El festival de la ciudad cumple 18 años
La gala internacional del Festival de Magia de
Badalona volvió a recordar en la noche del viernes a su ilustre vecino Li-Chang
con la entrega de la mención honorífica, que este año ha merecido la titiritera
Teia Moner. La ha obtenido por la incorporación de la magia en sus espectáculos
y por haber dirigido el festival Dones Màgiques de Terrassa. Moner dedicó el
galardón a las magas, que no lo han tenido nada fácil. Años atrás, subrayó,
todavía tenían prohibido el acceso a las sociedades mágicas. Su reivindicación
de lo femenino había empezado con una aclaración importante: el icono del
festival, un conejo de papiroflexia no es tal... “es una coneja”. La alcaldesa
de la ciudad, Dolors Sabaté, alabó un certamen arraigado en Badalona que crece
y cumple 18 años y reivindicó en términos generales la libertad de expresión
para un arte transformador de la sociedad sin citar ningún episodio concreto.
Terminó su breve parlamento con unos versos de poetisa (“és màgia que la terra
injuriada ens ofereixi flors”). En esta breve ceremonia inicial estuvo presente
Montserrat, la hija de Joan (Li-Chang) que toma el relevo de su hermano Joan
María, fallecido meses atrás.
La gala estuvo presentada por Alberto de
Figueiredo. Aunque “soy mago y seguiré siendo mago”, me comentaba, se le pide
con más frecuencia que haga de presentador de la magia de otros. La clave, como
él mismo explica, es no querer ser el protagonista de la velada a pesar de que
sale al escenario varias veces. Sus combinaciones de magia y humor encandilaron
al público.
El festival favorece cada vez más, y con
acierto, la presentación de artes escénicas que no entran en ningún género de
la magia pero crean ilusiones. Es el caso de Felipe Mejías un virtuoso del
dibujo con arena. Con una pasmosa seguridad en el trazo dibujó con millones de
estos granitos una historia galáctica. Mikael Szanyiel, con formación de mimo,
presentó un cantante de ópera con todo tipo de problemas, desde el micro al
corbatín. Aaron Crow atravesó con su flecha una manzana y un anillo que cobijaba
en el interior. Luego vino la actuación del ruso Iván Necheporenka con un
número muy conocido, pero tan singular que sigue sin marchitarse. Me explicó
que lleva treinta años haciéndolo y que a pesar de tener en repertorio otros
cuatro números, éste es el que más gusta porque es absolutamente distinto y
porque cuenta una historia de un héroe de los cuentos rusos. El mago, una capa
y alguien más consiguen regalar una sucesión de pequeños milagros. La gala
terminó con la actuación del dúo Arkadio y Bella. Dedicada a los grandes
aparatos, inevitablemente espectaculares. Arkadio, sin embargo, ofreció una
breve muestra de su gran arte en una habilidad admirable, la manipulación de
cartas. Una ilusión cuya práctica no ha abandonado a diferencia de las palomas porque,
me comentó, cada día es más problemática la magia con animales.
Por la platea era fácil encontrar a Enric
Magoo, el director del festival, particularmente satisfecho por el éxito de la
propuesta que durante más de un mes llena de magia bibliotecas, restaurantes,
librerías y teatros de Badalona.
Publicat per
Tomàs Delclós
24 de febrer de 2018
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