10 de juliol 2011

«En tiempos de crisis las funciones se llenan porque la gente quiere evadirse»



«Afortunadamente, sigo teniendo el mismo miedo a salir al escenario que cuando tenía 14 años»

El actor sevillano Francisco Valladares, sobre el escenario.

«El teatro es donde estoy más cómodo, aunque sea donde más se trabaja y menos se cobra». Zamora
Actor de escuela como hay pocos, Francisco Valladares ha sabido labrarse una carrera sólida donde aúna los distintos géneros con gran éxito. Drama, comedia e incluso zarzuela, nada se le resiste.
-Regresa a Zamora con «Zarzuela y poesía». ¿Cómo surge la idea de unir estos dos conceptos?
-Es una ocurrencia de Luis Santana, un cantante estupendo. Con nosotros estará también la soprano Elisa Belmonte, con Paloma Camacho al piano. Dije que sí en seguida.
-Su especial manera de recitar es quizá su seña de identidad, con esa voz tan especial.
-Al parecer ahora lo de recitar no se cultiva mucho, por desgracia. Cuando yo empecé a aprender, lo hice de grandes maestros. Y uno de ellos, Manuel Dicenta, tenía una voz especial, pero no maravillosa. Lo que pasa es que lo decía muy bien y eso es lo único importante.
-¿Esa voz se hace o con ella se nace?
-Con la voz se nace, claro, porque si es horrible, dirás mejor la poesía, pero no se te arregla. Lo único que pasa es que si tú estudias, que es lo que hice yo, se conserva la voz para que cuando ya tienes cierta edad no te cambie mucho.
-¿La alegría de la zarzuela viene bien para estos tiempos?
-Justamente. En los tiempos de crisis, es curioso, pero los teatros van mejor. Hasta hace poco he estado de gira y el teatro se llenaba todos los días en plena crisis. La gente quiere evadirse porque quedándote en tu casa es como cuando estás enfermo. Si te quedas mirando la pared y pensando lo mal que estás acabas peor, es algo absurdo. Sin embargo, si sales y ves a gente y espectáculos, sobre todo cosas que te llenen el espíritu, aunque el mal sigue estando, se aminora.
-Es más llevadero.
-Se lleva muy bien, porque todo el rato que estés fuera y que estés con la gente, la crisis no existe.
-Recientemente recibió su último premio, el «Teatro Musical 2011». ¿Qué significan para usted este tipo de reconocimientos?
-Es muy emocionante, considerando que lo que más hago yo es teatro dramático, es decir, de texto. En mi vida habré hecho más de diez musicales y que te reconozcan tus compañeros y la gente joven que entra ahora y que te admira es algo precioso. Me emocionó muchísimo.
-¿Tiene tanto público el musical en España como en otros países?
-Sí que tiene público. Hace poco volví a ver «Los Miserables» y estaba el teatro hasta los topes. Ahora aquí se hacen musicales tan bien como se pueden hacer en Nueva York. La gente está preparadísima para cantar y bailar y además, los montajes son espectaculares.
-Usted es todo un ejemplo para las nuevas generaciones de actores. ¿Cómo ve estas nuevas hornadas?
-Ahora sí han entendido que tienen que aprender a cantar, a bailar y a preparar la voz. La prueba es que, por ejemplo, los musicales están hechos por gente joven y todos están preparadísimos. En la zarzuela «Las de Caín» que voy a estrenar ahora, todos los chicos son menores de 25 años y cantan de una manera que emociona, además de actuar divinamente.
-Está claro que usted en un hombre de teatro pero, ¿nunca le interesó el cine o no ha tenido ninguna propuesta atractiva?
-La verdad es que yo nunca le interesé al cine. Cuando era joven, la gente del cine era tan melón que buscaba gente que se pareciera a alguien del cine americano, cosa que a mí no me pasaba, no tenía esa suerte. No era demasiado guapo si lo querían guapo y si necesitaban a uno feo, yo era muy guapo. Los graciosos tenían que ser bajitos y feos y los galanes guapísimos y altos. Y no era ni guapísimo, no bajito y feo.
-No sería porque a usted le faltara percha.
-Yo estaba haciendo de galán en el teatro, pero no servía para el cine, a pesar de mi 1,82 de estatura y mis ojitos verdes de toda la vida. Pero no había manera. Lo gracioso es que luego era yo quien doblaba a los galanes de cine.
-¿Dejó entonces de interesarle ese mundo?
-Hubo un momento en que yo estaba interesado porque era algo así como un amor imposible. Cuando te enamoras de alguien que no te hace caso, al principio estás muy emperrado, pero luego se impone la razón y le mandas a hacer puñetas.
-Pionero de la televisión, siendo el primer locutor de continuidad en 1956, ¿cómo no se le ha visto en ninguna serie, ahora que están tan en boga?
-No lo sé, no habrán caído? o que lleve el mismo sistema del cine (risas). Pero la verdad es que a estas alturas de la vida no me importa en absoluto. Sigo haciendo televisión en lo que puedo y cuando me llaman, porque me divierte muchísimo, pero no es algo que me preocupe mucho.
-En 2009 recibió el Mayte de Teatro por toda su carrera, ¿es este quizá el reconocimiento más grande que ha tenido?
-Fue importantísimo, son los premios de teatro por excelencia. Lo que me parece absurdo es que la Academia de Televisión no me haya dado un premio por toda mi carrera, cuando he sido el primer locutor y sigo en la brecha.
-¿Mantiene la ilusión de ese niño de 14 años?
-Sin duda. Y sigo teniendo el mismo miedo al salir al escenario, afortunadamente para mí, porque si no, malo.
-La retirada no está entre sus planes inmediatos
-No se me ocurre, sería muy triste quedarse en casa, todo el día leyendo y viendo, si se puede, la televisión, o saliendo al parque. No soy un viejo, todavía tengo ilusiones, curiosidad y esperanza.
Pilas (Sevilla), 1935
El actor sevillano Francisco Valladares Barragán emigró con su familia a Madrid cuando solo tenía siete años y desde muy pequeño se vio fascinado por el teatro, que empezó a escuchar por la radio y al que ha dedicado toda su vida, desde que con catorce años entró a formar parte de una compañía infantil. También ha estado ligado a la televisión desde sus orígenes, siendo el primer presentado de continuidad que hubo, en 1956. Recitales de poesía, comedia musical, radio y televisión con programas como «Estudio 1», además de doblaje de cine están en su amplio curriculum, donde también hay hueco para los premios, como el prestigioso Mayte de Teatro, que le fue otorgado en 2009.

publicat per
B. Blanco García
foto : El actor sevillano Francisco Valladares, sobre el escenario. L. O. Z.
www.laopiniondezamora.es
25 de juny de 2011