plataforma de Internet Verkami.
"Hemos pedido a los internautas un total de 5.000 euros y llevamos 4.780. Creo que lo conseguiremos, aunque sólo faltan tres días para el estreno y si no llevamos a los 5.000 antes de esa fecha lo perderemos todo", ha explicado Tossar, que ha recordado que el sistema de micromecenazgo ofrece a los inversores contrapartidas como entradas para la ver la obra o el DVD con todo el material grabado utilizado para elaborar el documental y los videoclips que acompañan las actuaciones musicales.
Tossar, que conoció en vida a Guillem d'Efak, ha destacado hoy "la valentía, el compromiso y la actitud desafiante" de este personaje, que "tanto contrasta con los tiempos en los que vivimos".
No obstante, ha descartado que Tots aquest dois sea una obra reivindicativa y ha aclarado que "las reflexiones y las comparaciones las tiene que hacer el propio espectador".
El pianista David Mengual, el batería Oriol Roca y el contrabajista Marc Cuevas componen el trío que acompaña a Tosar sobre el escenario.

publicat per
foto : Andreu Dalmau
www.lavanguardia.com
16 de gener de 2012

26 de gener 2012

Artistas sin subvenciones



Actores y músicos cuentan cómo sobrevivir en tiempos de recortes

Para suplir la baja de una actriz, a los 20 años se enroló en la compañía castellonense Visitants interpretando papeles de mujer en el teatro callejero. A los 26 firmó su primera hipoteca en Barcelona gracias al contrato por un año en la serie de sobremesa El cor de la ciutat de TV3. De regreso a Valencia, Albena Teatre y la productora Conta Conta apostaron por su rostro juvenil para las series Autoindefinits, Maniàtics y Unió Musical Da Capo de Canal 9. Pero, tras el éxito en el audiovisual valenciano, el cierre de productoras por los impagos de la televisión valenciana obliga a actores como Sergio Caballero a lanzarse a la autoproducción para seguir en el tajo artístico.

De su bolsillo personal, con los ahorros ganados en cine y televisión, a sus 37 años afronta la crisis en Oscura Teatre, compañía que comparte con el actor y guionista Abel Zamora. "Lo que he ganado lo he reinvertido en mi profesión, es el riesgo que tengo que asumir", señala Caballero. Con cinco espectáculos estrenados en sus tres años de recorrido en la escena off valenciana, su compañía independiente nunca ha recibido una subvención. "Hemos demostrado que podemos funcionar sin ayudas. Lo triste de los recortes es que las compañías que han vivido muchos años solo de las subvenciones ahora se quejan", observa este actor de Vila-real.

Oscura Teatre cerró diciembre con dos actuaciones de la obra Todas Muertas en pueblos cuyos ayuntamientos no pagarán hasta 2015. Aunque estrena el nuevo año sobre las tablas de Cabaret Inestable, Caballero reconoce vivir por primera vez "casi parado" tras una carrera de quince años hasta ahora imparable: "Es como la historia del burro y la zanahoria. Con la caña más larga o más pequeña según el momento, siempre ha habido un proyecto, pero ahora es la primera vez que no hay zanahoria. El panorama es desolador".

"Ha habido unos años en los que se ha podido compaginar doblaje, televisión y teatro, y muchos actores jóvenes han vivido unos momentos de esplendor. Ahora tienen que apretarse el cinturón y eso cuesta mucho, pero hay que vivirlo como ciclos", advierte Mamen García. En unos tiempos de crisis, la artista señala que los actores de las series se han convertido en el referente de la profesión: "Al igual que los del teatro, muchos actores de cine ahora participan en series porque no se hacen películas. Aunque un actor sea bueno, si no trabaja en una serie, los pueblos no le contratan".

Las vacas flacas que vive el sector manda volver a la bohemia, la que Mamen García vivió en los inicios de su carrera en los años 70 en la Barcelona del hippismo, la Sala Celeste y Jaume Sisa, cuando los artistas vivían al día y no tenían vivienda propia: "Yo vivía en el barrio de Gràcia en una azotea que había sido una antigua portería. El alquiler costaba 5.000 pesetas y en cada actuación se podían ganar 3.000, así que quedaba un pequeño margen para vivir". Tras actuar en los clubes de la Valencia de la transición con el grupo Orxateta i Fartons, el primer contrato laboral le llegó a los 36 años con la banda Patxinguer Z en Si yo fuera presidente, el famoso programa de los 80 que la convirtió en la "cantante de la tele". Con un recorrido "muy poco ortodoxo", de más de tres décadas como actriz, cantante y compositora, en los dos últimos años ha trabajado fijo sólo dos meses, aparte de los bolos que le ha proporcionado su último disco, autoeditado, El cofrecito.

A la autoedición también se ha aventurado uno de sus hijos, Albert Sanz, pianista de jazz. En Nueva York acaba de grabar su quinto disco como líder, pagando él mismo el estudio, los músicos y el viaje. Formado en Valencia, Barcelona y Boston, a los 21 años ganó el premio Tete Montoliu de la SGAE al mejor pianista revelación. Aunque actúa desde hace quince años, sólo ha firmado dos contratos en toda su carrera. "No estoy situado, pero creo que estoy encaminado", reconoce Sanz. Sin hijos que mantener ni hipotecas que pagar, su única propiedad es un piano de cola: "Si eres músico de vocación es muy difícil que te vayas a enriquecer, a no ser que te dediques también a los negocios".

A sus 33 años compagina los bolos en locales como el Jimmy Glass o el Café Mercedes con la docencia como profesor especialista en el Conservatorio Superior de Valencia desde hace dos cursos. Aunque reconoce que el jazz lo tiene difícil sin subvenciones, detecta que el problema está en la distribución de las ayudas: "En lugar de organizar un festival anual en Valencia en el que se mal escucha en una sala no preparada para escuchar jazz, ese dinero debería invertirse en ayudar a las salas pequeñas dedicadas a programar música en directo para crear un circuito".

En el ámbito de los coros de aficionados, el director Juan Francisco Ballesteros comparte una visión similar: "Más que pagar al artista, las ayudas deberían potenciar una red de conciertos. Pero aparte de la subvención, es necesario que haya una taquilla de unos cuantos euros por entrada para que la Administración asuma los costes y los grupos de aficionados actúen sin tener que poner dinero de su bolsillo". Sin embargo, esa solución la ve lejana: "La crisis es la excusa perfecta para que aquello que nunca se ha dado, ahora no se dé por decreto".

Desde que a los 18 años se iniciara en la dirección de coros y orquesta, disciplina que ha complementado en Italia y Suecia, el periodo más largo de relativa estabilidad laboral lo ha vivido durante 10 años en un conservatorio municipal, del que se despidió el verano pasado víctima del recorte presupuestario. "Trabajar en el ámbito municipal supone estar a merced del viento político sin saber si hay continuidad el próximo curso", explica Ballesteros. Entre Valencia e Ibiza imparte como freelance cursos de técnica vocal y dirección para grupos de aficionados. A sus 38 años admite que sin riesgo no hay futuro: "La incertidumbre es lo que define mi vida. Avanzo sin saber lo que va a pasar, por eso me preocupa más el día a día".

Xavi Castillo, "una compañía rara"
En una nave de un polígono industrial de Picanya, Xavi Castillo fabrica con su equipo de Pot de Plom las ideas para sus espectáculos. "Hace tiempo que no me controlo las horas trabajando", dice el actor en su faceta de empresario autónomo. Autodidacta inquieto, este actor alcoyano empezó a cocinar su carrera en la compañía La Cassola de la mano de maestros como Pep Cortés y Juli Cantó. Tras una etapa de actor contratado en Teatres de la Generalitat, la Pavana o Moma Teatre, hace 20 años creó compañía propia, con la que vive en un estado de "independencia creativa total" para dedicarse a una línea de trabajo poco cultivada en la escena valenciana actual: "He insistido en satirizar todo lo que veo en los diarios. En la actualidad política hay materia, pero cuesta encontrar compañías que se lancen a buscarle posibilidades artísticas". Pero esa apuesta también ha tenido su cara B. "Hemos vivido unos episodios de censuras y vetos muy directos de ayuntamientos hacia nuestra compañía", lamenta el actor. Sin embargo, reconoce que esas dificultades le han dado público en unos tiempos, según califica, de "dictadura de la corrección política".

Fuera del circuito de las ayudas públicas, su cartera de clientes la compone la sociedad civil (casales falleros, capitanías moras y asociaciones culturales). A pesar de la crisis, confiesa que su compañía puede llegar a fin de mes: "Al no estar subvencionados, somos raros en estos momentos, porque la mayoría de las compañías han basado su estructura en las subvenciones, pero ahora con los recortes viven un momento muy caótico".

Con una metodología basada en creer en el humor y en la crítica social, su género estrella es el monólogo, adaptable tanto en las salas pequeñas como en auditorios para mil espectadores. Pasados los 40, conserva una visión romántica por el teatro: "En las épocas más desastrosas para la Humanidad siempre ha existido el teatro. Aunque haya crisis, no podemos recoger la paraeta y marcharnos. Aquí se hace teatro como sea, porque con dos sillas se puede actuar".


PUBLICAT PER
WWW.ELPAIS.COM
KRISTIN SULENG
15 DE GENER DE 2012

08 de novembre 2011

Shakespeare o no Shakespeare

Compto els dies que falten per a l’estrena aquí d’una nova pel•lícula sobre Shakespeare . Es titula Anonymous . Ja s’ha estrenat als Estats Units amb divisió d’opinions: els crítics no es posen d’acord sobre si és dolenta, molt dolenta o rematadament dolenta. Tant me fa. Estic desitjant veure-la. Quan es projecti, on es projecti, hi seré: versió original, fila set, passadís. No espero trobar-me amb Bergman ni amb Kurosawa. Ho sé. Em trobaré amb Shakespeare i el seu món. Amb això ja en tinc prou.
El director, Roland Emmerich, no pretén enganyar ningú. En aquesta pel•lícula juga fora de casa. Aquest no és el seu estil. El seu fort és el cine de catàstrofes: Independence Day , Godzilla , 2012 … ¿Què hi pinta Shakespeare en aquesta llista? ¿Què hi pinta Emmerich en el Londres teatral del XVII? Les respostes, en un film de poc més de dues hores que il•lustra la llarga polèmica de l’autoria de Shakespare . Una vegada més. Polèmica de mai acabar. ¿Va poder un home sol aixecar a pols un corpus d’aquesta magnitud? ¿Va escriure Shakespeare –si és que va existir un autor que es deia així– una sola línia de tot el que se li atribueix? Gràcies al film, la polèmica salta de les aules al carrer, dels congressos a les rotllanes, dels llibres a les pantalles. I fins i tot n’hi haurà que aixecaran la cella i afirmaran amb veu assenyada: «Ja m’ho semblava a mi».
Sigui el que sigui, benvingut un film que vol retornar-nos l’Anglaterra isabelina i el Londres de dos teatres, dos temples, The Rose i The Globe, en què els seus bancs de fusta van sentir per primera vegada els versos del tal Shakespeare (autor, actor, copista, vividor o embolicaire) juntament amb els dels seus competidors Ben Johnson i Christopher Marlowe. Dos al•licients: la possibilitat de veure Vanessa Redgrave interpretant Isabel I i comparar el seu treball amb el d’una altra gran, Judi Dench, que va fer el mateix paper a Shakespeare in love i que es va emportar l’Oscar a casa amb només vuit minuts en pantalla; i la curiositat de veure tot un sir , Derek Jacobi de nom, defensant, al principi de la pel•lícula, el concepte de la falsa autoria amb què ell mateix s’ha compromès des de fa anys.
Tant me fa
¿Que el film és lleuger i entretingut, però superficial i poc rigorós? Tant me fa. Per llegir Shakespeare agafo un llibre i per veure Shakespeare vaig al teatre. Ara vull distreure’m. I prou. I com va dir el Bard: «Bé està el que bé acaba i a les penes, punyalades». I si no ho va dir, bé ho podria havet dit. ¿Alguna teoria en contra?

PUBLUCAT PER
JOSEP MARIA POU
ACTOR I DIRECTOR DE TEATRE
WWW.ELPERIODICO.CAT
29 OCTUBRE DE 2011

08 d’octubre 2011

Joan Pera obté el premi Arlequí de la Federació de Grups de Teatre Amateur



El guardó reconeix el compromís de l’actor mataroní amb els valors del teatre amateur

L’actor mataroní Joan Pera ha estat guardonat amb el Premi Arlequí de Teatre, en la categoria de Premi Arlequí de Professional, atorgat per la Federació de Grups de Teatre Amateur. Aquest premi reconeix els mèrits de l’actor a l’hora de transmetre els valors del teatre amateur, en el qual ell mateix es va iniciar. Actualment, Joan Pera triomfa compartint escenari amb Amparo Moreno en la gira per Catalunya de Visca els nuvis.
La Federació de Grups Amateurs de Teatre atorga els Premis Arlequí de Teatre, per tal de distingir anualment a les entitats, grups i persones que més han fet per difondre, defensar i treballar pel teatre amateur. L’entrega de premis va tenir lloc el passat dia 2 d’octubre a Barcelona.

publicat per
foto : Joan Pera i Amparo Moreno en un moment de Visca els nuvis (Focus)
www.capgros.com
3 octubre de 2011

21 de setembre 2011

Quatre actors santcugatencs, al Temporada Alta de Girona

Carles Martínez també és director de l'escola teatral Platea
Els actors santcugatencs Jordi Bosch, Míriam Alamany, Carles Martínez i Marta Angelat actuaran, en diferents muntatges, al festival teatral Temporada Alta de Girona i Salt. Enguany aquesta mostra arriba a la 20a edició, que s'allargarà des de l'últim dia de setembre fins a mitjans de novembre.

'Els Jugadors' de Pau Miró és l'obra en la qual participa Jordi Bosch i explica la història de quatre germans, jugadors de cartes, que s'endinsen en la part fosca de les relacions humanes.

Sota la direcció de Miquel Górriz actuaran Míriam Alamany i Carles Martínez en l'obra 'Molly Sweeney', que narra la vida d'un matrimoni que lluita per buscar solucions a la ceguesa d'ella. Míriam Alamany en dóna més detalls.

MÍRIAM ALAMANY
Un cop la protagonista pot veure s'adona que la realitat no és el que ella imaginava.
Escolta-ho

De la seva banda, la intèrprete i directora Marta Angelat posarà la veu a l'espectacle poètic 'Nadir' de Quim Español, que introdueix l'espectador en una Barcelona nocturna i fantasmagòrica. En paral•lel, la directora valldoreixenca dirigeix 'Cock', una comèdia que
presenta un triangle amorós poc convencional.

PUBLICAT PER
ÀGATA GUINÓ
HTTP://CUGAT.CAT
8 DE SETEMBRE DE 2011

20 de setembre 2011

José María Pou: "Ver teatro en Inglaterra ha sido mi gran escuela"

José María Pou, director y protagonista de 'Llama un inspector' de J.B. Priestley, que el próximo viernes se estrena en el Teatro La Latina de Madrid, confiesa que su "gran escuela" ha sido "ver teatro en Inglaterra".

"He descubierto esto hace muy poco, y eso que llevo más de 40 años en la profesión. Cada vez que me he sentado en una butaca de un teatro de Londres he tenido la sensación de estar recibiendo clases magistrales. He mamado este teatro y me enloquece. Los ingleses hacen el mejor teatro del mundo, desde lo clásico a lo contemporáneo", afirma en una entrevista concedida a Europa Press.

'Llama un inspector' es una producción del teatro Goya de Barcelona, un espacio escénico que dirige Pou junto a La Latina en Madrid. "Es un gran clásico contemporáneo del siglo XX y vi que merecía una revisión, porque en Barcelona llevaba 60 años sin representarse, no así en Madrid, donde sí ha habido hasta cinco o seis producciones distintas", explica.

MÁS ACTUAL QUE NUNCA

Para Pou la obra de Priestley es hoy "más actual que nunca", especialmente cuando vivimos "momentos de crisis, de angustia económica, de diferencias entre ricos y pobres, con mayor número de parados cada vez". "La obra trata precisamente de eso y por ello es tan actual. Ese es el gran milagro de este tipo de textos", señala.

Pou adelanta que la obra es la historia de una chica a la que han despedido de varios empleos y termina por suicidarse. La investigación procura averiguar quien es responsable de ese suicidio. "Hay una cadena de acontecimientos pero curiosamente todos forman parte de la clase de los ricos. Esta mujer es víctima de los empresarios poderosos y ese tema me ponía la piel de gallina. El público lo ve como una obra enormemente actual porque este texto, que siempre se ha representado como obra de teatro policíaco, ahora, manteniendo la intriga, queda patente que es una obra de crítica social y reflexión política", apunta.

Para José María Pou, 'Llama un inspector' "deja patente la enorme desigualdad social, más vigente que nunca, y a las víctimas, que son siempre los más desfavorecidos. Esto es lo que he resaltado, manteniendo la intriga", dice recordando que quien quiera divertirse la puede ver como una función de Agatha Christie. "Aquellos que quieran ver algo más, y son la mayoría, encontrarán una obra de denuncia de las injusticias sociales, es teatro político de primer orden", asevera.

MANTENER LA ÉPOCA

Una de las cuestiones que tuvo que despejar el actor y director fue dónde situar la pieza, ya que en la obra la acción transcurre en 1912, la época del Titanic. "Al principio quise situarla en la actualidad pero luego me di cuenta de que algo chirriaba y pensé que si hacía eso al público le daba todo muy mascado. Por eso mantuve 1912 para obligarle a hacer la traslación de época", explica.

Además Pou sabe que, a diferencia de principios de siglo, si hoy llamase un inspector a nuestra puerta haciendo preguntas "sería increíble que le dejasen entrar sin la presencia de los abogados", ironiza.

La escenografía a cargo del artista plástico Pep Durán es otro de los puntos fuertes de este montaje. "Hoy se tiende a las escenografías conceptuales, a los espacios abstractos. Yo he querido reconstruir una época y rendir homenaje a ese teatro que veo cuando viajo a Londres, con decorados enormemente sólidos y casas con todo detalle. Esta reconstrucción deja al público boquiabierto. Yo me quedo con el teatro inglés que convierte el escenario en una caja de ilusiones", afirma.

LA CONCIENCIA

Su papel, el del inspector, lo califica como "la materialización de nuestro complejo de culpa o de nuestra mala conciencia", "un elemento catalizador que hace que cada personaje confiese lo peor de sí mismo", dice recordando que Priestley "jugaba mucho con el sentido de realidad e irrealidad y con el sentido del tiempo".

La interpretación que hace de él José María Pou le lleva por el camino de lo "ambiguo e inquietante". "Eso ha sido lo más difícil como actor. Quise hacer un personaje que casi no pise el suelo, que hable en tono monocorde", explica.

El hecho de dirigir además de interpretar tiene "muchas ventajas" para él porque le "apasiona". "Es un doble trabajo pero si sale bien es doble satisfacción. Ya lo llevo haciendo esto en cinco montajes, desde 'La cabra'. Quizás si algo se resiente mínimamante es mi trabajo de actor porque el de director me reclama más. Pero soy una persona con gran capacidad de trabajo y me lo paso muy bien", asegura.

El espectáculo cuenta además con un elenco formado por Carles Canut y Victòria Pagès ("actores de toda la vida y con mucho peso") y por Ruben Ametllé, Paula Blanco y David Marcé ("tres jóvenes de la generación que empieza"). "La fusión de la sabiduría y experiencia de los primeros con la de esos actores jóvenes me gusta mucho", confiesa.

Pou señala que su dedicación al teatro es tan grande que en los últimos años ha tenido que renunciar "pero sin dolor" a muchos proyectos de cine y televisión. "Por suerte mis obras tienen mucha vida. De hecho, 'Llama un inspector' estará de gira por España hasta junio 2012", indica.

Entre medias ha dirigido un musical para Concha Velasco que acaba de estrenarse en Valladolid y que vendrá a Madrid dentro de un año y en los días que tenga libres con la obra de Priestley empezará a dirigir una función con Maribel Verdú y Aitana Sánchez-Gijón que se llama 'La habitación de al lado', un montaje de época histórica que acaba de estrenarse en América. Podrá verse en Madrid a finales de enero de 2012.


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www.europapress.es
7 de setembre de 2011

31 d’agost 2011

«Existe el desarraigo»



El actor francés Brontis Jodorowsky encarna hoy en San Javier a un gorila que se empeña en ser aceptado, «como hacemos todos»

ALEXIA SALAS

La última obra del tándem Jodorowsky, Alejandro y Brontis, padre e hijo, llega esta noche al Festival de San Javier en estreno nacional. Será la primera vez que 'El gorila' -espectáculo basado en la novela 'Informe para una academia', de Franz Kafka, adaptada por el polifacético autor Alejandro Jodorowsky- se interprete en castellano, después de que este mono medio hombre, triste pero con una buena carga de humor, haya hablado en italiano, francés e inglés en anteriores estrenos por Europa.
-¿Es la primera vez que el gorila hablará en castellano?
-Sí, es la primera vez que se representa en España y la primera vez en castellano. Yo nací en México, de madre francesa y padre chileno -su padre, a su vez, fue hijo de emigrantes ruso judíos-, y por unas cartas descubrí que aprendí primero español.
-'El gorila' es medio Kafka medio Jodorowsky, pero cómo es su mono?
-Bueno, tiene tres medios. En su adolescencia, mi padre lo leyó y le gustó mucho esta historia del mono que busca adaptarse para sobrevivir. Se identificó, pero los cuentos de Kafka son muy buenos pero no tienen punto de caída, todo está en medio de la historia, y le produjo mucha angustia. Tuvo ocasión después de prolongar el cuento y llevarlo a algo más contemporáneo sobre el desarrollo humano y adónde se llega. El gorila mío surge a la hora de darle forma en escena.
-¿Cómo encaja el humor en la triste historia de un mono capturado?
-Kafka tiene relatos en los que siempre hay algo cómico, como un mono que habla. En teatro, si cuentas un drama de forma dramática, es aburrido. En la historia de Esquilo, el hijo de Agamenón tiene que vengar la muerte de su padre, y antes del asesinato de Orestes, Esquilo pone una escena de comedia, Siempre tiene que haber un equilibrio, y aceptar que la vida tiene algo de absurda. Es fascinante que cada idioma está ligado a su historia teatral y hace que no siempre sea el mismo personaje.
-El personaje desarraigado sí que es universal
-Sí. Hay mucha gente desarraigada por todas partes. Hablamos de desarraigo nacional pero también cuando se es niño, ves a veces estrategias de comportamiento que son una violencia contra sí mismos. Somos seres sociales y hacemos de todo para ser aceptados, pero hay fronteras, no puedes dejar de ser lo que realmente eres.
-¿Qué emociones le provoca encarnar a esta víctima de la sociedad?
-En el escenario no tengo emociones personales. El público es gente que a veces se encuentra en las emociones que tiene, pero hay cosas que a alguien le producen escalofríos y a otros no. Hay que encontrar el vocabulario y el lenguaje que todos podamos entender. Yo he pasado por todo ese esfuerzo de integrarme, de que me quieran. Un actor siempre está haciendo ese esfuerzo para que lo acepten. Es constante. A veces ves en los ojos de alguien que algo de eso se reconoció y es lo más bonito.
-Su padre ha dicho que Chile, su país, se considera el ano del mundo. Cree que los países que ahora sin emisores de emigrantes lo son para Occidente?
-Somos un conjunto de individuos. Para mí no es el ano del mundo. Si lo fuera, Occidente sería la cabeza. Yo no lo veo así. Hay que tener esperanza.
-Nació en México, pero vive en Francia, ¿cómo vive allí la política de Sarkozy?
-Bueno, Sarkozy es un nombre búlgaro, tampoco es francés puro, el francés puro no existe. Es que todos venimos de India o África. Según lo que sé, España también necesita a los inmigrantes porque la población está envejeciendo demasiado. Los inmigrantes cotizan para la jubilación de los franceses, pagan impuestos. Lo que pasa que para ganar las elecciones nos tienen que asustar. Cada día me pregunto con qué me van a asustar hoy, si con los pollos, si con la crisis mundial. Así, con el susto, consumimos más y no piensas. Es absurdo, con todo esto del crédito y demás, pero no sabemos cómo salir. La cosa es tener miedo de todo, del joven, del viejo, hasta del reflejo del espejo.
-¿Cree que retrocedemos en tolerancia, tal vez por la crisis y el paro?
-Es posible. Tal vez somos como la oruga que va por la rama y se encoge para avanzar. Como Sísifo en las comedias griegas, el hombre está siempre recomenzando. Tengo fe en que la humanidad seguirá avanzando. Nuestro nivel de conciencia está ahora en el momento en que se encoge, pero cosas como lo de la Puerta del Sol nos hace ver que hay otro modo de vivir juntos. Las crisis profundas son como la fiebre de los niños, que luego pegan una crecida. Siempre para avanzar. No tengo pánico de esta crisis.
-Qué recursos le queda al hombre para reivindicarse?
-Todo está ahí. Hemos perdido la capacidad de verlo. El arte, el trabajo político, está a nuestro alcance y hemos de tender la mano. Nos queda desarrollarnos como seres humanos.
-¿Cómo fue trabajar con su padre?
-Una maravilla. Fue una lección mutua. Habíamos hecho teatro en familia y nos gustó tanto trabajar juntos que me dijo que hiciera 'El gorila'. Me dijo que volvía al teatro por mí, pero que le gustaba.
-Con la carga emocional de cada obra de su padre, debe sacudirle el interior en cada trabajo.
-Claro. Y más todavía con el éxito de 'El gorila'. Todo padre e hijo tiene una etapa en las que muchas cosas se saldan. La vida tiene muchos pequeños milagros.
-Ha sido difícil crecer con un padre tan creativo y de marcada personalidad?
-Un padre idiota y mediocre, encerrado en prejuicios tampoco te ayuda a crecer. Cada cual carga con su cruz. Cada historia personal es una carga o un tesoro.
-Cómo ve a los jóvenes, entre la indignación y la congregación ante el Papa?
-Los jóvenes son millones, cada cual con sus esperanzas, sus conformismos, a veces reproducción de los conformismos familiares, y otros que quieren revoltarse. La juventud no existe, existen millones de personas. En Francia viven rodeados de viejos, en México viven en la calle. Hay gente implicada y otros que se drogan porque no encuentran su sitio.

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17 agost de 2011

15 d’agost 2011

Tolcachir de Boedo a París


El actor, autor y director estrenó su tercera obra en Buenos Aires, después de una larga gira por Europa. En esta entrevista habla sobre su trabajo en el circuito independiente y comercial y las claves de su particular proceso creativo

Hace poco más de un mes que Claudio Tolcachir se mudó del PH de Boedo donde funciona el teatro Timbre 4. En los últimos siete años, este joven y talentoso autor, actor y director formado con Alejandra Boero compartió el pasillo de una antigua casa chorizo con los vecinos de los departamentos 1 y 2, con los alumnos de su escuela de actuación y con los cientos de espectadores que esperaban afuera de la sala todos los fines de semana para ver su consagrada obra La omisión de la familia Coleman . No es que a él le molestara la curiosa convivencia que había establecido con el público. Pero ahora lanza un suspiro de alivio cuando cuenta que finalmente pudo instalarse en otro lado.
En 2001, en plena crisis socioeconómica, mientras muchos de sus conocidos decidían irse del país, Tolcachir fundaba un teatro en su casa. "Con un grupo de amigos nos pusimos a armar una sala y a ensayar para no morirnos de angustia. La verdad es que nos salvó la vida. Yo no me olvido de que los actores que integran el elenco de los Coleman ensayaron un año entero gratis, de doce de la noche a cuatro de la mañana, para hacer una pieza que escribía yo, que no tenía experiencia en eso. Suponíamos que íbamos a presentarla, con suerte, dos meses. Después viajamos por el mundo y logramos dejar otros trabajos y vivir de lo nuestro, pero nadie lo hizo especulando con esto", dice Tolcachir.
"Esto", aunque le dé pudor hablar de éxito, es lo que vivió junto con su equipo en el último año: sala llena todas las funciones, entradas agotadas con dos meses de anticipación, giras por Europa, presentaciones en los festivales de teatro más prestigiosos del mundo, premios y nominaciones por las actuaciones, el texto, la dirección. "Esto" es haber cumplido con un sueño que les parecía un delirio a todos, incluso a él: la construcción y apertura de una nueva sede de Timbre 4, justo a la vuelta de la anterior, con una sala para 150 espectadores, un espacio para muestras y un bar. Es, también, seguir presentando La omisión? (que ya vieron 120.000 espectadores desde su estreno, seis años atrás) y Tercer cuerpo , su segunda obra, que lleva cuatro temporadas en Buenos Aires, y haber estrenado, el 9 de este mes, El viento en un violín , con excelente respuesta del público y de la crítica.
En la larga lista de todo lo que Tolcachir llama simplemente "esto" podemos incluir su desembarco en el teatro comercial con la dirección de dos espectáculos taquilleros en la avenida Corrientes: Agosto y Todos eran mis hijos , con actores como Norma Aleandro y Mercedes Morán, en el caso de la obra de Tracy Letts, y Lito Cruz y Ana María Picchio en el de la pieza de Arthur Miller, que también dirigió en Madrid con un prestigioso elenco español.
Trabajar en producciones comerciales no le cambió la vida, asegura. Sí le permitió conocer a actores que siempre había admirado y comprobar que estaban más que dispuestos a entregarse a sus directivas y a sus intensos ensayos. Le sirvió no sólo para sumar experiencia, sino para aportar dinero a su proyecto de la sala grande, que levantó en una vieja fábrica de sillas, en México al 3500. Después de casi dos años de reformas, se inauguró en mayo de 2010 con la reposición de Coleman.
Así, sólo con el apellido, llama Tolcachir a su obra más conocida aquí y en el exterior. La pieza describe la disolución de una familia atípica, compuesta por una abuela contenedora, una madre inmadura y cuatro hijos muy diferentes, que hacen lo que pueden con sus vidas. La omisión a la que hace referencia el título tiene que ver con la ausencia paterna y también con todo lo que no se dicen entre ellos, que son cuestiones mucho más profundas que las verdades que se gritan casi todo el tiempo. "Son personajes muy pasivos y negadores, pero generan ternura. No sé por qué el público local y extranjero se enganchó tanto con ellos. Supongo que la obra toca cierta zona de sensibilidad que conmueve a la gente. Igual es mejor no saberlo: es el misterio del teatro", dice.
El sueño del pibe. Eso fue para Tolcachir inaugurar la sala grande de Timbre 4. "Fue muy emocionante, ya que el proyecto era una locura. Cuando vi el lugar por primera vez dije: ?Pongamos una sillas, unas luces y listo'. Pero la realidad fue otra. De inconscientes, nos metimos a reformarlo. Por suerte, con las giras de las obras y la posibilidad de dirigir Agosto , pudimos juntar plata para hacer las reformas, comprar las luces, las gradas, las sillas y todo lo necesario. Creo que no teníamos noción de lo que hacíamos, ni cuando empezamos Timbre 4 en Boedo ni cuando encaramos la construcción en la calle México. Pienso que si uno tuviera real conciencia de lo que va a costar algo, o de las dificultades con las que se va a encontrar, le daría tanto miedo que se quedaría paralizado. Nosotros lo hicimos para darnos el gusto y vivir la aventura", cuenta el director, y se ríe con aire inocente como si fuera un chico que acaba de hacer una travesura.
El proyecto de construir un nuevo espacio teatral para presentar sus obras y las de los docentes y alumnos de la escuela surgió de manera casual. "La sala original funciona al fondo del pasillo de Boedo 640. Mi casa es -era, en realidad, porque ahora es la sala de espera para los espectadores- el timbre 3, y el teatro, el timbre 4. Siempre tuvimos un vecino que nos odiaba, que vivía en el departamento de adelante. Nos denunciaba a la policía; decía que era un prostíbulo o un lugar de venta de droga. Estuvimos seis años así hasta que este hombre se murió. Pero en uno de sus ataques de furia, le gritó a la gente que hacía fila en el pasillo. Entonces decidimos hacer una entrada alternativa. Salimos a buscar un local en la misma manzana. Unos vecinos nos dijeron que a la vuelta había un galpón que daba a nuestra sala. Fuimos a verlo y nos encontramos con un lugar gigante, hermoso. No estaba en nuestros planes comprar algo, pero como uno tiende a meterse en aventuras que no sabe cómo van a terminar, seguimos adelante. Por suerte, familiares y amigos se sumaron al proyecto."
Entre los padrinos del nuevo Timbre 4, cuyos nombres figuran en una de las paredes, están los padres de Tolcachir (Isidoro y Alicia) y actores como José Sacristán. "Colaboró mucha gente, ya sea con dinero, con horas de trabajo, materiales, herramientas, hasta descuentos en la pintura. Parece que contagia una aventura así", dice, y vuelve a reír con picardía.
El año pasado fue muy intenso para el director. No paró de trabajar y de generar proyectos. Un mes después de la apertura de la sala, viajó a Madrid para conocer al elenco español de Todos eran mis hijos . "El 2010 fue tremendo, muy bravo. Dirigí la obra de Miller acá y en España, y además escribía y ensayábamos El viento en un violín . Todo al mismo tiempo. Por eso este año me lo tomé con mucha más tranquilidad, por una cuestión de salud mental. Necesitaba parar y pensar qué tengo ganas de hacer. Creo que quiero escribir. Siempre escribí mientras hacía otras cosas."
-¿Pensás en una obra nueva?
-Sí, pero no tengo idea sobre qué. Me encantaría estudiar dramaturgia, algo que nunca hice. También poder disfrutar. Siento que fueron quince años casi sin parar y uno relega muchas cosas personales, como la familia.
Por eso es que, aunque recibió propuestas para volver a dirigir en el circuito comercial, en 2011 Tolcachir va a dedicarse a sus obras, a su escuela y a su teatro, que funciona como cooperativa. Hagan lo que hagan, todos ganan lo mismo.
-¿Cómo hacés para escribir, ensayar y dar clases mientras estás al frente de una superproducción, que tiene otro ritmo?
-En parte, mi decisión de no involucrarme este año con un proyecto por fuera de Timbre 4 tiene que ver con mi necesidad no sólo de estar acá, sino también de disfrutar. Cuando hacés muchas cosas, no podés disfrutar de todo. Cuando me ofrecieron Todos eran mis hijos , acepté porque dirigir un texto de Miller, algo que nunca había hecho, era un desafío grande para mí, una prueba. La superposición que me tocó (o que elegí) el año pasado me demandó mucho esfuerzo. Pero a mí me gusta hacer mucho. Como todos, siempre trabajé en varias cosas a la vez. Antes actuaba en tres obras, dirigía una, daba clases a la mañana. Es más cómoda mi posición actual que cuando corría de un lado para otro.
-¿Qué diferencias hay entre trabajar con un texto propio y uno ajeno?
-Me resulta más fácil dirigir una obra de teatro ajena porque sé por qué la elegí y cuento con ese piso para sostenerme. Cuando la escribo yo, tengo mucho más miedo. Pienso: ¿quién me dijo a mí que esto es una obra? Cuando la obra es de otro, hasta me resulta más fácil explicarla. El trabajo con los actores es el mismo de siempre, igual que en casa: ensayar, ensayar a lo bestia, repetir y buscar hasta lograr que la obra nos caliente a todos.
-¿Te resulta más complicado dirigir actores consagrados, con su estilo?
-No. Yo trato de no imponer estilos ni marcar tonos. No me interesa una dirección caprichosa. Estudio la obra y analizo cómo conviene contarla, cuál es la evolución, para que cada personaje tenga el mayor desarrollo posible. Me gusta que la partitura del personaje sea bien amplia.
-¿Cómo fue la experiencia de dirigir por primera vez en Madrid, con un elenco español?
-Me tocó un grupo alucinante. No los conocía, pero tenían muchas ganas de trabajar y de probar lo que ellos llaman "el estilo argentino". Rescatan la idea de sacarle el polvo a lo teatral y de que sea algo más vivo.
-En varias críticas de medios españoles destacaron una característica de tu trabajo como director que llamaron "naturalismo": que no se note que el teatro es teatro. ¿Es algo que buscás?
-"Naturalismo" me suena a algo relajado, y a mí me gusta un teatro muy violento, muy vibrante. Tal vez sea naturalismo, porque es un reflejo de la vida. Lo que ellos rescatan es que no vamos a la formalidad de la representación o al lucimiento del texto, del actor o de la puesta en escena. Allá están acostumbrados a puestas muy grandilocuentes, con mucha producción, y nuestros trabajos, por nuestra realidad, no son así.
-Pero una cosa es que salga así porque "es lo que hay" y otra que sea una búsqueda creativa. ¿Es tu método de trabajo?
-Claro: yo allá podría haber elegido trabajar con otros recursos. Pero me gustaba que los actores quisieran probar esta forma de trabajo. Pusimos lo mínimo y cuando les propuse el juego de mi estilo, que estén comunicados entre ellos, que hablaran como suelen hablar, alucinaron. Prefiero que un espectador rescate todo lo que le pasó al ver la obra a que diga: "Qué gran actor, qué hermosa puesta." Creo que cuando todo está bien, uno no se da cuenta de cómo se hizo. Cuando todos los elementos se juntan, uno ve algo que sucede ahí, que está vivo.
Ésa es, posiblemente, la clave de su método, el secreto que esconden sus obras. Tolcachir no lo dice porque, así como le escapa a la palabra "éxito" cuando habla de la repercusión de sus espectáculos, también evita los rótulos para definir su estilo. Cuando le pido que intente explicar en qué consiste su particular método de dirección de actores (que alaban desde Lito Cruz hasta Norma Aleandro), se pone serio, toma aire y recurre a un ejemplo: "Hay bailarines extraordinarios que tienen una técnica sobresaliente, y hay otros mejores aún, a los que no se les ve la técnica. Parece que viven como bailan. A eso apunto con la actuación: a que no se vea la técnica. Hacer algo que sucede sólo ahí, en escena, requiere de toda la técnica del mundo. Pero hay que atravesarla para lograr una verdad".
-¿Cómo se logra?
-Lo que hago en los ensayos es incentivar el juego interno entre los actores. Hacemos una escena y probamos qué aparece para armar un esqueleto de pensamientos, de contradicciones. Es como si te dijera: "Pensá en irte y decidí quedarte". Nadie lo ve, pero son fuerzas contrarias dentro de la misma escena. Lo más importante es lo que no se dice, lo que pensamos, lo que me imagino que estás por decirme. Eso hace que el trabajo para el actor resulte muy entretenido, porque está jugando. Uno tendría que lograr (no digo que yo lo logre) que cada espectador sienta que descubre la obra, aunque todo esté armado.
En El viento en un violín , que presentó en París en noviembre y ahora hace dos funciones por día los fines de semana en Timbre 4, vuelven a aparecer personajes peculiares, apasionados y contradictorios, y también el vínculo madre-hijo. Tolcachir cuenta la historia: "Hay dos chicas que están enamoradas locamente. Quieren tener un hijo juntas y son capaces de hacer cualquier cosa con tal de lograrlo. Por otro lado, hay una familia formada por una madre y un hijo de treinta y pico. Él no ha podido encontrar su vocación ni tener una pareja, aunque aparentemente lo tiene todo, porque está en muy buena posición económica. La madre es muy invasiva, enérgica, pero lo adora y no sabe qué más darle para que sea feliz. Estos universos se entremezclan de distintas maneras. Esta obra sobre la convivencia habla sobre otras formas de familia, de núcleo social".
En una entrevista anterior con adn , Tolcachir decía que estaba empezando a delinear estos personajes y resaltaba que no quería que sus criaturas generaran el tipo de ternura que provocan los Coleman. "Es la obra que más versiones de texto tuvo. Empecé a escribirla antes de Tercer cuerpo -aclara ahora-. Son personajes muy al límite. No tienen ley, son muy violentos y están muy equivocados. Tienen que forzar la realidad para poder alcanzar lo que quieren. Cometen delitos, algo que ninguno de mis personajes anteriores había hecho. Pero eso, que hacen muy mal, está apoyado en un amor infinito."
-¿Es una obra de amor?
-Sí, absolutamente. Hacen cosas tremendas en pos del amor. Me interesa que, en un punto, uno pueda sentir que los entiende; no que los justifica. Hacen lo que creen que es lo mejor, aunque uno de afuera vea que es lo peor que podrían haber hecho.
-¿Recurrís al humor para dar alivio al espectador?
-A mí me gusta el humor más patético. No sé si ese humor descomprime, pero es como si te atrapara. Como si al poder reírte de algo fueras parte de eso, te identificaras con esa locura. Me gusta colocar a los personajes en la situación más contradictoria y fuera de lugar posible, pero con una emoción verdadera, para que esa verdad atraviese el absurdo y se vuelva real. Así es como yo veo la vida. Todos nos manejamos de una manera muy absurda y patética. Con todas las obras pasó que hay gente que se ríe y otra que se mira sin entender de qué se ríen los demás. En El viento? hay un quiebre relacionado con algo que yo creo ahora: si aceptás lo que sos, que es totalmente diferente de ese paradigma de éxito y de buena familia, podés empezar a construir una idea de felicidad.
-¿Por qué resaltás que creés en eso "ahora"? ¿Qué cambió?
-Yo pienso por mis obras, y en relación conmigo y con mi país. No era mi intención, porque uno no es consciente de lo que está contando cuando escribe, pero cuando miro a los Coleman veo un mundo desesperado, personajes tan afuera de todo que ni siquiera pueden darse cuenta. En Tercer cuerpo veo personajes solitarios tratando de lograr algo, pero muy avergonzados de lo que son. Y en El viento? veo que estos personajes, después de un largo periplo en el que hacen muchas cosas, construyen una realidad a partir de lo que son. Y la verdad es que eso sí tiene que ver con mi historia.
-¿Por qué?
-Porque un día decidí gestar mi historia con lo que pudiera. Cuando estudiás actuación, todos fantasean con lo que quieren ser, adónde quieren llegar. Pero la vida tiene miles de vueltas. Y mi mayor felicidad se dio con mi grupo, mi lugar, las cosas medio absurdas que se nos ocurrían y la aceptación de las diferencias sobre las formas de producción. Siento mucho amor y mucho respeto por los actores que creyeron en el proyecto y se mataron con una disciplina de trabajo. Ahora podemos cobrar los ensayos y viajar. Pero la esencia de la gente es la misma.
El título de la obra tiene que ver con su infancia: Claudio es el menor de los tres hermanos Tolcachir y, cuando era chico, jugaba a meter cosas adentro del violín de Andrés, que es director de orquesta y está a cargo de la Sinfónica del Neuquén. "Me daba mucha curiosidad la caja de resonancia porque había un espacio grande al que no accedías. Me parecía que en un momento esa caja se había cerrado y había quedado un aire atrapado adentro. Me intrigaba ese costado secreto que tienen algunas cosas, que es su mayor virtud y que no suele estar a la vista. Como encontrar el viento en un violín, algo que no existe, pero que si uno lo busca seguramente en algún lado está."
Los Tolcachir provienen de Odessa, Ucrania, y la rama materna, de Italia. "Mi viejo, Isidoro, con el tiempo también se hizo actor. Empezó a hacer teatro de grande. Yo lo anoté en la escuela de Alejandra Boero y fue porque el curso ya estaba pago. Volvió enloquecido de la primera clase y nunca más dejó -recuerda el autor-. Mi mamá, Alicia Mazzolli, es médica, especialista en fertilidad. Me encanta su cabeza y la forma en la que encara la medicina. Tiene una vocación artística enorme. Ahora se le dio por la escritura de teatro y, como es una persona muy curiosa, sigue estudiando. A los 70 años, hace un curso de edición de video submarino y estudia buceo. También escribe sobre la vida de Camille Claudel. Junto con mi viejo nos llevaban al Colón, al San Martín, a ver las obras de Hugo Midón. Es una familia muy compleja, como todas, pero muy amorosa, muy positiva. De chicos los tres éramos muy distintos y cada uno hizo lo que quiso. Yo fui al instituto artístico Labardén, que fue un lugar muy inspirador porque se podía estudiar de todo."
Con Andrés montaron juntos Las bodas de Fígaro y Coss ì fan tutte . Con su padre trabajó en Agosto , ya que Isidoro reemplazó a Juan Manuel Tenuta durante algunas funciones. "Estuvo genial, es muy buen actor", asegura Claudio.
Hace algunas semanas nació Teo, hijo de su hermano Martín; es el primer bebé de la familia Tolcachir. "Estábamos todos muy ansiosos por su llegada y le escribí algunas cosas al pibe para mostrarle cuando sea grande", confiesa con timidez.
-¿Escribís otra cosa, además de teatro?
-Tengo etapas. A veces hago diarios, con hechos del día, cosas que pienso o que soñé. Cada tanto escribo poemas, pero para mí, porque soy muy pudoroso. Anoto todo el tiempo cosas sueltas, que veo o que se me ocurren. Tal vez alguna puede llegar a ser la punta de una obra. El otro día, por ejemplo, vi en una plaza a una mujer que tejía y a su lado a otra que trataba de desenredar los cables del iPod. Me dio mucha gracia la escena: las dos estaban haciendo lo mismo, pero al revés. Veo cosas que me gustan y las anoto porque pienso que para algo, en algún momento, me pueden servir.
A veces, cuando La omisión? se presenta fuera del país, Tolcachir aprovecha para volver al escenario como actor, una faceta de su carrera que disfruta tanto como escribir y dirigir. Hace el difícil papel de Marito, el extraño y desvalido hermano que interpreta Lautaro Perotti. "Este año lo hice en Toronto y en San Pablo. Cada tanto tengo que salir a escena. Es muy lindo actuar con este grupo y verlos desde adentro, porque compruebo la cantidad de cosas que crearon para sostener viva la obra después de tantas funciones. Por suerte para mí, el público hablaba otro idioma y no nos conocía nadie. No sé si acá me animaría a hacerlo."
Hasta septiembre, sus obras seguirán en cartel en Buenos Aires. En octubre comienzan una nueva gira por Europa: "Tenemos presentaciones de las tres obras en distintos lugares. Vamos a estrenar en Italia, donde nunca fuimos. Coleman se verá en el teatro Piccolo, de Milán, y El viento? hará gira por Francia. Tercer cuerpo se va a presentar en el Festival de Otoño de París", detalla. También irán a Brasil: Tercer cuerpo se verá en Brasilia y El viento? en Río de Janeiro.
Cuando los espectáculos de Tolcachir están en el exterior, la cartelera de Timbre 4 se arma con trabajos de alumnos y docentes de la escuela. "Decidimos ayudarlos a mostrar sus trabajos para que tengan la experiencia de hacer funciones. Este espacio tiene sentido si también sirve para albergar lo que hace nuestra gente." El director, que en mayo cumplió 36 años, rescata una y otra vez el espíritu de equipo que se vive en su teatro. "Con todo lo que nos pasó, cualquiera podría volverse un tarado y creer que sucedió gracias a uno. Pero los actores de Timbre son mi eje, mi referente de lo que creo que es el trabajo en el teatro."
En los próximos tres meses en Buenos Aires, Tolcachir quiere disfrutar y hacer cosas que tiene pendientes: "Quiero tener tiempo de leer y de ver películas. Me gustaría aprender a escribir para cine. Hace mucho tiempo que tenemos la idea de filmar la película de los Coleman. Vamos a ver si nos sale, antes de que todos estemos muy viejos".
La omisión de la familia Coleman
Tercera jornada (fragmento)
Doctor: -A ver, abuela, muy bien. Hoy vamos a hacer los últimos estudios. Vamos a ir al laboratorio y no te molestamos más.
Abuela: -¿Entonces me puedo ir?
Doctor: -No todavía. No estás comiendo, no puedo asegurarte nada.
Abuela: -¿No pueden poner otra enferma acá, por lo menos? Porque me aburro.
Doctor: -¿Y la familia? ¿Hoy no aparece?
Abuela: -No puedo pretender que se instalen acá para hacerme compañía. Tienen sus cosas.
Doctor: -Tenés una familia hermosa, te lo aseguro.
Abuela: -Un poco rara.
Doctor: -Verónica no se crió en la casa con ustedes, ¿verdad?
Abuela: -No, con ella el padre se portó muy bien.
Doctor: -¿Pero se mantuvo el vínculo familiar?
Abuela: -Sí, pero ella está muy ocupada siempre. Su trabajo, su casa...
Doctor: -Sus chicos. Tenés unos biznietos hermosos.
Abuela: -¿Sí? Yo no los conozco, pero deben ser preciosos.
Doctor: -¿No los conocés?
Abuela: -No.
Doctor: -¿Puedo preguntar por qué?
Abuela: -No.
Doctor: -Es raro lo de ellos, ¿no?
Abuela: -¿Quiénes?
Doctor: -Verónica y Mario.
Abuela: -¿Qué tienen de raro?
Doctor: -Digo: el mismo padre a una le dio el apellido y al otro no.
Abuela: -Doctor, si a nosotros no nos preocupa, ¿por qué se va a preocupar usted?
LOS ELEGIDOS DE TOLCACHIR
Cine
"Una película que redescubrí hace poco es Amarcord, de Federico Fellini. No sé si alguna otra podrá superar esa genialidad."
Música
"Me gusta el folklore latinoamericano y la música brasileña. También, la gran Mercedes Sosa."
Televisión
"Miro series. Six Feet Under me volvió loco por su humor negro. Ahora veo Dexter, sobre un asesino serial que me causa pesadillas."
Libros
"Estoy fascinado con Kawabata. Lo bello y lo triste fue el último libro suyo que leí. También volví a leer Alicia en el país de las maravillas."
Teatro
"Me gustaron mucho Estado de ira, de Ciro Zorzoli, y Algo de ruido hace, la obra de Romina Paula que dirigió Lautaro Perotti en Madrid. En Europa vi a Peaches, una canadiense que vive en Berlín que hace performances rockeras con travestis. Muy de los años 80, pero hecho de una forma genuina. Me hizo saltar de la platea."
TERCER CUERPO
4 temporadas en Buenos Aires
515 funciones desde el estreno
110 presentaciones en el exterior
17 países
33 festivales internacionales
5 idiomas
EL FENOMENO COLEMAN
7 temporadas en Buenos Aires
1200 funciones
120.000 espectadores
305 funciones en el exterior
44 festivales internacionales
18 países
16 capitales
12 premios nacionales e internacionales
8 idiomas

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Foto : Patricio Pidal
Natalia Blanc
www.lanacion.com.ar
29 de juliol de 2011

10 de juliol 2011

«En tiempos de crisis las funciones se llenan porque la gente quiere evadirse»



«Afortunadamente, sigo teniendo el mismo miedo a salir al escenario que cuando tenía 14 años»

El actor sevillano Francisco Valladares, sobre el escenario.

«El teatro es donde estoy más cómodo, aunque sea donde más se trabaja y menos se cobra». Zamora
Actor de escuela como hay pocos, Francisco Valladares ha sabido labrarse una carrera sólida donde aúna los distintos géneros con gran éxito. Drama, comedia e incluso zarzuela, nada se le resiste.
-Regresa a Zamora con «Zarzuela y poesía». ¿Cómo surge la idea de unir estos dos conceptos?
-Es una ocurrencia de Luis Santana, un cantante estupendo. Con nosotros estará también la soprano Elisa Belmonte, con Paloma Camacho al piano. Dije que sí en seguida.
-Su especial manera de recitar es quizá su seña de identidad, con esa voz tan especial.
-Al parecer ahora lo de recitar no se cultiva mucho, por desgracia. Cuando yo empecé a aprender, lo hice de grandes maestros. Y uno de ellos, Manuel Dicenta, tenía una voz especial, pero no maravillosa. Lo que pasa es que lo decía muy bien y eso es lo único importante.
-¿Esa voz se hace o con ella se nace?
-Con la voz se nace, claro, porque si es horrible, dirás mejor la poesía, pero no se te arregla. Lo único que pasa es que si tú estudias, que es lo que hice yo, se conserva la voz para que cuando ya tienes cierta edad no te cambie mucho.
-¿La alegría de la zarzuela viene bien para estos tiempos?
-Justamente. En los tiempos de crisis, es curioso, pero los teatros van mejor. Hasta hace poco he estado de gira y el teatro se llenaba todos los días en plena crisis. La gente quiere evadirse porque quedándote en tu casa es como cuando estás enfermo. Si te quedas mirando la pared y pensando lo mal que estás acabas peor, es algo absurdo. Sin embargo, si sales y ves a gente y espectáculos, sobre todo cosas que te llenen el espíritu, aunque el mal sigue estando, se aminora.
-Es más llevadero.
-Se lleva muy bien, porque todo el rato que estés fuera y que estés con la gente, la crisis no existe.
-Recientemente recibió su último premio, el «Teatro Musical 2011». ¿Qué significan para usted este tipo de reconocimientos?
-Es muy emocionante, considerando que lo que más hago yo es teatro dramático, es decir, de texto. En mi vida habré hecho más de diez musicales y que te reconozcan tus compañeros y la gente joven que entra ahora y que te admira es algo precioso. Me emocionó muchísimo.
-¿Tiene tanto público el musical en España como en otros países?
-Sí que tiene público. Hace poco volví a ver «Los Miserables» y estaba el teatro hasta los topes. Ahora aquí se hacen musicales tan bien como se pueden hacer en Nueva York. La gente está preparadísima para cantar y bailar y además, los montajes son espectaculares.
-Usted es todo un ejemplo para las nuevas generaciones de actores. ¿Cómo ve estas nuevas hornadas?
-Ahora sí han entendido que tienen que aprender a cantar, a bailar y a preparar la voz. La prueba es que, por ejemplo, los musicales están hechos por gente joven y todos están preparadísimos. En la zarzuela «Las de Caín» que voy a estrenar ahora, todos los chicos son menores de 25 años y cantan de una manera que emociona, además de actuar divinamente.
-Está claro que usted en un hombre de teatro pero, ¿nunca le interesó el cine o no ha tenido ninguna propuesta atractiva?
-La verdad es que yo nunca le interesé al cine. Cuando era joven, la gente del cine era tan melón que buscaba gente que se pareciera a alguien del cine americano, cosa que a mí no me pasaba, no tenía esa suerte. No era demasiado guapo si lo querían guapo y si necesitaban a uno feo, yo era muy guapo. Los graciosos tenían que ser bajitos y feos y los galanes guapísimos y altos. Y no era ni guapísimo, no bajito y feo.
-No sería porque a usted le faltara percha.
-Yo estaba haciendo de galán en el teatro, pero no servía para el cine, a pesar de mi 1,82 de estatura y mis ojitos verdes de toda la vida. Pero no había manera. Lo gracioso es que luego era yo quien doblaba a los galanes de cine.
-¿Dejó entonces de interesarle ese mundo?
-Hubo un momento en que yo estaba interesado porque era algo así como un amor imposible. Cuando te enamoras de alguien que no te hace caso, al principio estás muy emperrado, pero luego se impone la razón y le mandas a hacer puñetas.
-Pionero de la televisión, siendo el primer locutor de continuidad en 1956, ¿cómo no se le ha visto en ninguna serie, ahora que están tan en boga?
-No lo sé, no habrán caído? o que lleve el mismo sistema del cine (risas). Pero la verdad es que a estas alturas de la vida no me importa en absoluto. Sigo haciendo televisión en lo que puedo y cuando me llaman, porque me divierte muchísimo, pero no es algo que me preocupe mucho.
-En 2009 recibió el Mayte de Teatro por toda su carrera, ¿es este quizá el reconocimiento más grande que ha tenido?
-Fue importantísimo, son los premios de teatro por excelencia. Lo que me parece absurdo es que la Academia de Televisión no me haya dado un premio por toda mi carrera, cuando he sido el primer locutor y sigo en la brecha.
-¿Mantiene la ilusión de ese niño de 14 años?
-Sin duda. Y sigo teniendo el mismo miedo al salir al escenario, afortunadamente para mí, porque si no, malo.
-La retirada no está entre sus planes inmediatos
-No se me ocurre, sería muy triste quedarse en casa, todo el día leyendo y viendo, si se puede, la televisión, o saliendo al parque. No soy un viejo, todavía tengo ilusiones, curiosidad y esperanza.
Pilas (Sevilla), 1935
El actor sevillano Francisco Valladares Barragán emigró con su familia a Madrid cuando solo tenía siete años y desde muy pequeño se vio fascinado por el teatro, que empezó a escuchar por la radio y al que ha dedicado toda su vida, desde que con catorce años entró a formar parte de una compañía infantil. También ha estado ligado a la televisión desde sus orígenes, siendo el primer presentado de continuidad que hubo, en 1956. Recitales de poesía, comedia musical, radio y televisión con programas como «Estudio 1», además de doblaje de cine están en su amplio curriculum, donde también hay hueco para los premios, como el prestigioso Mayte de Teatro, que le fue otorgado en 2009.

publicat per
B. Blanco García
foto : El actor sevillano Francisco Valladares, sobre el escenario. L. O. Z.
www.laopiniondezamora.es
25 de juny de 2011

17 de maig 2011

Josep Maria Pou: "La realitat és terriblement diferent de la ficció, i gairebé sempre molt pitjor"

L'actor i director assegura que és un "apassionat de la novel•la i el cine negre dels anys 30 i 40"

El gran actor i director teatral Josep Maria Pou, que actualment triomfa diàriament al Teatre Goya de Barcelona amb l'obra Truca un inspector, parla d'altres inspectors, comissaris i policies de ficció en una entrevista que ofereix el suplement Idees + Teletodo. També fa un repàs pels referents del gènere negre, de Sherlock Holmes a Pepe Carvalho, des d'Agatha Christie fins a Donna Leon, i s'esplaia parlant del teatre i del cine policíac que més li agrada.

Enamorat dels autors clàssics del gènere, Pou assenyala que l'"apassionen la novel•la i el cine negre dels anys 30 i 40" i, citant l'inspector que representa al Teatre Goya, on encara seguirà diverses setmanes, l'actor assenyala: "Aquest inspector és una creació literària d'un grandíssim autor com és Priestley. En conseqüència té tota la construcció i parla amb la qualitat d'un personatge de ficció, que té ben poc a veure amb aquells inspectors i comissaris que coneixíem del franquisme i que tan mala fama tenien. No tenien la prudència, ni el savoir faire, ni l'interès pels seus interrogats que té el personatge de Truca un inspector o que tenen molts investigadors de la literatura".

"La realitat sempre és terriblement diferent de la ficció, i gairebé sempre molt pitjor que la ficció", sentencia Pou. L'actor, que lamenta no disposar de prou temps per llegir més, com ell voldria, assegura: "El personatge de l'inspector, detectiu, investigador, de la persecució del dolent per part d'un bo, tenyeix absolutament tots els camps, des de la literatura més popular, fins als còmics, a la literatura més elevada, al cine, al teatre, perquè d'alguna manera és la condició humana, des de Caín i Abel".

Predestinat a aquesta mena de personatge
Pou explica coses curioses de la seva carrera: “Repassant l'altre dia per a un programa de televisió el meu currículum, em vaig endur una mica la sorpresa de descobrir que tenia una certa predestinació cap al personatge o cap al gènere policíac, perquè el primer personatge que vaig fer a la televisió va ser en un espai dramàtic, en l'època del blanc i negre, a Televisió Espanyola, fent de l'ajudant d'un inspector. El personatge era un policia i el protagonista era un inspector que el feia Tomás Blanco, un grandíssim actor, que era com el policia oficial del cine espanyol dels anys 50 i 60".

El director assegura que el va sorprendre que el triessin: "Jo era un pobre xitxarel•lo que debutava amb tot just 23 anys per interpretar l'ajudant de l'inspector". "Després vaig anar pujant de grau i vaig interpretar dos o tres inspectors de policia més. El meu primer paper en el cine va ser una pel•lícula que es deia Una mujer prohibida, que protagonitzava Esperanza Roy i que dirigia José Luis Ruiz Marcos, i ja era un policia també", explica.

Un gènere no tan lleuger
I l'intèrpret reflexiona: "Sempre es parla de la televisió com que és un gènere ràpid, que es crema, lleuger, amb no tanta profunditat com la novel•la, o com els guions de les pel•lícules, però he de dir que l'inspector Ferrer de Policías, a Antena 3, gràcies als guionistes i als realitzadors i a tot l'equip responsable d'aquesta sèrie, crec que és un dels millors personatges que he fet mai", confessa.

"Jo estic entusiasmat, encantant d'aquesta producció. Segueix sent una sèrie de referència. I la gent em segueix aturant pel carrer. La sèrie va viure del 2000 al 2003, és a dir, han passat vuit anys des que es va acabar la sèrie, i em segueixen preguntant si no cada dia, dia sí i dia no, quan tornarà Policías i quan tornarà l'inspector Ferrer", explica el director.

Publicat per
Txerra Cirbián
http://www.elperiodico.cat
7 de maig de 2011

05 de maig 2011

AMITE solicitará que el camerino principal del Teatro Circo de Albacete lleve el nombre de María Isbert



La Asociación Nacional de Amigos de los Teatros de España (AMITE), que concederá próximamente el XV premio nacional de teatro Pepe Isbert, solicitará que el histórico Teatro Circo de Albacete (1887), ponga el nombre de María Isbert a su camerino principal.
En nota de prensa, la Asociación explica que esta práctica es habitual en los teatros principales del mundo cuando fallece una gloria del teatro nacional e incluso algunos teatros españoles como el Lara o el Muñoz Seca, ambos en Madrid, han denominado con el nombre de míticos actores o actrices españoles a sus camerinos o butacas principales.
Igualmente, afirma que María Isbert es parte de la historia del Teatro Circo de Albacete, escenario singular en Europa por su tipología teatral circense, pues esta "querida" actriz desaparecida fue un "baluarte" en la defensa y recuperación de este teatro junto a la Asociación entonces de Amigos del Teatro Circo, ahora AMITE.
AMITE recuerda que la actriz encabezó en 1995 una recogida firmas de compañeros a nivel nacional para salvar este coliseo, y autorizó la creación del premio nacional de teatro que lleva el nombre de su padre, constituido también para reivindicar en su día la recuperación del Teatro Circo. Este premio María lo recibió en su cuarta edición y lo entregó personalmente en Albacete a cada ganador, salvó en dos ocasiones en que estuvo enferma o trabajando.
Asimismo, impulsó junto a Amigos de los Teatros de España y ante el Ayuntamiento de Albacete, el denominar al foyer del Teatro Circo, Sala Pepe Isbert, espacio dónde se han colocado un cuadro del actor y un busto, donados ambos por el hijo y el nieto de Maria Isbert.
Si el Ayuntamiento de Albacete, propietario del Teatro Circo, lo autoriza, el próximo 15 de octubre fecha de la entrega del XV premio Pepe Isbert de Teatro, el ganador o ganadora junto a la familia de la actriz bautizaría el camerino principal con el nombre de 'María Isbert'.

publicat per
foto : europa press
www.europapress.es / toledo
27 abril de 2011

26 d’abril 2011

L'actriu María Isbert mor als 94 anys




Estava hospitalitzada en estat greu des del 17 d'abril per una reagudització dels seus processos crònics

L'actriu Maria Isbert ha mort aquesta nit als 94 anys a l'hospital de Villarrobledo (Albacete), han informat fonts del Servei de Salut de Castella-la Manxa.
La mort de l'actriu, hospitalitzada des del passat dia 17 per una reagudització dels seus processos crònics, s'ha produït poc després de les 20.00 hores d'avui.

La capella ardent es podrà visitar dimarts, a partir de les 11.00 hores al Teatre Circ d'Albacete fins a les 10.00 hores del dimecres.
Posteriorment es procedirà a l'enterrament de l'actriu en el panteó familiar del cementiri de Tarazona, on es troben enterrats alguns familiars de Maria Isbert, entre ells, el seu pare el celèbre actor Pepe Isbert.
L'alcalde de Tarazona de la Mancha (Albacete), Faustino Oltra, localitat d'on era natural l'actriu, ha assenyalat que l'ajuntament celebrarà al matí matí un ple extraordinari per decidir quants dies de dol oficial es declararan.
Maria Isbert, acadèmica d'honor de l'Acadèmia de les Arts i Ciències Cinematogràfiques d'Espanya des de 2008, residia amb un seus fills a El Provencio (Conca).

publicat per
www.lamalla.cat
25 abril de 2011

23 d’abril 2011

Asunción Mieres recibe de nuevo el premio a la mejor actriz en el XIX Certamen de Teatro de Coria (Cáceres)

Asunción Mieres recibe de nuevo el premio a la mejor actriz en el XIX Certamen de Teatro de Coria (Cáceres)


La directora y actriz de teatro, Asunción Mieres, de la compañía cacereña La Linterna Mágica, ha recibido su "noveno" premio a la Mejor interpretación femenina obtenido, por segundo año consecutivo, en esta ocasión por su papel de 'Úrsula' en la obra 'La Falsa Condesa', en el XIX Certamen de teatro no profesional Ciudad de Coria (Cáceres).

La directora y actriz de teatro, Asunción Mieres, de la compañía cacereña La Linterna Mágica, ha recibido su "noveno" premio a la Mejor interpretación femenina obtenido, por segundo año consecutivo, en esta ocasión por su papel de 'Úrsula' en la obra 'La Falsa Condesa', en el XIX Certamen de teatro no profesional Ciudad de Coria (Cáceres).

Además de estos nueve premios también, la también autora y compositora ha sido galardonada en su trayectoria como directora de La Linterna Mágica, con cuatro premios a la Mejor dirección, todos ellos con obras de las cuales es autora.

Este mes de abril está siendo "prolífero" en premios para La Linterna Mágica, pues ha obtenido seis premios con esta misma obra, uno de ellos al Mejor montaje teatral en Madrid, ha indicado la propia agrupación teatral en nota de prensa.

Mañana el grupo viaja a Salamanca para participar en el XXIV Certamen Nacional de Teatro villa de Vitigudino, un certamen "consolidado" y abierto a compañías de teatro tanto amateur como profesionales.

Para finalizar este mes de abril, La Linterna Mágica participará en el I Festival Internacional de Títeres que se celebrará en Cáceres del 28 al 30 de abril, festival en el que participarán trece compañías de teatro procedentes de Cuba, España, Italia y Gran Bretaña.

Actualmente el grupo se encuentra inmerso en el montaje de su próximo estreno, 'El último recuerdo', de Asunción Mieres, que se estrenará el 3 de junio en el Cine-Teatro de Arroyo de la Luz (Cáceres).

publicat per
16 abril de 2011