5 de juliol de 2006
La compañía Niños Perdidos arriesga en la muestra de Palma del Río con ´Vagón de cola´, un divertido espectáculo con cante y baile, dirigido por Antonio Campos.
ARACELI R. ARJONA
Antonio Campos no es precisamente un novato en el mundo del teatro. Desde hace más de treinta años su vida está ligada a la escena de una u otra forma y a compañías de renombre como Bastarda Española, con la que ha dirigido obras que llevan tiempo inmemorial en cartel. Léase Estrella sublime . Ahora se ha embarcado en la última propuesta teatral de la compañía Niños Perdidos, creadora de Peter Pan ya no vive aquí , un primer musical que cuenta la historia de una treinteañera que revive a partir de una cita toda una lista de posibilidades que ofrece tal encuentro. Para Campos, Vagón de cola , que ayer se estrenaba en Palma del Río, supone una nueva apuesta por el musical nacido de "un complejo y compacto proceso de creación en el que todos y cada uno de los actores-músicos-cantantes participan conjuntamente con el equipo técnico y el propio director".
En ese vagón "se plantea un viaje iniciático de cuatro personajes que se enfrentan a una situación en la que todos los soportes sociales y técnicos desaparecen y queda solo el individuo". Si el montaje anterior utilizaba versiones de canciones inspiradas en el estado de ánimo de la protagonista, en Vagón de cola , todos los temas son originales de Niños Perdidos. "Primero se elaboró una historia, que se ha ido completando con la música".
El reparto, compuesto por personas polifacéticas, se compone por actores que saben cantar o cantantes que saben actuar e incluso bailar. Santi Martínez, Alejandro Rojas Marcos e Isabel Ramírez repiten en este espectáculo, al que se incorpora un actor catalán de musicales, Nacho Vidal (no confundir con el actor porno). "Todos hacen de todo". Horas antes del estreno, todavía se palpaban los nervios de Antonio Campos y de la productora de Niños Perdidos, Violeta Hernández. Con los ojos puestos en la temporada que viene, para la que ya tienen algún bolo firmado, Niñosperdidos recalca que Vagón de cola es una historia sin moraleja contada con humor y música. A pesar del nombre, su teatro no es infantil. Muy al contrario, pretende hacer funcionar las hormonas sin perder la sonrisa. Merece la pena probar.
ARACELI R. ARJONA
Antonio Campos no es precisamente un novato en el mundo del teatro. Desde hace más de treinta años su vida está ligada a la escena de una u otra forma y a compañías de renombre como Bastarda Española, con la que ha dirigido obras que llevan tiempo inmemorial en cartel. Léase Estrella sublime . Ahora se ha embarcado en la última propuesta teatral de la compañía Niños Perdidos, creadora de Peter Pan ya no vive aquí , un primer musical que cuenta la historia de una treinteañera que revive a partir de una cita toda una lista de posibilidades que ofrece tal encuentro. Para Campos, Vagón de cola , que ayer se estrenaba en Palma del Río, supone una nueva apuesta por el musical nacido de "un complejo y compacto proceso de creación en el que todos y cada uno de los actores-músicos-cantantes participan conjuntamente con el equipo técnico y el propio director".
En ese vagón "se plantea un viaje iniciático de cuatro personajes que se enfrentan a una situación en la que todos los soportes sociales y técnicos desaparecen y queda solo el individuo". Si el montaje anterior utilizaba versiones de canciones inspiradas en el estado de ánimo de la protagonista, en Vagón de cola , todos los temas son originales de Niños Perdidos. "Primero se elaboró una historia, que se ha ido completando con la música".
El reparto, compuesto por personas polifacéticas, se compone por actores que saben cantar o cantantes que saben actuar e incluso bailar. Santi Martínez, Alejandro Rojas Marcos e Isabel Ramírez repiten en este espectáculo, al que se incorpora un actor catalán de musicales, Nacho Vidal (no confundir con el actor porno). "Todos hacen de todo". Horas antes del estreno, todavía se palpaban los nervios de Antonio Campos y de la productora de Niños Perdidos, Violeta Hernández. Con los ojos puestos en la temporada que viene, para la que ya tienen algún bolo firmado, Niñosperdidos recalca que Vagón de cola es una historia sin moraleja contada con humor y música. A pesar del nombre, su teatro no es infantil. Muy al contrario, pretende hacer funcionar las hormonas sin perder la sonrisa. Merece la pena probar.
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