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24 de març 2016

Palabras íntimas y sagradas



Publicat per
http://cultura.elpais.com/cultura/babelia.html
18 de març de 2016

La obra maestra de Friel regresa a Barcelona en el maravilloso montaje 'Dansa d’agost',
de Ferran Utzet. El espectáculo cuenta con un soberbio reparto

En 1991 mi mujer y yo vimos en Londres Dancing at Lughnasa, de Brian Friel. A la vuelta le dije a Anna Lizarán: “Hay una función preciosa que deberíais montar en el Lliure”. Y la montaron dos años más tarde, dirigida por Pere Planella, con un enorme éxito: Dansa d’agost. Han pasado 25 años. Estamos en el Teatre de la Biblioteca de Catalunya, la cripta de Oriol Broggi y La Perla 29. Esta noche, Ferran Utzet y su fantástica compañía nos traen de nuevo la obra. “Cuando vuelvo la vista hacia aquel verano de 1936 me vienen a la memoria tantos recuerdos…”. Escucho esa primera frase y se me saltan las lágrimas. Me pasa con poquísimas obras. Y lloro una y otra vez durante el espectáculo. Lágrimas de emoción por la belleza y el dolor de las vidas de las hermanas Mundy.

Como Lewis Carroll, Brian Friel trata de imaginar la luz de una vela cuando se ha apagado. Michael, el narrador, rememora el verano de 1936 en la casa de Ballybeg, en el condado de Donegal. Aquel verano que parecía invencible y en el que todo cambió de repente y para siempre. Aquel verano compraron la radio, y el padre Jack volvió de Uganda, y reapareció Gerry Adams, el hombre que bailaba y robaba los corazones, y también pasaron cosas terribles.

Escucho la primera frase y se me saltan las lágrimas. Me pasa con poquísimas obras. Y lloro una y otra vez a lo largo del montaje

Dancing at Lughnasa es para mí la obra maestra de Brian Friel. Qué bien compuesta y pautada, qué bien observados sus personajes, y con qué calma y qué sutileza vamos sabiendo todo de ellos. Qué espléndida mezcla entre peso católico y ligereza pagana: los ritos célticos de la Lughnasa (la cosecha: viene de Lugh, el dios de la fertilidad) y la alegre brisa de África. Y la eficacia de su estructura, a la manera de El tiempo y los Conway: desde el futuro, Michael nos anticipa lo que pasará, lo que pasó. Nada más terrible y conmovedor que ver en su plenitud a una familia que va a desmembrarse. Se me saltan las lágrimas porque esas cinco mujeres fuertes, unidas, luchando para salir de la pobreza, son nuestras madres, nuestras tías, nuestras abuelas.

Ferran Utzet cierra con Dansa d’agost su trilogía irlandesa, que empezó en 2011 con The Weir, de Conor McPherson, y siguió en 2014 con Translations, otra de las piezas capitales de Friel. Utzet, gran director de nueva hornada, trabaja a la antigua: traduce los textos, elige sabiamente los repartos y cocina poco a poco los montajes. No es de extrañar, pues, que los resultados sean estupendos. Sebastià Brosa y Elisenda Pérez han levantado un espacio sencillo, naturalista: una cocina rural irlandesa de los años treinta, con jardín frontero. El público se sienta a ambos lados, en gradas. Albert Triola es Michael, el hijo de Chris, la pequeña de las Mundy. Un hijo del amor, como dice el tío Jack. Un niño sin padre, arropado por las cinco hermanas. No es fácil interpretar a un niño. Y Triola lo consigue: tiene en sus ojos el brillo maravillado de la infancia y la mirada doliente del adulto que vuelve a la casa derruida. Veo a Michael y a la tía Maggie y pienso en el pequeño Truman Capote y la tía Sook Faulk de El invitado del día de acción de gracias. Marta Marco presta a Maggie su fuerza, su alegría. Y viceversa.

Mónica López es Kate, la cabeza de familia. La maestra en la escuela parroquial. Católica, estricta. Acabará comprendiendo que hay otros dioses no censados en su santoral, y que un misionero helado de frío puede ser su emisario. Enorme momento: cuando se aleja hacia el jardín y rompe a gritar y a bailar. La escena del baile colectivo, liberador y a la vez tristísimo es una de las grandes escenas.

Chris es Carlota Olcina, una actriz que me deslumbró en el Panorama desde el puente del TNC, y luego en Oleanna, de Mamet: hay que verla aquí temblando de amor por Gerry Adams. Gerry es Òscar Muñoz, que dibuja todas las capas de su personaje. El vagabundo seductor, el hombre que no puede echar raíces. El cuentista, el charlatán que se alistará, rumbo a Barcelona, en las Brigadas Internacionales: “Dale a Evans una gran causa y no te fallará: es en el día a día cuando no tiene éxito”, dice.

Nora Navas es Agnes, la protectora de Rose. Cada vez que la miraba veía sus ojos que no perdían comba, siempre mostrando sus sentimientos secretos: otro portento. Màrcia Cisteró es la dulce Rose, la retrasada Rose. El personaje que más me parte el alma, el más inocente. Impresionante cuando vuelve de las colinas de Lough Anna y no quiere contar lo que ha pasado. ¡Y cómo Marta Marco es la primera en darse cuenta, en silencio! Eso no está en el texto. Ese gran voltaje de tragedia es trabajo del director y de las actrices. El tío Jack es el formidable Ramon Vila. Le miro y en su Jack veo a un mago, primero caído, luego recuperando sus antiguos poderes. Veo su rostro, iluminado, realmente iluminado por los recuerdos de África.

Utzet remata la función con una maravillosa coreografía que enlaza los mejores recuerdos de Michael, y que John Ford hubiera admirado. Dice Michael: “Bailan con los ojos entrecerrados porque abrirlos desharía la magia; bailan como si el secreto más sagrado de la existencia, todas las esperanzas que en ella depositamos, estuviera en esos movimientos hipnóticos y silenciosos; como si la música fuera una forma de hablar, de susurrarse palabras íntimas y sagradas”. Gracias, gracias, gracias.

 Palabras íntimas y sagradas



Dansa d’agost, de Brian Friel. Dirección: Ferran Utzet. Intérpretes: Albert Triola y Mónica López encabezan el reparto. Teatre de la Biblioteca de Catalunya. Barcelona. Hasta el 1 de mayo.

23 de març 2016

Cinco hermanas para el recuerdo



Publicat per
17 de març de 2016

Ferran Utzet lo ha conseguido de nuevo. Tras su montaje de “Translations” en 2014, el dramaturgo vuelve al mismo autor y al mismo espacio con uno de los platos fuertes de la temporada teatral.
Tres son los motivos principales por los que DANSA D’AGOST supone un punto cumbre dentro de la trayectoria teatral de La Perla 29 y de su esfuerzo por situar la Biblioteca de Catalunya como una de las salas referenciales de Barcelona.
En primer lugar, por la línea de continuidad que Utzet traza desde su anterior montaje, siguiendo con la voluntad del autor de ambos títulos. En “Translations”, Brian Friel situaba la acción en un pueblecito imaginario llamado Baile Beag (condado de Donegal, noroeste de Irlanda). La llegada de un regimiento de geógrafos militares trastocaba la esencia toponímica de la región, ya que su misión era encontrar un nombre inglés a los originales irlandeses. Eso sucedía en 1833.
En DANSA D’AGOST, nos situamos en 1936, en la misma aldea, ahora ya llamada Bally Beg. Este pequeño detalle es clave. Realmente, el espacio temporal nos remitirá a muchos años después de esta fecha, ya que será Michael (Albert Triola) el que explicará al público sus recuerdos de aquella época, convirtiéndose a momentos en el niño que era entonces y participando de ellos.
El espacio escénico de Sebastià Brosa y Elisenda Pérez separa al público en dos gradas pero no hace lo mismo con la escenografía. Lo mismo sucede con el movimiento de los intérpretes sobre el mismo (gran labor de Marta Filella). No habrá dos espectadores con la misma perspectiva del mismo modo que los recuerdos son intrínsecamente individuales para cada persona. DANSA D’AGOST no tiene una trama propiamente dicha. A partir de estos recuerdos, Michael desgranará algunos momentos destacados del pasado de su familia. Aquéllos en los que parece hallar las respuestas al porqué de la infelicidad y el desarraigo de sus ascendientes. Al fin de su harmonía familiar. A las posibles conclusiones de cada uno se llegará a partir del contraste y contraposición entre actitudes y personajes. Cada una de las cinco hermanas Mundy será más o menos víctima de los constructos sociales adscritos a un comportamiento católico que se supone incuestionable, pero que será fuertemente confrontado por el estado anímico de todas ellas. La escenografía se ha trabajado desde el punto de vista de Michael y este es un detalle que aunque puede llegar a desconcertar resulta imprescindible para que entendamos cómo el personaje se enfrenta a sus recuerdos. La falta de frontalidad, siempre de lado, asimila su actitud al punto de vista de la platea.
En este nivel es imprescindible el rastreo de “Translations”, ya que veremos que lo que ahora (1936) parece inamovible no siempre ha sido así. En 1833 vinieron unos extranjeros a nuestro mismo lugar y construyeron e inventaron cómo sería nuestra identidad en el futuro. Utzet ha mantenido su trabajo de entonces, así como Guillem Gilabert el suyo en la iluminación, Damien Bazin en el espacio sonoro y Annita Ribera en el vestuario. Todos ellos, junto Brosa y Pérez, han conseguido fijar en nuestra retina lo visto entonces de un modo similar al inherente en toda la obra, a partir de la mirada, la nostalgia y el recuerdo. En el proscenio vemos la cocina y sala de estar, así como el jardín. Pero la amplitud del fuera de campo (o fuera de escena) adquiere en DANSA D’AGOST una importancia especial. El exterior de la Biblioteca se transformará en nuestra mente en el corral de los Mundy, pero el camino imaginario que lleva al exterior de la casa (detrás de una de las gradas) nos situará mentalmente en el marco geográfico tan relevante en el título anterior. El exterior no tendrá cabida en la escenografía y la sensación de opresión de los personajes será compartida en todo momento por el público.
En segundo lugar, se ha hablado mucho del montaje que Pere Planella dirigió de la misma obra en el Teatre Lliure en 1993. Por los nombres implicados entonces y por el recuerdo que tanto el público como muchos de los profesionales que intervienen aquí conservan todavía hoy, la apuesta era no por intrépida menos estimulante. Utzet ha convertido lo que podría haber resultado un hándicap en una de las mayores bazas de su espectáculo, evitando cualquier rivalidad o relación de interdependencia, pero sí amplificando la esencia metateatral del material de Friel. Como hemos dicho, DANSA D’AGOST trata, entre otras muchas cosas, de la nostalgia por el tiempo pasado, el conocimiento de uno mismo, los orígenes…
Y Utzet nos regala con este montaje la posibilidad de participar de un ejercicio similar al del personaje de Michael. Tanto al público de 1993, como al que no lo vio, como a los intérpretes de 2016. La puesta en escena nos convierte de nuevo a todos los implicados en aquella persona que éramos hace más de dos décadas y nos sitúa ante un espejo invisible que permite contemplar con ojos más experimentados lo que buscábamos ante una representación teatral. Evasión como público, identidad como espectadores, profesión y oficio como intérpretes, compañía y aprendizaje de algunos nombres referenciales todavía hoy… Por la originalidad que esto supone y por la espontaneidad con la que sucede y especialmente por el vahído sentimental que provoca, DANSA D’AGOST merece una de las ovación más atronadoras de la temporada.
Finalmente, las actrices y actores. La mayor parte de las escenas en las que se divide la obra son recuerdos, evocaciones, quizá alteraciones de lo que realmente sucedió, y así lo han entendido todos los implicados. Las interpretaciones son realmente sensacionales y, a pesar del dramatismo descorazonador, de una vitalidad que consigue transmitir una alegría que eleva los corazones de todos los presentes a esa sensación extática y catártica que buscamos cuando acudimos a una representación teatral.
Todos los personajes tienen que pasar por el punto de vista de Michael. Albert Triola se desdobla en el niño que fue con una naturalidad que consigue que su condición infantil nos resulte verosímil desde el primer momento. Su yo adulto es muy distinto y el actor consigue transmitir toda la fragilidad y desnudez del personaje, mostrándonos a un Michael completamente sobrepasado. Òscar Muñoz interpreta a Gerry (padre de Michael) bajo la mirada irreal e idealizada de su hijo sin caer nunca en el tópico o lugar común y transmitiendo siempre una humanidad que puede costar ver en su personaje en un principio. A su vez, Ramon Vila nos muestra todo el proceso interno y externo de Jack tras su vuelta de África como misionero y la superación de su enfermedad. Con su actitud, y la progresión de su interpetación, pasará del desconcierto inicial a la seguridad del segundo acto, resultando imprescindible para el choque ideológico y el contraste imperante en el texto.
Párrafo aparte para las hermanas Mundy. Se nota que Utzet ha propiciado el acercamiento de cada actriz a su personaje prevaleciendo la visión conjunta con el intérprete y de la unión de las cinco surge el delirio. El trabajo corporal es excepcional, anticipando todas ellas los movimientos que finalmente no sucederán con sus miradas y silencios.
Quizá la Agnes de Nora Navas sea la que consigue con su actitud reservada y sigilosa mostrar el rompimiento interno con mayor sutilidad, con una mirada luminosa y triste a la vez, esperanzada y fracturada al mismo tiempo. Carlota Olcina comprende que Chris, a pesar de ser la más joven, es la que menos ha vivido la juventud, siendo madre soltera en este contexto. De la frialdad del principio la actriz nos mostrará todo el proceso de manera inversa a las demás, recuperando el ánimo progresivamente. Su interpretación es tan tierna como la promesa de la ilusión de su personaje. Rose es la hermana que vive un poco al margen de las demás, debido a una leve disfunción psíquica. Màrcia Cisteró mantiene un comportamiento creíble en todo momento que consigue emocionarnos en su devenir hacia el final, consiguiendo que veamos a través de sus ojos todo lo que ni siquiera se atreven a nombrar las líneas de diálogo.
Mónica López destaca por su manera de decir el texto y la capacidad para mostrarnos los miedos de Kate a través de su expresión facial, así como la contradicción entre los movimientos de su cuerpo (que luchará por liberarse de sí misma) y la inflexibilidad y rigidez de su comportamiento. Asombrosa labor. No menos que la de Marta Marco. Maggie es aparentemente un personaje que oculta tras su charlatanería un cierto conformismo, pero la actriz consigue una interpretación emocionante tanto en sus parlamentos como en sus silencios. La vitalidad con la que se relaciona con el resto de los personajes y su última aparición invitan a perdernos en su rostro y su mirada, indagando con ella en las profundidades de su personaje. Impresionante.
Será el primer acto, con la famosa danza que todas ellas nos mostrarán la necesidad de la catarsis. Pero no sucederá hasta los últimos minutos del segundo, en el cierre de la obra, cuando todas y cada una conseguirán con el gesto de una acción concreta que lleguemos al deslumbramiento. Aquí veremos la verdadera danza que da título a la obra. La plasticidad de este último momento es verdaderamente sobrecogedora.
A destacar también la traducción de Utzet. Más allá del impulso que propician algunos detalles argumentales, el dramaturgo ha conseguido transmitir una sensación de cercanía geográfica a nuestro aquí y ahora sin modificar ninguno de los localismos (ni temporales ni geográficos). DANSA D’AGOST, imprescindible visita. En la Biblioteca de Catalunya hasta el próximo uno de mayo.

Crítica realizada por Fernando Solla

04 de desembre 2015

El nuevo teatro cambia de pantalla



publicat per
27 de novembre de 2015
Javier López Rejas

Micrófonos, proyectores, videojuegos, ciberespacio... Nuevos lenguajes invaden la escena. ¿Necesidades de expresión o búsqueda de otros públicos? Contestan las obras de gurús como Robert Lepage o las de directores como Carlota Ferrer, Fuentes Reta, Paco Bezerra o Darío Facal.

Un momento del montaje Agujas y opio del director canadiense Robert Lepage

Algo se mueve en el teatro. Como diría Einstein refiriéndose a la energía, parece que la escena en estos momentos ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Robert Lepage sugería en estas páginas que o cambia de piel, y llega a nuevos públicos, o está sentenciada a muerte. El director canadiense denunciaba cierta tendencia a codificarse, un proceso que la llevaría inevitablemente al colapso. "La única salida es emplear todas las armas del storytelling para convocar a una audiencia contemporánea que desde el sofá puede atiborrarse de ficción", explicaba.

En opinión de Lepage, el teatro debe ser "acontecimiento" y no cerrarse, ha de convertirse en un punto de encuentro de todas las artes e incorporar las nuevas tecnologías, entre las que se incluye, por supuesto, internet, el ciberespacio. Lo demostró el pasado mes de marzo en el Festival de Otoño a Primavera con su espectáculo Agujas y opio, en el que desplegaba técnicas narrativas del ámbito audiovisual, desde la fragmentación narrativa a la música como recurso envolvente.

Encuentro con la sustancia

Sin los impresionantes medios del gurú de Quebec, la escena española está tomando nota y lucha también por renovarse y abrirse a nuevos registros, aunque no comulgue necesariamente con los malos augurios del creador de la compañía Ex Machina. Carlota Ferrer (El Escorial, 1976), directora de Los nadadores nocturnos, considera que el teatro no muere, el que muere es el público: "Si no somos capaces de crear espectadores jóvenes dentro de quince años los asistentes a los teatros habrán muerto. Hoy, los canales de información, comunicación y de publicidad nos invaden, valiéndose de insólitos recursos expresivos".

Ferrer reconoce en el lenguaje cinematográfico algo muy poderoso que ofrece un abanico infinito de posibilidades, no solo por incorporar audiovisuales sino por utilizar el ojo del espectador como cámara, por el uso del tiempo y, sobre todo, por la interpretación. "Esto se ha conseguido en parte gracias al empleo de micrófonos", precisa a El Cultural la directora de Fortune Cookie, que estudia en estos momentos las posibilidades escénicas de kinect, un sistema informático que detecta el movimiento y que se usa en el de los videojuegos. Junto a Ferrer, forma tándem inseparable José Manuel Mora (Sevilla, 1978), impulsor del proyecto Draft. Inn, uno de los laboratorios actuales más comprometidos con la nueva dramaturgia. Mora se interroga por los dispositivos que debemos usar para relacionarnos y comunicarnos con nuestros contemporáneos, para hacer que la "sustancia" del teatro pueda estallarles de pleno en el alma: "El audiovisual forma parte de nuestra forma de relacionarnos con el mundo. La cuestión es si nos ayudará a contar los conflictos del hombre".


Un momento de la representación de Grooming, de Paco Bezerra

Y si Carlota Ferrer busca en los circuitos de los videojuegos, Paco Bezerra (Almería, 1978) prefiere el ciberespacio. En Grooming, un montaje que en España dirigió José Luis Gómez para La Abadía y que ahora puede verse en el Deutsches Theater dirigido por Erich Sidler, la escena deriva hacia el laberinto del ciberespacio, concretamente en las entrañas de un messenger. "El teatro siempre ha sido una coctelera en donde ha cabido de todo. Creo que está sucediendo de forma natural y evolutiva", explica Bezerra, que cuenta a El Cultural cómo en El señor Ye ama los dragones algunos asistentes se mostraban un poco descolocados: "Pensaban que ciertos recursos estaban más cerca del cine que del teatro. Hay que seguir investigando y no inventar por inventar".

Desde LaZonaKubik Julián Fuentes Reta (Zaragoza, 1978) lidera el proyecto Hard Candy creado en torno a la obra de Brian Nelson. Para Reta, director también de Cuando deje de llover, de Andrew Bovell, llevar otras artes al teatro puede hacerlo más cercano: "Hemos crecido con el cine, la televisión, la publicidad, los videoclips... La renovación es natural. Devolvemos lo que ha sido grabado en nuestro desarrollo. Los nuevos creadores transforman el teatro al usar sus lenguajes naturales. He crecido con el cine y ambos lenguajes se mezclan en mi imaginario", explica citando la "continuidad psíquica" de Chomsky, la revolución narrativa de Kubrick y los ensayos de cultura popular de Walter Benjamin.

En la escena española van permeando poco a poco las ideas multidisciplinares de Lepage, pero también la provocación de Frank Castorf, los juegos narrativos de Lupa y su discípulo Warlikowski o las distorsiones y manipulaciones de Guy Cassiers. "Después de ver a estos magos en acción si no hay dinero es mejor no meterse ahí", señala Carlota Ferrer, quien reconoce no haber podido explorar aún todas las posibilidades que ofrece la tecnología por falta de medios. "Al final, todo queda en un quiero y no puedo", explica mientras planifica Alma y cuerpo, próxima entrega de la directora.

Conmovedor e implacable

La cuestión, para Darío Facal (Madrid, 1978), es cómo y para qué proyectar una imagen o amplificar una voz. Para el director, que lleva ya una década experimentando en escena -desde Morfología de la soledad o Theatre no More hasta Las amistades peligrosas o El burlador de Sevilla, que puede verse en el Teatro Español hasta este domingo-, lo importante no es atraer nuevos públicos sino mantener vivo el pulso escénico: "Si la comunicación es intensa, conmovedora, implacable y expresiva, si las formas que empleamos son honestas, sin imposturas intelectuales ni manierismos, el público de todas las edades llenará los teatros. Sueño con un teatro que consiga emocionar sin sensiblerías ni melodramatismo, que emocione impactando como un concierto de rock o un partido de fútbol".


Una imagen de Los nadadores nocturnos, dirigida por Carlota Ferrer

Para Facal, aunque los micrófonos, las cámaras o los proyectores parecen ajenos al teatro constituyen una válida herramienta de expresión: "Lo importante no es que nos sirvamos de esta tecnología, lo importante es el sentido que le damos, su instrumentalización". Con los nuevos avances tecnológicos y con el fácil acceso a contenidos audiovisuales a través de ordenadores y teléfonos Facal piensa que los espectáculos escénicos en vivo son en estos momentos la primera opción de ocio.

Corazón, hígado y ganas de contar algo son los elementos esenciales que, para Andrés Lima (Madrid, 1961), deben regir el proceso químico de cualquier montaje. "Lepage en ocasiones se va a Marte, y no me parece mal, no lo critico, pero el teatro unas veces sale por creación y otras por rebeldía, sin grandes artificios. Es necesario que se ponga al día pero por el hecho de que no lo haga no significa que vaya a morir. Muchas veces el teatro es algo que tiene que ver con el desarrollo animal de la sociedad", explica Lima, que se encuentra en plena lectura de El jurado, un texto de Luis Felipe Vilches inspirado en Doce hombres sin piedad, de Reginald Rose. Para el director de Urtain, Desde Berlín y Penumbra -obras en las que reconoce la influencia del lenguaje audiovisual- nuestra conexión con la realidad, además de la natural, viene dada a través de las redes y de la TV, un filtro que evidencia la forma con la que nos enfrentarnos actualmente a la ficción”.

Cada equipo creativo debería crear su lenguaje, eligiendo el que mejor se adapte a lo que se quiere contar. Es la filosofía de Pablo Messiez (Buenos Aires, 1974), director de obras como La piedra oscura, de Alberto Conejero. "Si para ello hacen falta proyecciones, o una silla, o una piedra, eso debería dictarlo el trabajo. Toda idea preconcebida nos aleja del ‘acontecimiento' de Lepage. En todas las obras que he hecho he tenido que trabajar el tiempo compartido, lo visible (y lo oculto) y el modo de nombrar en escena”.

Por todo ello, si asumimos que el teatro es un espacio para gestionar el dolor (Carlota Ferrer y José Manuel Mora), un gruñido (Andrés Lima), un ritual configurado biológicamente (Fuentes Reta), un espacio para el lenguaje poético (Darío Facal) y un acto de reunión (Pablo Messiez) hay que permanecer muy atentos al motor que lo mueve y a la energía que lo transforma. Como señala Ferrer, se trata de ir a las fuentes, conocerlas bien y ponerlas en duda hasta destruirlas para volvernos a encontrar con ellas de otra forma, teniendo en cuenta que detrás de una manifestación estética "siempre hay una posición política".


@ecolote

26 d’agost 2014

El símptoma dels teatres tancats



publicat per
www.ara.cat
25 agost de 2014
Juan C. Olivares
Crític Teatral

Barcelona s’allunya cada cop més del somni maragallià de la capitalitat de la cultura mediterrània


El mes d’agost és el reactiu per mesurar el pH teatral de Barcelona. Neutre, sense la menor incidència en el teixit cultural d’una capital que es comporta com una ciutat de províncies submergida en l’avorriment estival. París també ordena el tancament dels seus escenaris públics, compensat per una oferta pensada per al consum turístic que acudeix en massa a les dobles sessions diàries dels seus cabarets i per un programa específic dissenyat amb la intenció d’entretenir l’estiu dels parisencs.

Londres és una màquina de consum d’espectacles que no descansa ni tan sols al juliol, el nostre agost en aquelles latituds. El Southbank encadena un festival rere l’altre competint amb la cartellera del National Theatre, on triomfa Ayckbourn amb un muntatge colossal de A small family business. Regent’s Park obre el seu teatre a l’aire lliure, The Globe celebra Shakespeare i el West End fa caixa nit rere nit. A Berlín fa setmanes que han tornat a la normalitat. Roma descansa, a un pas del somni etern si la seva decadència cultural es converteix en crònica. La seva òpera -de segona fila, comparada amb la de Milà- està en situació de fallida. Madrid tampoc no serveix. A l’agost descobreix el seu autèntic rostre galdosià de Villa y Corte.

Barcelona mai no ha mirat al sud -real o metafòric- quan ha buscat comparacions internacionals. Roma no és ni vol ser l’exemple on hauríem de buscar el nostre model. En els seus moments més ambiciosos, quan Maragall era alcalde, es dibuixava un gran arc d’influència que anava des de València fins al Llenguadoc, fregant Saragossa i Gènova: eren centenars i milers de potencials usuaris de l’oferta cultural (teatral) de la capital catalana. Es buscava una oferta activa, no l’oferta passiva de les pedres inertes. Aquest arc mediterrani només existeix dibuixat amb llapis sobre un mapa.

L’absència d’un ‘hinterland’

Girona, en canvi, ha aconseguit ampliar la seva zona d’incidència més enllà de Cotlliure amb un teixit atapeït de festivals d’estiu que s’allarga fins a la tardor amb el potent imant del Temporada Alta. Aquesta és la realitat: Barcelona no té un hinterland. No posseeix una àrea d’influència -i la població que requeriria- que permeti l’aventura econòmica de mantenir una significativa activitat teatral a l’estiu. Aquesta és la realitat: el teatre a Barcelona és un negoci de consum intern amb un cert grau d’incidència comarcal. Empreses i institucions saben que el públic amb què poden comptar és una xifra finita i fixa que només en molt poques ocasions trenca l’estadística. Fins i tot l’explotació d’un muntatge de gran èxit té la data de caducitat ben marcada.

Això en plena temporada. A l’estiu l’excessiva endogàmia del públic teatral és causa directa d’una oferta inexistent. Amb els turistes no s’hi pot comptar. Aquest segment, malgrat el resultat de les enquestes que relacionen Barcelona amb el seu atractiu cultural, no té cap repercussió per al teatre. Algun es perd en l’espectacle de The Chanclettes que triomfa a El Molino contra tot pronòstic i que ha emocionat Josep Maria Portavella cada vegada que aquest agost ha penjat el cartell de tot venut. Però és una minoria poc significativa, insuficient per revertir una dinàmica centrípeta que allunya Barcelona de l’ideal d’una capital convertida en el nucli del vòrtex de la cultura mediterrània.


La motivació dels gairebé 8 milions de turistes que ens visiten no és la mateixa que la dels 15 milions que viatgen a Londres per omplir-ne els teatres, encara que no sàpiguen anglès. Tampoc tenim la força de la seva indústria de l’entreteniment per mantenir l’oferta de grans espectacles per a tots els públics. I per descomptat, ni de lluny la dotació econòmica per finançar productes escènics d’iniciativa pública que atreguin cert perfil de turista d’elit que viatja per Europa a la recerca d’excel·lència, com passa a Munic o a Viena, on obren les portes de les òperes nacionals per rebre melòmans cosmopolites vestits d’etiqueta. No és estrany compartir seient amb catalans a la platea del Nationaltheater de Munic aplaudint d’allò més la posada en escena de Der Rosenkavalier. De nou s’imposa el realisme: els productors catalans són pocs i en crisi, la cultura pública una oda a la precarietat, i el públic una absència, per esnobisme, provincianisme o crudisme. Un paisatge desolador, com El crit de Munch o bé com El desconsol de Llimona, si volem donar un aspecte menys expressionista al desastre que ens envolta.

03 de març 2013

Teatro Pasión o… sinergias teatrales




publicat per
20 de febrer de 2013

Queda como muy cliché decir hoy que el teatro español contemporáneo está atravesando por uno de los momentos más gloriosos de su historia. Lo que hace unos años era una observación muy optimista, hoy en día es algo sobre lo que no cabe la menor duda. La mejor prueba de ello es el número de montajes de obras provenientes de España en los escenarios de todo el mundo.

Sin embargo, hasta hace seis años, autores como Josep Maria Benet i Jornet o Juan Mayorga cuya dramaturgia cotizaba alto tanto dentro como fuera de las fronteras del estado español, en Grecia permanecían completamente desconocidos. En realidad, lo que ocurría era que para la gente de teatro griega, el teatro español había dejado de existir junto con la precoz desaparición de Federico García Lorca.

Esto empezó a cambiar con la aparición en escena de María Jatziemanuil, teatróloga y traductora que se dio cuenta de que el dinamismo de la dramaturgia de España, escrita en todas las lenguas oficiales del estado, no se reflejaba en la cartelera griega donde la presencia de obras provenientes de la península ibérica se limitaban en las del poeta de Fuente Vaqueros y poca cosa más. María Jatziemanuíl se empeñó en darle la vuelta a esta tendencia, dando a conocer a la gente del teatro griega el dinamismo y el pluralismo de una dramaturgia que no tenía nada que envidiar de otras dramaturgias que sí se habían hecho un hueco en las salas griegas (británica, irlandesa, francesa, alemana).

Este trabajo de difusión, para el cual María Jatziemanuíl ya había estado echando las bases desde 2006, se consolidó en 2009, cuando ésta unió fuerzas con un servidor, traductor e intérprete de conferencias, para crear un proyecto de mayor envergadura. Así pues, tras un año de intenso trabajo de gestión, nació, en septiembre de 2010, el proyecto de “Teatro Pasión”, que consistía, entre otras cosas, en una página web, a través de la cual sus integrantes aspiraban a dar a conocer a la gente del teatro y al público de habla griega (incluye Grecia y Chipre) el teatro que se hace hoy en día en España y en América Latina. Así pues, el objetivo era y sigue siendo hacer que la dramaturgia de la generación de los autores anteriormente mencionados – los cuales siguen escribiendo muy buen teatro –, pero también la de las nuevas generaciones de autores que actualmente tienen entre 30 y 40 años – y que a pesar de la crisis, han irrumpido muy fuerte en los escenarios de todo el mundo –, encuentren su hueco en las salas de teatro griegas y chipriotas.

Curiosamente, la aparición de dicho proyecto coincidió, cronológicamente, con una crisis económica que no se había vivido en Grecia desde la segunda guerra mundial y que, sigue desgastando no solo la sociedad helena sino todas las sociedades de los países del sur de Europa. Dentro de este panorama, desolador y a la vez esperanzador, miserable y a la vez creativo, ha ido creciendo el proyecto “Teatro Pasión”, hasta el punto de contar, hoy en día, tras dos años y medio de vida, con más de 35 obras de teatro proveniente de España y de América Latina traducidas al griego, de las cuales, más de 25 se han estrenado o están por estrenarse en los próximos meses, sea en forma de montaje o de lectura dramatizada. Además, algunas obras que se han estrenado o se estrenarán en Grecia, no se habían estrenado ni siquiera en su país de origen, como es el caso de la obra “Te ha llamado tu hijo” de Ignacio del Moral y Margarita Sánchez que se estrenó en Atenas en mayo de 2009, o la obra “Com dir-ho” (Cómo decirlo) de Josep Maria Benet i Jornet, que acaba de estrenarse en una sala ateniense.

Muchas han sido también las obras que se han publicado en griego. Desde 2010 hasta hoy, han pasado por imprenta más de 20 obras, algunas de las cuales se han publicado por primera vez en Grecia (un ejemplo ilustrador es la publicación de la trilogía de los “Contras” del dramaturgo Esteve Soler). 

Un aspecto muy importante es el apoyo institucional con el que hemos podido contar desde el primer momento de poner en marcha nuestro proyecto. La perfecta y constructiva colaboración con el Instituto Cervantes de Atenas y con la sección cultural de la Embajada de España en Atenas, que desde el primer momento han confiado plenamente en nuestro proyecto, así que las colaboraciones puntuales con el Instituto Ramon Llull de Barcelona, nos han permitido hacer llegar la difusión más lejos y llevar a cabo actividades que sin su ayuda, a lo mejor no se hubieran realizado (como es el caso del Festival de lecturas dramatizadas “5 o’ clock Tea-tro” que se organizó el año pasado y que este año se repite).

Cabe también destacar, la labor, durante estos últimos 3 años, del grupo de traducción “Els de Paros” – integrado por María Jatziemanuíl, Yanis Mantás, Aléksandros Baveas y un servidor – que se dedica a traducir teatro español escrito en catalán, y que en el marco del proyecto “Teatro Pasión”, ha traducido 7 obras hasta la fecha.

No cabe la menor duda de que la crisis está arrasando y la cultura es siempre lo primero que cae, cuando se complican las cosas y se ajusta la economía. Sin embargo, la crisis ocasiona situaciones muy contradictorias en las que surge la miseria y a la vez la creatividad; renace el fascismo y a la vez la resistencia; florece el egoísmo y a la vez la solidaridad; aumenta el número de los que vivan por debajo del umbral de la pobreza, y al mismo tiempo de los que estén dispuestos a luchar; quedan suprimidas las ayudas y las subvenciones estatales y al mismo tiempo se crean sinergias que amplían nuestro horizonte. El “Teatro Pasión” es una de estas sinergias…  

01 d’abril 2012

Còctel trepidant


'Qui té por de Virginia Woolf?', primer gran èxit de la temporada al Monumental

Quan es barregen ingredients de primera qualitat, el combinat resultant ha de ser bo per força. Aquest és el cas de l'esplèndida representació de 'Qui té por de Virginia Woolf?' que divendres passat va seduir la munió d'espectadors que abarrotava i va deixar petit el teatre de la Riera. I és que la conjunció d’una obra solvent, d’un director innovador i d’uns actors notables que s'hi deixen la pell, afegida a les ganes d'un públic entregat, només pot donar com a resultat una sessió de gran teatre, de les que fan afició. Dit d'una altra manera: un plaer.

'Qui té por de Virginia Woolf?' és una peça coneguda principalment per la versió cinematogràfica que en va fer Mike Nichols l'any 1966 amb Richard Burton i Elizabeth Taylor en els papers protagonistes. El seu autor és Edward Albee (1928), representant màxim de la generació de l'anomenat "nou teatre americà" que va sorgir a mitjan segle passat a l'Off-Broadway. Influït per Artaud, Strindberg i Tennessee Williams, entre altres, de seguida va esdevenir un dramaturg de fama internacional i de gran èxit en els circuits comercials. Com fan d'altres escriptors coetanis, Albee construeix una mirada crítica envers la classe benestant americana i les turmentades relacions familiars que la doble moral del seu cofoisme genera. En aquest sentit, 'Qui té por de Virginia Woolf?' resulta emblemàtica. Situada als anys seixanta en un ambient universitari, l'obra és un melodrama psicològic que descriu una vetllada absurdament espantosa compartida per dos matrimonis. El més madur el formen George, un professor d'història impotent i fracassat, i Martha, l'estèril i frívola filla del rector de la institució acadèmica. I els joves són Nick, un biòleg ambiciós, i Honey, una bleda potentada. L'estranya relació que mantenen els primers, en què l'odi es barreja amb una dependència mútua, acaba arrossegant-los a tots cap a una cerimònia de la confusió cada cop més violenta, on insults, recels i misèries evidencien el seu terror a encarar una realitat vital del tot frustrant.

Energia, ritme i tensió
La posada en escena és de Daniel Veronese (1955), un director argentí de renom que s'ha donat a conèixer al nostre país per les seves adaptacions d'autors clàssics, sobretot d’Ibsen i de Txèkhov. El seu estil habitual passa per la capacitat que té de comprimir un text i aconseguir una mena de destil•lat que sap mantenir la fidelitat a l’original i alhora el fa més intens i proper al públic. Acostumat a treballar sempre amb el seu propi elenc i amb una escenografia mínima, en aquesta ocasió ho ha fet amb quatre actors catalans que no coneixia prèviament, en una llengua que tampoc no dominava i amb una detallada decoració realista. Però aquests condicionants de la producció no han estat cap obstacle per deixar ben clara la seva empremta. A partir d'una traducció de Josep Maria Pou que fa servir un llenguatge viu i actual, ha esporgat el que li ha convingut i ha dut a terme un muntatge ple d'energia que amb un ritme trepidant i a estones atropellat aguanta des de l’inici fins a l'acabament la tensió del joc dramàtic sense ni un instant de respir.

Pòquer d’intèrprets
'Qui té por de Virginia Woolf?' és una obra amb poca acció però amb uns diàlegs d'una virulència diabòlica. Per això els intèrprets són el principal factor que en determina la qualitat. I aquí tots quatre aconsegueixen l'excel•lència. Pere Arquillué recrea amb mestria el seu personatge. Utilitza ajustadament elements de comicitat decantats cap al sarcasme i aconsegueix fer versemblants les seves fòbies submergides en glopades d'alcohol a dojo. Emma Vilarasau és una perfecta contrincant. Ràpida en els embats i crescuda en els moments de màxima ferocitat. Els secundaris Ivan Benet i Mireia Aixalà també estan magnífics en uns papers molt poc agraïts, però fonamentals com a contrapunt de la parella protagonista. Al final, amb un aplaudiment de gala, el públic mataroní va sentenciar la funció número cent trenta d'aquesta proposta de Veronese. Magnífica. En tots els sentits.

publicat per
Comnas Soler
www.totmataro.cat
20 de març de 2012

28 de març 2012

L'assassí era el veí


Carme Portaceli recupera 'La nostra classe', la tràgica història d'un grup de jueus que van morir a mans dels seus companys

El 1941 prop de 1.600 jueus van morir cremats a la localitat polonesa de Jedwbane. La versió oficial dels aliats en va responsabilitzar els ocupants nazis i així és com la tragèdia va passar a les cròniques dels diaris i a les pàgines dels diaris. Però hi havia detalls estranys, peces que no encaixaven. Quan dos historiadors van remenar les petjades del drama van arribar a una conclusió tan inesperada com devastadora: els autors de la massacre no van ser uns malvats nazis, tal i com sempre s'havia cregut, sinó els mateixos i en teoria innocents veïns de les víctimes. Un dels episodis més durs i lamentables de la història del segle XX que aquest mes de març, i durant només deu dies, es reviu a l'escenari del Lliure.
Si hi ha una directora interessada a descobrir la realitat, a intentar anar més enllà de les aparences, a desvetllar allò amagat, a obligar-nos a veure els nostres propis fantasmes, aquesta dona és la Carme Portaceli. És directora de teatre, però podria haver estat periodista si el periodisme al nostre país consistís a fiscalitzar els poderosos i no a convertir-se en els seus publicistes i missatgers. Afortunadament, va triar el teatre, i és des dels escenaris on ha dut a terme una minuciosa, gens pretensiosa però molt efectiva campanya de denúncia social. Allà on hi ha una injustícia, una contradicció, hi és ella i la seva curiositat.

És aquesta curiositat la que va portar Portaceli a descobrir un dels textos més punyents del teatre contemporani, 'La nostra classe', del polonès Tadeusz Slobodzianek. No és cap casualitat que, mentre que el teatre occidental es complau a fer espectacles fàcils, divertits i escapistes, l'oriental busqui una profunditat, un trobar el sentit de les coses. Ofegats per dècades de dictadures, els europeus de l'est són autors d'obres d'una enorme intensitat, d'una enorme humanitat. I aquest és un terreny que interessa especialment Portaceli, que a 'La nostra classe' descobreix un vehicle excepcional per tornar a mostrar el seu rebuig per la hipocresia, per la facilitat amb què els guanyadors escriuen la història segons els convé, i amaguen allò que no volen que es vegi.

A 'La nostra classe', una de les sorpreses del Grec 2011 que ara torna a l'escenari del teatre Lliure, Portaceli retrata el costat més fosc de l'ésser humà. Un costat que sempre troba el seu aliat en les guerres. Els conflictes bèl•lics són molt més que una confrontació armada entre soldats professionals, que avancen amb tancs pel camp de batalla. Són una horrible i bruta manera d'exercir la violència gratuïta, de venjar-se d'allò que va passar fa temps, d'acabar amb qui és percebut com una amenaça. A les guerres dels Balcans els crims van ser horribles. Quina mena de persona mata un ancià, li treu els budells, i els penja d'un arbre, simulant una decoració nadalenca? La guerra fa que ciutadans normals es converteixin en sàdics? O potser és que els sàdics sempre hi són, disfressats de conductor d'autobús o director de banc, amagats i frustrats, i esperant el moment i l'oportunitat per treure la bèstia que porten a dins?

La tragèdia com a tabú
Això és el que va passar en la Polònia ocupada pels nazis l'any 1941, quan les flames que van acabar amb les vides de centenars de persones no les van encendre els soldats alemanys, sinó els que durant anys van viure al costat de les víctimes, els que els van servir una cervesa al bar o els van comprar una barra de pa a la fleca. Veïns i companys que conviuen de forma natural durant dècades i que, de sobte, decideixen exterminar-se. Una tragèdia espantosa que es torna encara més crua pel fet que el sentiment de culpa posterior amaga els fets i, per tant, evita que es faci justícia. Sense memòria, sense rastre, sense judici, sense possibilitar de tornar enrere, el crim continua viu, el tabú intocable.

"El títol irònic de la peça es refereix en principi a una comunitat pacífica que es va convertint en un lloc on l’odi ja no s’oblidarà mai. Una comunitat que es desintegra de manera irreversible i en la memòria de la qual només hi queda el mal", diu Portaceli, que remarca la impossibilitat de fugir "del cercle viciós d’errors i de ressentiments". "El crim no deixa ningú innocent", conclou.

publicat per
Isidre Estévez
foto . Josep Aznar
http://www.lamalla.cat
13 de març de 2012

23 de març 2012

Que no s'acabi aquí



Una evocació de Simone de Beauvoir clou la programació de teatre del Casal

La representació de 'Simone', una peça escrita i dirigida per la dramaturga xilena Marcela Terra, va posar divendres passat el punt final al cicle de teatre de petit format que ha tingut lloc les darreres sis setmanes al local de la mútua del carrer de Bonaire. L'espectacle, que es va estrenar fa dos anys a Terrassa, ve a ser un recorregut evocatiu de la figura de Simone de Beauvoir (1908-1986).

En el marc d'una escenografia esquemàtica que suggereix la coberta d'un vaixell, dos personatges van resseguint, com en una al•legoria, uns quants moments de l'itinerari vital d'aquesta cèlebre escriptora i filòsofa francesa. Un, interpretat per Padi Padilla, és ella mateixa. L'altre, servit per Belén Bouso, adopta el paper d'un àlter ego que li qüestiona moltes de les seves controvertides actuacions, sigui en el camp dels postulats ideològics, de les pràctiques amatòries, de la producció intel•lectual i literària o de la militància feminista.

Correcció
Aquest joc dialèctic, que s'acaba amb la compareixença de la mort, permet anar enllaçant un seguit de seqüències on es fan presents vivències i records que són ambientats amb anècdotes del París de l'època que la Beauvoir va protagonitzar de manera agitada. Així desfilen per l'escena gags de cinema mut, passos de balls de saló, números dels germans Marx o cançons d'obres de Brecht.

'Simone' té doncs un plantejament lloablement ambiciós, amb un peculiar codi interpretatiu que denota una direcció minuciosa i permet mostrar una multiplicitat de registres en el treball de les dues actrius. Llàstima que el desenvolupament dramatúrgic quedi comparativament curt i que l'estructura fragmentària del muntatge dificulti una mica la comprensió de l'espectador que no tingui referents previs del complicat periple existencial de Simone de Beauvoir. Amb tot, és un espectacle correcte.

La continuïtat, un desig
En el moment de tancar aquest primer cicle de Teatre al Casal, s'imposa fer-ne un balanç positiu. Perquè tot i el caràcter desigual de les propostes presentades –cosa que és inevitable– no només ha tingut el mèrit innegable de constituir una petita mostra de les possibilitats que dóna la programació de petit format i de cost reduït, sinó que també ha servit per conjecturar vies de futur. I ho ha fet sense ajuts, en un context de crisi, de retalls pressupostaris i d'apatia institucional. Per això estaria bé que pogués tenir continuïtat. Quan sigui.

publicat per
Comas Soler
www.totmataro.cat
13 de març de 2012

'Torni enrere capità'


Carles Batlle fa servir un episodi de la Guerra Civil per explicar una història d'amor a 'Zoom'

Jordi Collet, el comandant que dubta, i Alícia González Laá, la dona misteriora, a l'interior del 'Lepanto'.
Nit del 6 de març de 1939. La Guerra Civil és a punt d'acabar. El destructor 'Lepanto' ha aturat els motors i ha apagat els llums a 30 milles de la costa africana. El seu comandant, Marc Blanch, no està d’acord amb les ordres del govern espanyol, que han decidit lliurar la flota al govern colonial francès de Tunísia per tal d'evitar que caigui en mans franquistes. Pressionat per una banda pels mariners i oficials de menys graduació -que li demanen que deserti i, tots junts, fugir a bord del 'Lepanto' cap a Mèxic- i per una altra per una misteriosa passatgera que li diu que torni a la Península, el capità es debat en un mar de dubtes. Què fer?

La pregunta se la fa, cada nit fins al 8 d'abril, Jordi Collet. Acompanyat a l'escenari de la Beckett per Pepo Blasco i Alícia González Laá, tots tres protagonitzen 'Zoom', una obra de Carles Batlle dirigida per Xavier Albertí. Tot i les aparences, i tot i el fet que va guanyar el Premi 14 d'Abril atorgat pel Memorial Democràtic, 'Zoom' no és una història bèl•lica. La recreació d'un episodi de la Guerra Civil no és més que la coartada per explicar una història d’amor. Una història d'amor que Albertí troba dins una capsa de nines russes: un espai on els plans de la memòria -tant la col•lectiva com la individual- es multipliquen fins a confondre's… i fins a confondre l'espectador, que acaba per ser incapaç de distingir què és veritat i què és mentida.

És justament per aquest joc polièdric de records i de mirades diferents que Batlle va titular la peça 'Zoom'. El mecanisme que ens permet apropar i allunyar la nostra mirada no només fa possible distanciar-se o fer una observació detallada. Això és el que aconsegueix des d'un punt de vista mecànic. Però l'efecte col•lateral d'aquesta maniobra tècnica és un canvi en la percepció de la realitat. Des de lluny creiem veure una cosa, però si ens hi apropem en veiem una altra, i si ens hi apropem més encara un altra. Per això l'objectiu, el joc d'allunyaments i proximitats, estableix un paral•lelisme amb les nines russes.

Aquestes nines amagades dins d'altres nines fan que cadascú vegi la realitat que li convé. Des de lluny, un fet històric com la Guerra Civil dóna forma a la memòria col•lectiva, un conjunt d'imatges, d'idees, de valors, que ens afecten a tots. Però des de prop aquella memòria comuna dóna pas a una de personal, que afecta només una o dues, o un grup de persones. Hi ha cops que les perspectives es complementen. D'altres es contradiuen. I de la contradicció surt el matís, la diferència, el misteri.

Un misteri que es comença a resoldre en veure com el joc de zooms es concreta en una doble història. D'una banda, la que té lloc el 6 de març de 1939, quan el comandant del 'Lepant' es debat sobre què fer, sobre si continuar rumb cap a l'Àfrica -com van fer milers de mariners en una aventura que va acabar sovint en camps de presoners- o si posar rumb a l'exili mexicà. De l'altra, el que passa 73 anys després, la nit del 6 de març del 2012, quan dos homes i una dona, que treballen en la producció d'una pel•lícula sobre els fets del 'Lepanto', decideixen escriure la història del comandant Blanch.

publicat per
Isidre Estévez
foto : David Ruano
http://www.lamalla.cat
12 de març de 2012

12 de desembre 2011

Sergi López y un animal misterioso comparten escenario en '30/40 Livington'

"Es una obra de humor, antropología y tenis", ha explicado el actor

Sergi López es un acreditado divulgador de especies animales exóticas que se encuentra con un misterioso espécimen interpretado por Jorge Picó en 30/40 Livingstone, el próximo montaje del popular actor, que reflexiona sobre el comportamiento humano con mucho humor y unos toques de surrealismo.
"Es una obra de humor, antropología y tenis", ha explicado hoy Sergi López, que ya trabajó con Jorge Picó en "Non solum", aunque en aquella ocasión López era el actor y Picó el director y ahora ambos dirigen e interpretan.
"Es una obra de humor, eso está claro porque nos lo tomamos todo en coña. Lo de la antropología es porque entendemos el teatro como una forma de estudiar el comportamiento humano, y lo del tenis, bueno, el tenis nos importa un pepino", ha aclarado López en la presentación ante la prensa de esta obra, que se representará en el Festival Temporada Alta de Girona del 1 al 6 de diciembre.
Picó ha matizado las palabras de Sergi López y ha aclarado que el tenis es una metáfora de las reglas del juego, porque "el mundo está lleno de reglas y prohibiciones".
En este sentido, Sergi López ha añadido que su personaje "intenta huir de las reglas del mundo y se encuentra con otro montón de reglas".
La obra empieza con un soliloquio de Sergio López, que se rompe en el minuto 20 cuando aparece sobre el escenario Jorge Picó con un traje blanco y unos cuernos de ciervo sobre su cabeza.
"La primera parte se parece más a 'Non solum' porque estoy yo sólo en el escenario, pero en esta ocasión hay más historia. Una historia marciana, pero una historia al fin y al cabo", ha apuntado López.
Tras la entrada en escena de Jorge Picó, el explorador y el animal inician un diálogo en el que Sergi López se dedica a observar y comentar lo que pasa ante sus ojos y el animal llena el escenario con sus impresiones corporales, recuerdos mímicos, gestos y movimientos.
"Se puede actuar desde el silencio", ha asegurado Picó, que tiene una larga experiencia dentro del teatro visual y gestual, ya que formó parte de la compañía Philippe Genty.
Jorge Picó escucha y reacciona ante las palabras y acciones de Sergi López, de manera que acaba revelándose como un útil instrumento en el camino del autoconocimiento del explorador.
El personaje que interpreta López no se llama Livingstone ni tiene nada que ver con este histórico personaje, excepto por "ese espíritu explorador al que rendimos homenaje", según Picó.
"El espectáculo habla de como interpretamos lo que vemos. El protagonista ve un animal e interpreta sus movimientos, cuando está clarísimo que no es un animal sino un hombre que se ha puesto unos cuernos en la cabeza", según López.
Todo ello con mucho humor y un escenario desnudo en el que sólo hay dos personajes vestidos de blanco, como en el tenis, un suelo verde, como las pistas de hierva de tenis, y un sillón.
"Los dos somos discípulos de Jacques Lecoq y nos gusta el teatro puro. Nos gusta que en el escenario sólo haya lo esencial. En este sentido somos radicales", ha subrayado el actor de Vilanova i la Geltrú.
Tras el estreno en el Teatre de Salt (Girona), la obra iniciará una gira por varias localidades de Cataluña y Sergi López alternará las funciones con otros trabajos, especialmente en Francia, donde participa en tres películas.
Asimismo, López pretende seguir haciendo bolos de "Non solum" porque, a pesar de que se estrenó en el año 2005 y ha viajado muchísimo por Cataluña, "todavía hay algunas zona de España donde no ha llegado y me gustaría ver si les hace gracia", ha comentado.

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29 de novembre de 2011

08 de desembre 2011

Escapatòria a la infelicitat




Benet i Jornet tanca un bon trimestre del Teatre Monumental

Qualitat i resposta del públic són les dues notes destacades del balanç satisfactori que la programació d'arts escèniques del Monumental ha aportat aquest trimestre. Dissabte passat es va cloure amb la representació de 'Dues dones que ballen', de Josep Maria Benet i Jornet. Prèviament, a la tertúlia que s'acostuma a fer abans de la funció, l'autor mateix va comentar la seva extensa trajectòria com a escriptor teatral i va analitzar la realitat actual de l'escena del país en termes molt optimistes. Tot i la crisi, "estem en el millor moment de la història del teatre català", va sentenciar.

Crèdits de luxe
Una quarantena llarga de peces teatrals traduïdes a catorze idiomes i una profusió incomptable de guions televisius avalen Josep Maria Benet i Jornet (Barcelona, 1940) com al dramaturg més important de la seva generació i el referent innegable de les que a Catalunya li vénen al darrere. 'Dues dones que ballen', que ara per ara és la seva última obra, es va estrenar pel març al Teatre de Salt i tot seguit es va poder veure durant un mes i mig a la seu històrica del Teatre Lliure, al barri barceloní de Gràcia. La posada en escena és de Xavier Albertí i la interpretació corre a càrrec de dues actrius més que notables: Anna Lizaran i Alícia Pérez.

Solitud còmplice
En aquesta història Benet i Jornet ens presenta l'estira-i-arronsa entre dues dones vençudes per la desesperança. L'una és vídua i ja gran, de caràcter desagradós i amb trets de paranoia. Viu sola en un pis atrotinat i l'única il•lusió que li queda és la seva col•lecció de tebeos. L'altra, més jove, va a cuidar-la dos cops per setmana. Es mostra impenetrable i esquerpa i arrossega les seqüeles de la pèrdua traumàtica d'un fill. Al llarg de cinc seqüències que s'esdevenen en el marc d'una acurada escenografia que reprodueix amb realisme la precarietat de l'habitatge, veurem cinc moments de l'evolució de la seva relació. I comprovarem que, encara que la malfiança inicial fluctuï cap a l'establiment d'algunes complicitats, és la soledat interior el que aclapara absolutament a una i altra.

Final en suspens
Per bé que a 'Dues dones que ballen' se li pot retreure cert recargolament novel•lesc i més d'una relliscada cap al melodrama, el cert és que a l'obra s'hi toquen temes tan actuals com l'envelliment, la dependència, l'abandó, el mobbing immobiliari, la violència domèstica o les relacions familiars. El joc dialèctic que tota l'estona mantenen les protagonistes denota el bon ofici de Benet i Jornet, la precisa direcció d'Albertí i el virtuós equilibri interpretatiu de les dues actrius, tant en les escenes on predomina el llenguatge picat i ple de força com en els moments de silenci i expectació. La tensió dramàtica queda astutament dosificada fins que esclata al punt final, en suspens, quan totes dues, arrambades al so de "Something stupid", apunten uns primers passos de ball que tenen tot el significat d'una fuga. O d'un alliberament. I aleshores es fa fosc. És la fi: forts aplaudiments.

publicat per
Comas Soler
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29 de novembre de 2011

02 de desembre 2011

Difícil de pair


Indi Gest tanca el cicle de petit format de Can Gassol

L'Associació Artística Indi Gest està considerada, diuen, com una de les companyies més irreverents i trencadores de l'escena artística actual. Cinc dels seus membres van perpetrar divendres passat l'espectacle 'Ara estem d'acord, estem d'acord (el mite de la taverna)', una proposta no només enrevessada en el títol sinó principalment en tot el garbuix que la constitueix de principi a fi. La cosa va servir per cloure la programació trimestral de la nau de Can Gassol, el pretès Centre de Creació d'Arts Escèniques local, que des del part difícil que el va fer néixer sembla condemnat a errar en la cerca permanent de la seva raó de ser.

Experimentació amb desmesura
Els components de la quadrilla dels Indi Gest provenen de camps artístics diversos i es dediquen indistintament a produir obres de teatre, instal•lacions al carrer, concerts, curtmetratges i altres experiments. En el vessant més teatral, en el qual manifesten no seguir cap tendència concreta, acostumen a estar encapçalats per Jordi Oriol, que signa l'autoria i la direcció dels seus muntatges. Treballen enredant sempre el gest, la paraula i la música i temptegen constantment per trobar noves maneres de dir o d'enfocar les coses que els motiven. Proclamen que l'excés, el pastitx, l'empatx i la indigestió constitueixen una esmolada eina de treball en el seu procés creatiu. Fan de la forma el contingut i del contingut la forma i professen la seva devoció per fer l'indi. I per viure'n. Amb aquesta aurèola d'apòstols de la innovació furibunda han aconseguit sovintejar alguns dels santuaris –i trampolins– més consagrats de les arts escèniques del país, com el Teatre Lliure, la Sala Beckett o Temporada Alta. Per resumir: fan el trapella, cauen simpàtics i són d'allò més vius.

Esquitxos i referències per revelar
Sigui per fe o per barra, divendres passat van exhumar a Can Gassol l'exercici 'Ara estem d'acord, estem d'acord (el mite de la taverna)', un muntatge que va ser presentat com a assaig obert fa més de tres anys. El programa de mà diu que "és la història idiota d'una vida aparentment rodona com una pilota de futbol". Potser sí, però imperceptible. El que realment s'hi veu és una samfaina d'escenes que van endavant i endarrere esquitxades de tonades musicals i amb referències penosament intuïbles al mite de la caverna de Plató –aquí transmutat en taverna–, a la faula de la llebre i la tortuga, a les homilies futbolístiques del mestre Puyal, a alguna figura bíblica o a d'altres místiques filosoficopolítiques. És així per la voluntat de Jordi Oriol, que es fa evident en aquesta i en moltes de les seves peces, de deixar escletxes i zones fosques o ocultes perquè, segons ell, sigui el públic que "amb la seva imaginació les descobreixi i digerint-les se li reveli el misteri".

No lligar caps
I què hi farem? Tal com han assenyalat alguns reconeguts analistes de l'escena contemporània, davant les propostes de les noves dramatúrgies enfocades a pertorbar les maneres convencionals del teatre, sovint l'única lectura possible és no buscar-hi sentit, perquè des de l'òptica de l'espectador és difícil trobar-hi cap clau satisfactòria. Això és el que passa amb 'Ara estem d'acord'. La lleugeresa, la complexitat artificiosa i la fluixera textual embolicades amb un continu deambular escènic i sota una intencionada capa d'absurditat es converteixen en un producte quasi hermètic davant del qual és aconsellable no intentar lligar caps. Poca substància, doncs, que com que a sobre té ínfules, corre el risc de semblar pura poca solta.

publicat per
Comas Soler
www.totmataro.cat
21 de novembre de 2011

13 de novembre 2011

Dos punkis, un Vespino i molt de Bitter Kas



Haig de reconèixer que el panorama, a priori, no em pintava gaire clar: en una gasolinera, durant la nit de Nadal, coincideixen dos punkis als qui se’ls hi ha espatllat la moto (Javier Beltrán i Oriol Casals), una noia que acaba de fugir del sopar familiar (Muguet Franc) i el dependent (Xavi Francès), un home una mica frustrat que no té res més important a la seva vida que fe bé la seva feina. Aparentment entre ells no hi ha res que els uneixi, però a mesura que passen els minuts, no gaires, ens adonem que tots tenen la necessitat de fugir i que la benzinera podria ser la sala d’espera d’un hospital, una estació de tren, l’aeroport o qualsevol restaurant. És a dir, la benzinera és el punt, fred i allunyat de tot en aquest cas, on quatre vides amb inquietuds ben diferents es troben. Arriben desorientats i sense saber-ho, poc a poc i a glop de Bitter Kas (amb alguna cosa han de treure la set), van descobrint allò que necessiten.

I si dic que la cosa no em pintava gaire clara és perquè davant de personatges com aquests, un tem que la directora (Marilia Samper) s’hagués conformat amb tirar d’estereotips. Almenys, sembla difícil resistir-s’hi. Però ben aviat es pot veure que el que interessava als autors d’aquesta obra (la pròpia Samper i Llàtzer Garcia) no era fer una paròdia sobre les aparences, sinó reflexionar sobre els conflictes interns de cadascun dels personatges i, en aquest sentit, la direcció manté fidel la idea del text. Aquest encert el podem sumar a uns papers ben caracteritzat i a unes interpretacions que en cap moment es deixen menjar pels seus personatges: per exemple, els punkis es comporten com a punkis, però poc a poc van deixant entreveure les seves individualitats i els seus maldecaps i allò que al principi era simple caracterització social passa a convertir-se en una mena de necessitada reivindicació del jo.

L’obra, que es pot veure al Teatre Gaudí Barcelona (TGB) fins el 15 de gener, arriba de la Nau Ivanow amb l’aval del Premi al millor projecte d’escenificació de l’Institut del Teatre 2010. La jove companyia La Brava va néixer després de què els actors Casals, Beltrán i Franc coincidissin amb Samper en l’equip d’Els nois d’història, l’obra d’Alan Bennet dirigida per Josep Maria Pou amb la que el Teatre Goya va reobrir les seves portes. Un projecte comú de baix pressupost que es consolida en la primera actuació de Dos punkis i un Vespino al TGB sota l’atenta mirada, en primera fila, del propi Pou: el seu somriure devia indicar que els seus nois han picat pedra i han trobat or. Esperem que amb propostes tan engrescadores, valentes i encertades com aquesta, la companyia La Brava faci que aquest or segueixi brillant en el futur.

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http://manelharo.blogspot.com
11 de novembre de 2011

08 de novembre 2011

Shakespeare o no Shakespeare

Compto els dies que falten per a l’estrena aquí d’una nova pel•lícula sobre Shakespeare . Es titula Anonymous . Ja s’ha estrenat als Estats Units amb divisió d’opinions: els crítics no es posen d’acord sobre si és dolenta, molt dolenta o rematadament dolenta. Tant me fa. Estic desitjant veure-la. Quan es projecti, on es projecti, hi seré: versió original, fila set, passadís. No espero trobar-me amb Bergman ni amb Kurosawa. Ho sé. Em trobaré amb Shakespeare i el seu món. Amb això ja en tinc prou.
El director, Roland Emmerich, no pretén enganyar ningú. En aquesta pel•lícula juga fora de casa. Aquest no és el seu estil. El seu fort és el cine de catàstrofes: Independence Day , Godzilla , 2012 … ¿Què hi pinta Shakespeare en aquesta llista? ¿Què hi pinta Emmerich en el Londres teatral del XVII? Les respostes, en un film de poc més de dues hores que il•lustra la llarga polèmica de l’autoria de Shakespare . Una vegada més. Polèmica de mai acabar. ¿Va poder un home sol aixecar a pols un corpus d’aquesta magnitud? ¿Va escriure Shakespeare –si és que va existir un autor que es deia així– una sola línia de tot el que se li atribueix? Gràcies al film, la polèmica salta de les aules al carrer, dels congressos a les rotllanes, dels llibres a les pantalles. I fins i tot n’hi haurà que aixecaran la cella i afirmaran amb veu assenyada: «Ja m’ho semblava a mi».
Sigui el que sigui, benvingut un film que vol retornar-nos l’Anglaterra isabelina i el Londres de dos teatres, dos temples, The Rose i The Globe, en què els seus bancs de fusta van sentir per primera vegada els versos del tal Shakespeare (autor, actor, copista, vividor o embolicaire) juntament amb els dels seus competidors Ben Johnson i Christopher Marlowe. Dos al•licients: la possibilitat de veure Vanessa Redgrave interpretant Isabel I i comparar el seu treball amb el d’una altra gran, Judi Dench, que va fer el mateix paper a Shakespeare in love i que es va emportar l’Oscar a casa amb només vuit minuts en pantalla; i la curiositat de veure tot un sir , Derek Jacobi de nom, defensant, al principi de la pel•lícula, el concepte de la falsa autoria amb què ell mateix s’ha compromès des de fa anys.
Tant me fa
¿Que el film és lleuger i entretingut, però superficial i poc rigorós? Tant me fa. Per llegir Shakespeare agafo un llibre i per veure Shakespeare vaig al teatre. Ara vull distreure’m. I prou. I com va dir el Bard: «Bé està el que bé acaba i a les penes, punyalades». I si no ho va dir, bé ho podria havet dit. ¿Alguna teoria en contra?

PUBLUCAT PER
JOSEP MARIA POU
ACTOR I DIRECTOR DE TEATRE
WWW.ELPERIODICO.CAT
29 OCTUBRE DE 2011

04 de novembre 2011

Cartellera atapeïda : I tres : Buero, recobrat




El Grup Independent de Teatre, col•lectiu local d'aficionats a les arts escèniques, ha comptat amb l'acolliment i el suport logístic de la Sala Cabanyes per presentar a la seu del Centre Catòlic la seva versió adaptada i traduïda al català de 'El concierto de San Ovidio' d'Antonio Buero Vallejo. La posada en escena és d'Antonio García i de Carles Maicas i opta de manera evident per la senzillesa i la funcionalitat. I per bé que pateix d'una ostensible irregularitat, cosa inevitable en un treball concebut amb un enfocament extraordinàriament coral, no és pas menor el mèrit que té quant a capacitat de mobilitzar i de fer pujar amb decisió a l'escenari una trentena llarga d'actors i actrius. Igualment se li ha de reconèixer l'oportunitat d'actualitzar una de les millors peces de l'abundant producció dramàtica de Buero Vallejo, primer i principal renovador del teatre espanyol de la postguerra malgrat les moltes constriccions imposades per la censura franquista. Estrenat l'any 1962 amb una certa influència brechtiana, 'El concierto de San Ovidio' va constituir en el seu moment una paràbola sobre les formes d'explotació que els humans pateixen sota els règims dictatorials. Està ambientada a la França prerevolucionària i els seus protagonistes són cecs i pobres. David, el més lúcid de tots ells és qui encapçala la rebel•lia contra la marginació, l'explotació i l'escarni. I per això té una fi dramàtica. De tota manera, Buero no s'està d'apuntar un missatge d'esperança al final de l'obra. Una obra que el Grup Independent de Teatre hagués fet bé de representar en l'expressiu, fluid i bellíssim castellà del seu autor

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Comas Soler
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31 octubre de 2011

03 de novembre 2011

Cartellera atapeïda : Dos : De parc temàtic




'Geronimo Stilton, el musical del Regne de la Fantasia' és un muntatge adreçat al públic infantil. Creat per esprémer l'èxit obtingut pels llibres del personatge del ratolí periodista, que arreu es venen per milions, l'ha dirigit l'Àngel Llàcer amb guió d'Enric Llort i música de Manu Guix. Es va estrenar la temporada passada al Teatre Condal de Barcelona i actualment està fent una gira promocional per les principals ciutats de Catalunya. L'escenografia, pensada expressament per rodar-la amb facilitat, es basa sobretot en projeccions fetes de manera simultània sobre una transparència situada a l'embocadura de l'escenari i damunt el teló de fons. L'efecte té la seva eficàcia, però acaba cansant. La música és gravada i la il•luminació més que justeta. L'interès del fil argumental també és limitat. Sigui com sigui, la fidel caracterització dels personatges i el bon ofici –és a dir, la murrieria– de la direcció, dels autors i dels intèrprets fa que l'invent tingui prou ganxo per atraure un públic considerable. Però tot plegat no és gaire res més que una atracció de parc temàtic. I tal dia farà un any.

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Comas Soler
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31 octubre de 2011

02 de novembre 2011

Cartellera atapeïda - tres espectacles han coincidit aquest cap de setmana : primer " Dansa en xarxa"




Just abans del pont de Tots Sants s'han pogut veure a Mataró tres propostes d'arts escèniques. Divendres a Can Gassol es presentava 'Impuls [D]', l'espectacle de dansa inclòs en el cicle de petit format d'aquest trimestre. Dissabte i diumenge al Teatre Monumental s'hi feien quatre funcions de 'Geronimo Stilton', el musical que recrea les aventures d'aquest famós ratolí italià, protagonista d'un munt de llibres infantils. I també el dissabte i el diumenge la Sala Cabanyes acollia 'El concert de Sant Ovidi', una producció del Grup Independent de Teatre.

'Impuls [D]' és el nom adoptat pel projecte compartit per les companyies Bebeto Cidra, CobosMika Company, Thomas Noone Dance i Trànsit Dansa. Plantejat com a mostra de diferents estils de la nova dansa emergent, ve a ser un aparador conjunt perquè el públic de les ciutats que les acullen en residència pugui conèixer els seus treballs. En cada cas només són les tres companyies convidades les que actuen. Per això divendres passat a Mataró, en el solo i els dos duets que es van presentar, no hi va intervenir Trànsit Dansa. Es tracta, doncs, d'una iniciativa coherent i interessant. Llàstima, però, del poc ressò obtingut –i, per tant, de la poca assistència que hi va haver a Can Gassol–, del caire un punt massa críptic d'alguna de les propostes i de la manca absoluta de presentació als espectadors del que hauria d'entendre's com a consonància conceptual i no només com a pura juxtaposició de les diverses coreografies que componen l'experiència.

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Comas Soler
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31 octubre de 2011

15 d’octubre 2011

Faula del feixisme




'Dogville' arriba avui al Romea amb l'obra que va guanyar l'últim Max al muntatge revelació

«Aquesta és la trista història del poble de Dogville». La que va explicar Lars von Trier en el seu admirable film de l'any 2003 i la que avui arriba al Teatre Romea amb la producció castellana que va guanyar l'últim premi Max al millor espectacle revelació. L'impuls de Calixto Bieito, exdirector del Romea, va ser capital perquè s'aixequés aquesta elogiada producció que estarà en cartell només fins diumenge.

Va ser Bieito qui va llançar la idea fa un parell d'anys a la productora Rayuela, de Valladolid, des del seu càrrec de director del Fácyl, el festival internacional de les arts de Castella i Lleó. Jacinto Gómez, de Rayuela, va qualificar ahir al Romea l'encàrrec com «una provocació» per la dimensió del projecte. Aquesta provocació va caure en mans de la directora Nina Reglero, l'encarregada de la posada en escena a partir de la versió teatral que va fer del guió el dramaturg danès Christian Lollike, compatriota de Von Trier.

Reglero va recollir l'encàrrec sense canviar la història, només la seva atmosfera. La peça teatral, com la pel•lícula, recull l'arribada d'una noia, Grace, al poble miner de Dog­ville, a les muntanyes Rocalloses del nord dels Estats Units durant l'època de la gran depressió. Una acollida de gran amabilitat anirà seguida d'un canvi d'opinió coincidint amb l'arribada de la policia, que busca Grace per una causa desconeguda. La noia, d'una classe social més elevada i més culta que els seus nous veïns, deixarà de ser vista com una reina per convertir-se en un perill per a la convivència.

GOSSOS RABIOSOS
Dogville passarà a ser un poble d'homes que actuen com gossos rabiosos, fins al punt de maltractar Grace. Von Trier, amb aquest gir argumental, despulla en la seva faula els ressorts de la irrupció del feixisme quotidià, soterrat, provocada per la por. Un pòsit de misèria moral inunda la història.

«La qualitat del guió, molt relacionat amb el teatre de Brecht, permet una posada en escena autònoma del film, fent-ho de forma distanciada», va dir ahir la directora Nina Reglero. Una escenografia que vol remetre als vestidors de les mines del nord de Palència i Lleó contribueix, segons Reglero, a accentuar aquest distanciament. En aquests vestidors, cada miner disposa d'un cistell penjat d'una cadena on deixa les seves pertinences i material de feina, segons va explicar Reglero.

Aquesta interessada reubicació escenogràfica s'acompanya també d'una incorporació de la música en directe com a element de rellevància dramàtica. I no va ser per consell de Bieito, un habitual en aquesta pràctica escènica. Reglero va parlar de «blusejar la narració», element intrínsec en la frase que obre l'obra i la pel•lícula, «la trista història del poble de Dogville». «Això sona a blues, a country i a rock», va apuntar.

NINA SIMONE I JANIS JOPLIN
La Moses Dog Band -amb baix, teclat, bateria, guitarra i saxo- actua en directe durant l'espectacle amb el suport dels mateixos actors. Per exemple, interpreten dues versions de Little girl blue, la que primer va fer Nina Simone i la que posteriorment Janis Joplin va portar a territoris més rockers.

Reglero va explicar que l'ombra d'icones com Nicole Kidman, Grace en el film, i de Lauren Bacall, també en el repartiment, els va portar a treballar per trobar la seva pròpia energia. «Marta Ruiz de Viñaspre fa un treball molt diferent del de Nicole Kidman. La seva fredor no està en el nostre muntatge, perquè la nostra Grace plora, crida, pega i estima», va comentar la directora. «La poesia irònica de Von Trier rebota a l'escenari cap a una poesia molt més mediterrània», va afegir.

CORREUS I FOTOGRAFIES
Reglero va detallar ahir també que Bieito només va ser el motor del projecte teatral de Dogville, i que únicament li va donar un consell: «Fes el que vulguis; només has de ser lliure». Abans de la seva estrena al Fácyl, fa un any i mig, el llavors director del Romea va assistir a un assaig general i van intercanviar correus electrònics i fotografies amb Reglero.

En la presentació de Dogville al Romea també ha jugat un paper la Junta de Castella i Lleó. El director general de política cultural del govern regional, José Ramón Alonso, va assistir ahir a la presentació del muntatge i va destacar la lectura actual de l'obra per «la crisi econòmica i de valors» que ens envaeix. «No és fast food; és un teatre que genera incomoditat en l'espectador», va subratllar.

PUBLICAT PER
FOTO : MARTA VIDANES
JOSÉ CARLOS SORRIBES
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11 OCTUBRE DE 201

14 de setembre 2011

El teló no s'arronsa



Els grans drames d'ahir i avui esquitxaran una cartellera dominada per la comèdia i el musical

Es parlarà de crisi -de l'ànima i de la butxaca-, d'individus i parelles a la deriva; de fantasmes, idiotes i russos. La cartellera barcelonina alça el teló aquests dies amb propostes per a tots els gustos i sensibilitats. Dos nous timoners -Lluís Pasqual i Julio Manrique, al capdavant del Lliure i el Romea, respectivament- s'uneixen a l'aventura d'atrapar el públic en un exercici marcat una altra vegada per retallades i estretors. Però els telons no s'arruguen. Hi haurà grans produccions en tots els gèneres. Les misèries de l'ésser humà es deixaran veure al llarg de la temporada amb títols com La costa de la utopia, Dogville, Incendis..., amb l'autoria contemporània com a veu cantant. Encara que seran les comèdies i els musicals els que marquin la pauta. A riure, que són dos dies.

Ho va dir a mitjans del segle XX, però les paraules del britànic Noël Coward, amb el clàssic Un fantasma a casa que recalarà al Borràs a partir del dia 22, serveixen de presentació a l'humor que s'acosta: «Una comèdia que té com a únic propòsit entretenir és descartada com a trivial i sense importància. ¿Des de quan riure es considera tan insignificant?». És valuós fer riure i fer taquilla. Ell va aconseguir que l'embolic del seu fantasma (que va estrenar el 1941) es convertís en una de les obres més rigudes i representades del segle XX. Humor d'etiqueta que, sota la direcció d'Antonio Calvo i amb adaptació de l'omnipresent Marc Rosich, segueix les peripècies de Carles (Carles Martínez), a qui, a través d'una mèdium (Mercè Comes), se li apareix el juganer esperit de la difunta dona (Gretel Stuyck),

entestat a amargar la vida a la seva nova nòvia (Alicia González).

Més fantasmes: el de Margarida Xirgu visitarà el Romea a partir de dimarts a Llum de guàrdia -comèdia de creació de Manrique-, mentre el del Comte Arnau cavalcarà per la Sala Gran del TNC del 5 al 30 d'octubre. La Sala Petita obrirà amb els secrets d'un pati de veïns al Raval dels anys 60: Una vella coneguda olor, el debut literari de Benet i Jornet, que dirigeix Sergi Belbel.

«Fer passar una bona estona». És el repte que s'ha proposat Àngel Llàcer, que dirigirà el vodevil Els bojos del bisturí, de Ray Cooney, al Condal (del 9 de setembre al 20 de novembre). Joan Negrié es posa a la bata d'un neuròleg que rep la visita d'una ex amb sorpresa. També estan assegurades les riallades amb Faemino y Cansado (Borràs), l'Exitus de Titzina Teatre (Villarroel), Planeta ESO (Versus) i les ocurrències, al Capitol, de Toni Moog (Facemoog), El cavernícola i El xarlatán. El menú còmic es completarà amb El sopar dels idiotes -amb Edu Soto, Santi Ibáñez i David Fernández (Chikilicuatre) a l'Apolo-;

Conseqüències del pim pam, de Xavier Pujolràs (Muntaner) i Antonia San Juan (Arteria). Al novembre el Capitol acollirà una paròdia de 39 escalones de Hitchcock amb Abel Folk i alguns replicants culers de Crackòvia.

Una parella de luxe -Héctor Alterio i Julieta Serrano- alçarà el teló del Goya amb l'adaptació de La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro, que dirigeix José Carlos Plaza. Recorre el viatge del rancor a la tendresa d'un avi que en l'últim trajecte de la seva vida s'enfila al tren de l'amor.

¡QUE VÉNEN ELS RUSSOS!
Un exèrcit rus -cent actors del Teatre Acadèmic Rus de la Joventut de Moscou- desembarcarà del 5 al 8 d'octubre al Lliure per donar bon compte (¡vuit hores!) de la monumental trilogia de l'aclamat Tom Stoppard La costa de la utopia (Viatge, Naufragi i Salvament). Els dirigeix Aleksei Borodín i segueix els passos -al llarg de 30 anys- de personatges marcats per la desil•lusió política i el drama personal. El prestigiós talent dels intèrprets russos tornarà a deixar empremta a Montjuïc (de l'1 al 4 de desembre) amb un altre gran muntatge: La tempestat, de Shakespeare, sota el segell de Declan Donnellan, fundador de la companyia britànica Cheek by Jowl.

Abans, Mario Gas revisarà Un fràgil equilibri, l'afilada dissecció de la classe acomodada novaiorquesa d'Edward Albee. El dramaturg farà doblet a l'acollir al Romea la seva obra més recordada: Qui te por de Virginia Woolf?, associada als eterns Richard Burton i Liz Taylor. Seran dos grans de l'escena catalana, Pere Arquillué i Emma Vilarasau, que sota la realista batuta de Daniel Veronese recreïn el descens als inferns d'un matrimoni. Arquillué tornarà per Sant Jordi amb un altre regal: Cyrano de Bergerac, a les ordres d'Oriol Broggi, a la Biblioteca.

UN ROMEA DE CINE
En un programa amb pont directe al cel•luloide, el Romea presentarà dos títols més d'impacte a la gran pantalla. Dogville -insòlit film de substrat teatral de Lars von Trier amb Nicole Kidman de patidora protagonista- arribarà de la mà de Nina Reglero i la companyia Rayuela. Max per al muntatge revelació, l'obra porta al límit els personatges en un joc cruel que incideix en «l'opressió del grup sobre l'individu i el feixisme dels pobres», segons Reglero.

Al febrer arribarà el retrobament del Manrique actor i Clara Segura amb Broggi. Serà a Incendis, adaptació de l'aclamada obra de Wadji Mouawad que va commoure a Avinyó i que en la seva versió fílmica va acariciar l'Oscar sota l'emotiva claqueta de Denis Villeneuve. Mouawad, nascut a Beirut i establert al Canadà, traça l'esgarrifós viatge al passat de dos germans que descobreixen la tragèdia de la seva mare en un país en guerra. Al mateix Romea, del plor es passarà a les rebolcades de The blue room, adaptació de David Hare de La ronda, de Schnitzler, que va ser el debut de Nicole Kidman en l'escena londinenca. Aquí Nao Albet, Marcel Borràs i el director, David Selvas, són els que s'emboliquen a polvos.

A LA DERIVA
L'impuls autodestructiu de l'amor, compartit per tres dones, centrarà F3dra, de Marilia Samper (Beckett, del 15 de setembre al 9 d'octubre) mentre que al Tantarantana el protagonista serà l'individu apallissat per la crisi. Lina Lambert descarregarà a l'octubre la ironia de Jean-Luc Lagarce contra la hipocresia a Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna, i el projecte col•lectiu Mein Kapital, un fantasma recorre Europa atiarà les consciències de la mà de Marx i Don Dinero. Teatre per a la reflexió en l'escena alternativa en una temporada més procliu al divertiment.

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IMMA FERNÁNDEZ
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4 DE SETEMBRE DE 2011

28 d’agost 2011

Per Santes, teatre de rebaixes


Collita escarransida de l'oferta escènica inclosa al programa de Festa Major

Si ja és prou cert que les arts escèniques sovint són un dels aspectes menys cuidats dels programes de Santes, com si el clima col•lectiu d'eufòria festiva fos excusa justificada per fer passar bou per bèstia grossa, aquest any les tisorades pressupostàries han provocat encara més estralls. A l'eliminació intempestiva del Festival Shakespeare s'hi ha sumat la decisió de fer estalvis en les contractacions i de limitar-se a companyies disposades a actuar per un percentatge de la recaptació de taquilla. I els resultats són decebedors.

Funció fallida
Una mica més d'un centenar d'espectadors va ser tota l'assistència que dissabte dia 23 a la tarda, en ple preludi de Festa Major, va convocar al Teatre Monumental la representació de 'Soy la otra (La Diva)', un espectacle-concert protagonitzat per Alba Sarraute. El muntatge en qüestió, que vol ser una peça de cabaret contemporani, s'havia estrenat mesos enrere al Sant Andreu Teatre de Barcelona i el proper setembre té prevista la participació al Festival Firatàrrega. Mitjançant una dramatúrgia dialèctica que compagina textos poètics, sàtira, cançons, moviment, màgia, i acrobàcia, la pallassa argentonina presenta l'itinerari vivencial, les excentricitats, les contradiccions i els patiments d'una cantant de cabaret que com a diva vol ser estimada i aclamada. Sarraute compon aquesta singladura tragicòmica a partir de la gran quantitat de destreses escèniques que posseeix i bevent alhora de moltes influències, des de les diverses tradicions del món del clown, fins al teatre de Brecht o el bufó shakespearià. Tot això si fem cas del dossier de premsa de l'espectacle, perquè poca cosa es va poder percebre a l'escenari del Monumental. I és que després d'uns inicis ja poc intel•ligibles, tot el dispositiu de l'espectacle va fer llufa a partir del moment que un micro va deixar de funcionar. Llavors l'Alba va perdre el fil i no va poder reprendre'l més. Malgrat l'esforç lloable dels tres músics que l'acompanyen, que amb una gran professionalitat van mirar d'omplir el buit i de superar el lapsus, tota la resta de la funció va anar de mal borràs. Perquè ella després del fil va perdre la bola. I ni les seves ocurrències esparses –de vegades genials– ni el desplegament del domini que té d'un reguitzell de tècniques de circ van poder evitar un naufragi complet que, després d'uns aplaudiments de pura cortesia, encara va tenir el penós epíleg d'una xerrameca final en què es va plànyer de la poca assistència de públic i de la mala sort que diu que li porta el Monumental.

Comèdia inconsistent
Amb poc més de mitja platea plena, la tarda del diumenge dia 24, al Monumental mateix, s'hi representava 'Salvem les balenes... i el meu matrimoni què?', un títol que ja era tota una premonició del que havia de ser la segona decepció teatral del programa d'aquestes Santes. Es tracta d'un muntatge de la companyia Apunta Teatre, amb dramatúrgia i direcció d'Ivan Campillo, que va d'embolics conjugals tòpics. Un marit sòmines i impotent, una dona insatisfeta, una sogra pesada i tafanera i, per acabar-ho de quadrar, un jove operari sobrat d'atributs. Total, una comèdia de patacada, sense solta ni substància, en què a desgrat de la procacitat del guió i de la pretesa picantor d'algunes situacions hi aflora un rerefons carca. Entenguem-nos: una obra que de cap manera hauria tingut cabuda en la programació estable del Teatre Monumental. Almenys fins ara.

Màgia de circumstàncies
Tot i que amb més concurrència, tampoc no hi va haver sort del tot en les dues actuacions de tarda i nit que divendres 29, ja en l'epíleg de la Festa Major, va fer el Mag Lari també al Monumental. Bo i el títol pompós de "The Sound of Magic", la cosa semblava reciclada d'una altra banda, perquè per a l'ocasió no hi havia ni programes de mà ni cap mena de crèdits. I tanmateix l'espectacle va fer l'efecte d'un bolo de circumstàncies, d'aquells que s'esdevenen en un envelat de poble: focus de pampallugues, fum a dojo, confeti, música a tota pastilla i coreografies de l'any de la picor per edulcorar una funció pobra en el seu conjunt, més estirada del compte i resolta amb desgana, on hi sobraven una conya massa monotemàtica i un excés de gesticulació gratuïta. Això sí, en Lari va executar els números amb l'ofici que té sobradament demostrat. Des d'efectes clàssics a jocs de cartes, passant per trucs d'escapisme, grans il•lusions i d'altres sorpreses. I no res més, fora de fer notar l'ús diglòssic que aquest mag llicenciat en Filologia Catalana fa de la nostra llengua: la majoria de gracietes les diu en castellà.

Propina depreciada
D'altra banda, per temperar els efectes de la supressió per raons econòmiques del Sarau de després dels focs del dia de Les Santes, el nou equip de govern municipal havia anunciat a bombo i plateret la inclusió a darrera hora en programa d'uns quants actes complementaris gràcies a la col•laboració d'una empresa d'oci i restauració. Un d'ells venia a fer d'entremès al plat fort de la nit, que va resultar ser l'esplèndid concert de rumba catalana del passeig del Callao. Consistia aquest preàmbul, anomenat 'Improshow', en un espectacle informal d'improvisació i humor, a l'estil del que s'ha anat posant de moda per emulació a molts indrets d'escenaris més o menys alternatius. En aquest cas dos actors interpretaven un seguit d'esquetxos que creaven sobre la marxa a partir d'idees o frases que els espectadors havien escrit prèviament en uns paperets i també del que anava sorgint de respostes del públic a demanda dels mateixos intèrprets. L'avinentesa va donar de si el que acostuma a produir aquest gènere en què tot va pel broc gros: des de la loquacitat desmesurada i inevitablement llicenciosa fins a l'ocurrència més basta, passant per tota la gradació de grolleries capaces de suscitar la riallada còmplice. Aquest és el joc. El mèrit consisteix a xerrar molt, de manera en aparença improvisada, però des d'esquemes premeditadament establerts per aconseguir la hilaritat com més barata millor. Doncs això, un celebrat recital de disbarats en castellà –molts d'explícitament homòfobs i misògins– davant d'una munió d'espectadors que omplirien unes quantes vegades el Monumental sencer és el que, teatralment parlant, ens va aportar de propina el nou regidor de Cultura de filiació democristiana. Sense comentaris.

publicat per
Comas Soler
22 agost de 2011