04 de juliol 2007

¿A quién le importa Broadway?


18 de juny de 2007


Publicado el 18/06/2007, por Javier Ansorena. Madrid
El impacto de Broadway en España no es comparable al de Hollywood. La falta de conexión cultural y el riesgo económico de las grandes producciones dificultan la llegada de los éxitos del teatro estadounidense.

Un vistazo rápido a la cartelera de los cines españoles dibuja sin dificultad el impacto de las producciones de Hollywood en España. Esto se traduce en que más del 70% de los espectadores eligen películas estadounidenses. Sus grandes estrenos condicionan la programación de las salas, al igual que lo hacen los Oscar, que recuperan o ponen en cartel (si no habían sido estrenadas en España) las películas más premiadas. Algo similar ocurre con la música: los números uno de las listas de ventas estadounidenses no tardan en llegar, no importa el estilo musical que sea. Y los grandes premios, como los Grammy o los MTV Awards gozan de gran seguimiento.Sin embargo, ¿qué pasa con el teatro? Broadway es la mayor industria de las artes escénicas del mundo, con producciones que alcanzan los cien millones de euros (como referencia, el presupuesto de Alatriste, la película española más cara de la historia, llegó a los 24 millones). Pero el trasvase de obras desde el mercado estadounidense a España apenas es relevante. El pasado fin de semana se celebró en Nueva York la gala de entrega de los premios Tony, equivalentes en las artes escénicas a los Oscar, y, probablemente, la repercusión en España de lo que aconteció en el Radio City Music Hall será mínima.“El cine goza de una globalización inexistente en el teatro. Los Oscar son una marca mundial y los Tony no. Lo que ocurre en los premios no tiene efectos a la hora de programar en España”, explica Julia Gómez Cora, directora de Stage Entertainment en España. Esta afirmación tiene más peso si se tiene en cuenta que Stage Entertainment es la productora que ha traído a nuestro país obras internacionales como los musicales Mamma Mia! o Cabaret, nacidas en Broadway.En la última edición de los Tony los grandes triunfadores fueron The Coast of Utopia, en los premios para obras de teatro, y Spring Awakening, en los musicales. Pero ninguna de ellas tiene muchas posibilidades de acabar en los escenarios españoles, a pesar de que Stage Entertainment ya negoció –antes de la celebración de los premios– los derechos para la representación de Spring Awakening en España.ObstáculosGómezCora explica que las dificultades para que lleguen con rapidez estriban, en primer lugar, en “falta de conexión cultural. Por ejemplo, Jersey Boys, el musical de mayor éxito el año pasado en Estados Unidos, no creo que triunfara nunca en España, ya que está basada sólo en canciones conocidas en ese país”.Pero, más allá del factor cultural, el principal obstáculo es el económico. “Es mucho más arriesgado traer una obra de teatro que una película; hay mucho más en juego. En primer lugar, por el precio de las entradas, que es muy superior en el teatro. No es el mismo riesgo hacer pagar a alguien 50 euros por asistir a un musical que 6 euros por ir al cine”.En cualquier caso, no se puede decir que el impacto de Broadway en España sea inexistente. Lo que sí ha llegado a nuestro país son musicales que se han convertido en marcas internacionales, como pueden ser El fantasma de la ópera, My fair lady, Los productores, o los mencionados Cabaret y Mamma Mia. El próximo otoño, esta tendencia se reafirmará con el regreso de obras como Jesucristo Superstar (20 de septiembre) o La bella y la bestia (4 de octubre).Sin duda, a medida que el género musical crezca en España las posibilidades de que lleguen más obras de Broadway aumentará. “La industria de los musicales en España debe consolidarse con una mejora de la oferta, con una programación coherente y de calidad, en la que convivan títulos de desarrollo propio con obras internacionales”, asegura Gómez Cora. Los grandes musicales, apartados de los premios ‘Max’Los Max son probablemente los premios del teatro más conocidos en España. No están a la altura de los Goya del cine en lo que se refiere a popularidad, pero dentro del sector de las artes escénicas son los que gozan de más reconocimiento público. De hecho, la página web de los premios asegura que siguen el modelo “de los galardones Molière en Francia, los Olivier en Gran Bretaña o los Tony de Broadway”. Sorprende, sin embargo, que los grandes musicales, que son las obras que más espectadores llevan a los teatros, no participen en los premios. Entre las cinco obras más vistas en 2005, según los últimos datos de los que dispone la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), había tres musicales: Mamma Mia!, Cabaret, que copaban las dos primeras posiciones, y Hoy no me puedo levantar. Ninguna de ellas estuvo en los Max. En el caso de las dos primeras, podría alegarse que, aunque el elenco y la dirección artística son mayoritariamente españoles, son producciones extranjeras. Pero esa razón no valdría para Hoy no me puedo levantar, un musical enteramente español basado en canciones de Mecano. La razón es que los premios Max están organizados por la SGAE y la Fundación Autor, y cualquier obra cuyos derechos de autor no sean gestionados por la SGAE queda automáticamente descartada, que es el caso de estos musicales. Julia Gómez Cora, directora de la productora de Mamma Mia! y Cabaret, se queja de esta situación y exige unos premios “para que se hable del teatro, para que se le dé glamour y que todo el mundo forme parte de ellos”. Para Gómez Cora, “está claro que el musical está levantando las cifras del teatro; el crecimiento de espectadores se debe a este género” y no tiene sentido que se le excluya.