24 de juliol 2006

Marta Ribera: «El musical es un género muy exigente que requiere del actor un gran sacrificio»

17 de juliol de 2006
JULIO BRAVO. MADRID.
Lleva más de media vida subida a los escenarios, aunque últimamente éstos le han sido algo esquivos y ha tenido que coquetear con los platós de televisión («Un paso adelante», «Fuera de control»). Los incondicionales del teatro musical saben perfectamente de su talento, que ha podido demostrar en títulos como «West side story», «Grease», «Peter Pan», «Annie», «Hermanos de sangre» o «Jekyll y Hyde». En esta última obra, Marta Ribera le daba la réplica a Raphael y recibió una admirada felicitación de Frank Wildhorn, el autor de la obra, cuando éste acudió a Madrid para el estreno de la producción española.
Marta Ribera se ha zambullido ahora en la piel de Sally Bowles, la protagonista del musical «Cabaret», que ayer dejó el Nuevo Teatro Alcalá después de casi tres años y 900.000 espectadores para iniciar una gira por toda España. Bilbao será la primera plaza, a la que seguirán después ciudades como Zaragoza, Salamanca, Pamplona, Albacete, Valencia, Murcia, Sevilla, Logroño, Córdoba, Cádiz, Tenerife, Málaga o Las Palmas de Gran Canaria. En todas ellas, la artista gerundense encarnará a la cantante inglesa que se gana la vida en un sórdido cabaret de Berlín, el Kit Kat Klub, en los días previos a la llegada de Hitler al poder. «Sally Bowles es un personaje riquísimo -dice la artista-, un arcoiris lleno de matices que voy descubriendo conforme transcurren los ensayos y las representaciones que ya he hecho. Es una mujer frágil pero que en momentos determinados sabe salir a flote con fuerza, que utiliza su fantasía para ocultar la verdad: vive en una nube para no reconocer que es una perdedora. Aunque ella siempre va a renacer de sus cenizas. Lo ha hecho antes y lo hará ahora».
El glamour de Liza Minnelli
Es difícil al hablar de este papel obviar la imagen de Liza Minnelli en la película de Bob Fosse. «El filme y nuestra producción son muy diferentes, y también la concepción del personaje. Liza Minnelli le otorga un glamour que en realidad no tiene. El libro en el que está basado habla de Sally Bowles como una mujer que lleva las uñas sucias, que no canta bien, que no baila bien... Está en un local de mala muerte y eso es lo que se destaca en la producción de Sam Mendes».
Marta Ribera tiene como compañeros de viaje (literalmente, porque durante los próximos meses no va a parar de viajar) a Víctor Masán, Jesús Cabrero, Patricia Clark, Paco Lahoz y Manuel Rodríguez. En las últimas semanas ha podido trabajar con BT McNichol, colaborador de Sam Mendes en la producción original (y que dirigirá la versión española de «Los productores»). «Es un verdadero placer sentirse dirigido, porque no es tan común como pudiera parecer en el mundo del musical. A menudo no te dan más que indicaciones pero no profundizan en el trabajo del actor».
El musical ha sido el hogar natural de Marta Ribera desde siempre. «Es un género exigente, que requiere del actor un esfuerzo y un sacrificio aún mayor que el teatro de texto. Trabajas con el cuerpo, con la voz, con la cabeza, hay que cuidarse mucho y tener la disciplina de un bailarín». Aunque la tendencia está cambiando en los últimos años, a los artistas que han orientado su carrera hacia el musical se les ha mirado a menudo con cierta reticencia desde la propia profesión. «Para muchos actores, somos cantantes y bailarines que interpretamos, y para muchos cantantes somos actores que cantamos y bailamos». El resultado, que no se les toma en serio en ninguno de los dos lados. «Yo no sé bien lo que soy -dice resignada-. Sé que no soy una gran actriz, ni una cantante estupenda ni una bailarina maravillosa, pero puedo hacer de todo y disfruto con todo».
Se lamenta Marta Ribera de que en el teatro musical «pasas horas y horas sudando, cantando y bailando y muchas veces ese trabajo cae en saco roto, al menos de puertas afuera; mientras que por un trabajo en el cine o la televisión tienes mucho mayor reconocimiento. Pero lo verdaderamente importante es lo que uno se lleva a casa después de cada función, lo que te ayudan a crecer los personajes y las representaciones. La televisión es una experiencia divertida, pero donde yo me encuentro bien de verdad es en el teatro».