24 de setembre 2007

CALIXTO BIEITO CONVIERTE EL TEXTO CLÁSICO DE ESQUILO, “LOS PERSAS”, EN UN ALEGATO PACIFISTA

16 de setembre del 2007


El director Calixto Bieito, uno de los más relevantes de nuestra escena actual, dirige “Los persas. Réquiem por un soldado”, inspirándose en el texto de Esquilo en el que el dramaturgo clásico aborda el tema de la derrota del poderoso rey Jerjes y su ejército, ante la humilde y relativamente escasa tropa de ciudadanos griegos en la batalla de Salamina, en el año 480 antes de Cristo. La actriz Natalia Dicenta figura al frente del reparto de esta obra que convierte a Jerjes en mujer, y cuya acción Bieito traslada al Afganistán de nuestros días, siendo militares españoles los protagonistas de esta versión liberrísima y de rabiosa actualidad. Según Bieito, su montaje mantiene los tópicos de lamento, de presagio, sueño y derrota, que se están en la pieza original de Esquilo, la tragedia más antigua que se conserva. “Los persas” es la única tragedia que no habla de dioses, sino de humanos. Con una estética transgresora y una atrevida escenografía, el montaje que fue presentado en la 53 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, plantea su transgresora acción en el desierto de Afganistán para poner en pié una producción de aires antimilitaristas, en la que suenan versiones de Janis Joplin, Pink Floyd, The Doors y Jimi Hendrix. “Si reflexionamos, no podemos decir que el tema que trata Esquilo sólo sea el de una batalla antigua. Actualmente, nuestros soldados permanecen en Irak, en Afganistán, en la antigua Yugoslavia, en el Líbano… para luchar por supuestas guerras justas”, explica Bieito. El controvertido director teatral Calixto Bieito y Pau Miró han reescrito este texto para el público actual; han humanizado a los persas, llenándolos de sentimientos, más allá del cántico patriótico de Esquilo, quien no hace sino valorar la victoria de los griegos. Este Réquiem por un soldado no es un alegato pacifista ni una tragedia sobre divinidades, sino sencillamente una historia sobre seres humanos, simples y mortales. Sobre sus angustias, sus tristezas y sus lamentos por una guerra perdida y, sobretodo, por sus soldados muertos. Porque los soldados muertos con nombres y apellidos es cuando duelen más. Según Bieito Los Persas es también una pieza sobre el exceso de soberbia de un país civilizado que intenta imponer su tiranía sobre otro. Bieito, director también del Teatre Romea de Barcelona, define su nuevo montaje como “un gran lamento poético, de carácter no documental, por la guerra y la violencia”, aunque sin pretensiones moralizantes. Eligió esta obra porque es la única de Esquilo que habla de hombres, y no de dioses y mitos, y porque aborda un tema de evidente actualidad. Natalia Dicenta interpreta a la recluta Jerjes, una enfervorizada novia de la muerte en esta reflexión sobre el instinto de destrucción humano y sobre el dudoso reclamo de la guerra como instrumento para solucionar conflictos. Esquilo dice en su obra: “La guerra es eterna”. Bieito parece añadir: y más que nunca ahora, que supuestamente buscamos la paz. Es ahí donde el director se encuentra con el poeta griego. Auque a muchos espectadores les parezca que de manera sólo fugaz, Bieito tome prestado para su versión varias estrofas de Esquilo y las ponga en boca de Jerjes (Dicenta) y Dario (Roberto Quintana), su padre pacifista y enloquecido por el dolor, la producción se sustenta en el texto clásico. Durante su estreno emeritense Bieito dividió los afectos del público. Recibió aplausos, pero también fue abucheado (casi un centenar de personas abandonaron el recinto) en su vuelta de tuerca al texto clásico del poeta griego Esquilo, que adereza con una pintoresca selección de argumentos empleados por los militares españoles que sirven actualmente en misión de paz en Afganistán.
Infonortedigital