9 de septembre de 2007
• Al margen de la programación oficial, orientada hacia las nuevas tendencias, los artistas callejeros se ganan la vida con espectáculos sencillos y muy aplaudidos
GEMMA TRAMULLAS
TÀRREGA
Después de asistir a montajes sesudos y peculiares (como Braakland), espectaculares y fríos (TIR), comprometidos con el drama de la inmigración (La tanca), de fusión de circo y flamenco (Majaretas), después incluso de llegar a empatizar con un piojo (en La vida de un piojo llamado Matías), es de agradecer toparse con un payaso callejero y reír de cosas aparentemente sencillas. En la Fira de Tàrrega, que hoy termina, además de las 220 funciones del programa oficial existe la figura de los que pasan la gorra. El italiano Marco y Xavi, de Reus, pertenecen a este género."¡Señori e señoria, esta noche han demostrado que todos llevamos un payaso en el corazón!", grita Marco ante centenares de personas que han reído y aplaudido un espectáculo en el que la participación del público, infantil y adulto, es básica. Con un disfraz, unos globos, la guitarra flamenca de su amigo Xavi y un personal con fama de generoso y receptivo, este exelectricista metido a payaso se ha llenado la gorra de euros.CampamentoY así en cada esquina del centro de Tàrrega, decenas de miles de personas van encontrando propuestas a su medida. En la calle del Migdia, junto al cauce seco del río Ondara, centenares de jóvenes que han acampado durante el fin de semana prueban con los malabares, la cuerda floja y la música. A pocos metros se encuentra La Llotja, el espacio donde los artistas más veteranos venden sus nuevos montajes a los más de 800 programadores que asisten a la feria. Muchos de ellos también empezaron hace años pasando la gorra.La Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega, el mayor escaparate de las artes escénicas de calle, tiene la intención de ir transformándose poco a poco en una plataforma para las nuevas tendencias dramatúrgicas, dejando de lado la clásica estética de animación callejera. De ahí la apuesta por montajes como Braakland de la compañía Dakar y TIR de Deambulants, más difíciles de aplaudir que las bromas del italiano Marco.Después de dos días de calma, ayer se vivieron las primeras aglomeraciones. La cantidad de gente casi impedía disfrutar de los espectáculos, como en el caso de 3G, de la compañía Fadunito.Este fue otro de los grupos que recurrió, en su montaje sobre la evolución del sistema educativo español, a la banda sonora de los años 70 y 80. ¿Por qué habrán sonado tantas veces en esta feria los Bee Gees, Karina y Raffaella Carrá?
Después de asistir a montajes sesudos y peculiares (como Braakland), espectaculares y fríos (TIR), comprometidos con el drama de la inmigración (La tanca), de fusión de circo y flamenco (Majaretas), después incluso de llegar a empatizar con un piojo (en La vida de un piojo llamado Matías), es de agradecer toparse con un payaso callejero y reír de cosas aparentemente sencillas. En la Fira de Tàrrega, que hoy termina, además de las 220 funciones del programa oficial existe la figura de los que pasan la gorra. El italiano Marco y Xavi, de Reus, pertenecen a este género."¡Señori e señoria, esta noche han demostrado que todos llevamos un payaso en el corazón!", grita Marco ante centenares de personas que han reído y aplaudido un espectáculo en el que la participación del público, infantil y adulto, es básica. Con un disfraz, unos globos, la guitarra flamenca de su amigo Xavi y un personal con fama de generoso y receptivo, este exelectricista metido a payaso se ha llenado la gorra de euros.CampamentoY así en cada esquina del centro de Tàrrega, decenas de miles de personas van encontrando propuestas a su medida. En la calle del Migdia, junto al cauce seco del río Ondara, centenares de jóvenes que han acampado durante el fin de semana prueban con los malabares, la cuerda floja y la música. A pocos metros se encuentra La Llotja, el espacio donde los artistas más veteranos venden sus nuevos montajes a los más de 800 programadores que asisten a la feria. Muchos de ellos también empezaron hace años pasando la gorra.La Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega, el mayor escaparate de las artes escénicas de calle, tiene la intención de ir transformándose poco a poco en una plataforma para las nuevas tendencias dramatúrgicas, dejando de lado la clásica estética de animación callejera. De ahí la apuesta por montajes como Braakland de la compañía Dakar y TIR de Deambulants, más difíciles de aplaudir que las bromas del italiano Marco.Después de dos días de calma, ayer se vivieron las primeras aglomeraciones. La cantidad de gente casi impedía disfrutar de los espectáculos, como en el caso de 3G, de la compañía Fadunito.Este fue otro de los grupos que recurrió, en su montaje sobre la evolución del sistema educativo español, a la banda sonora de los años 70 y 80. ¿Por qué habrán sonado tantas veces en esta feria los Bee Gees, Karina y Raffaella Carrá?
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