20 de juliol 2006

Director teatro San Martín Caracas defiende obras de compromiso

www.terra.es
16 de juliol de 2006

El director del teatro San Martín de Caracas, Gustavo Ott, que asiste en Barcelona a la feria de teatro catalán 'Come and See' (pasen y vean), defendió en una entrevista con Efe el compromiso del teatro con la comunidad en la que se halla asentado, en su caso con problemas de pobreza, violencia y racismo.En esta línea, el teatro ubicado en el barrio de San Martín, una zona obrera de una ciudad, Caracas, con un altísimo índice de criminalidad, señaló que la recuperación del local en donde se halla el teatro 'ha ayudado a ennoblecer la zona'.El San Martín se halla en un local que fue la sede de la lotería del Estado, recuperado tras veinte años de abandono al mudarse la entidad a otro lugar.Durante ese tiempo de abandono, el local se llenó de delincuentes y se convirtió en muy peligroso, hasta que se reconvirtió para el barrio como teatro y como centro social de día, explicó Ott.Recuperado para el teatro hace más de diez años, el San Martín está financiado por el Estado y en él la comunidad 'está viendo al creador y exigiéndole más en su obra y con su compromiso con la gente, porque las subvenciones provienen de ellos, es dinero público'.Gustavo Ott, de 43 años, trabajó como periodista en 'El Nacional' y de su experiencia en hechos reales ha sacado algunos de los guiones que ha puesto en escena en el teatro.Una de las obras, la más emblemática y representada, es 'Nunca dije que era una niña buena', que montó también para la sala Cuarta Pared de Madrid, basada en una historia real, la de una niña asesina que entre los 12 y los 14 años mató a treinta personas y fue a morir a su vez a manos de otro delincuente.Es 'una obra sobre la violencia y la inocencia', sobre una noticia que el periodista siguió en 1980 para el diario venezolano y que puso en escena 'a través del reportaje, utilizando técnicas periodísticas', comentó.Cuando el elenco del San Martín la representaba en el teatro, 'el público reconocía a los personajes y se solidarizaba con ellos, gritaba e incluso lloraba', explicó Ott.'Algunos de los espectadores que iban armados, cuando en el escenario sacábamos las pistolas simuladas, ellos a su vez, desenfundaban instantáneamente las armas', aseguró el director.Sucedió así, según Ott, porque el público 'que nunca antes había tenido contacto con la cultura o el teatro, reconocía la historia, se creía lo que contábamos y les tocaba de verdad'.Ya para público más acostumbrado al teatro, Ott ha programado en el San Martín obras 'muy difíciles' como el 'Blasted' (devastado) de la estadounidense Sarah Kane, un texto sobre la destrucción y el caos.Aunque las cifras de violencia en Venezuela están bajando, Caracas es una de las capitales más peligrosas de Latinoamérica y, en opinión de Ott, 'la pobreza es la primera causante de la violencia'.Pese a todo, la zona de San Martín 'se ha recuperado mucho, hay menos actos violentos', pasa el metro, está más iluminada y quizás 'el teatro ha ayudado a ennoblecerla'.Su compañía, formada por una decena de actores profesionales, algunos del barrio, está embarcada este año en un ciclo dedicado al tema del 'engaño', coincidiendo con las elecciones que se celebrarán en diciembre.En opinión de Ott, los sistemas electorales en todo el mundo 'son sistemas de privilegios en líneas generales, los dirigentes son elegidos por minoría y la gente que no vota más la que vota en contra son la mayoría real y sin embargo los que toman decisiones lo hacen como si estuvieran elegidos por mayoría absoluta'.
Terra Actualidad - EFE