13 de setembre 2007

Un clásico que bate récords

11 de setembre del 2007


"La sorpresa teatral del año", la actriz Miriam Díaz-Aroca, y una obra tan inmortal como taquillera, ´Lisístrata´, llegan hoy al Auditòrium de Palma con el propósito de hacer reflexionar a los espectadores sobre la violencia de género, un mal que ya denunció Aristófanes, y las guerras

Antonio Corencia, director, con Miriam Díaz-Aroca, actriz protagonista de la obra.
G. RODAS.

PALMA.

Lisístrata, la obra del más insigne cultivador de la antigua comedia griega, Aristófanes, se ha convertido en uno de los grandes éxitos de la temporada, batiendo récord de espectadores en el prestigioso Festival de Teatro Clásico de Mérida y descubriendo a una de sus protagonistas, Miriam Díaz-Aroca, como "la gran sorpresa teatral del año", en palabras de su director Antonio Corencia.Este montaje, que se estrena hoy en el Auditòrium y en el que también participan Vicente Cuesta y María Kosty, entre otros, tiene un doble origen: el año 411 a.C., cuando Aristófanes planteó un tema universal, el del enfrentamiento entre los sexos; y 1980, año en que Manuel Martínez Mediero estrenó su versión feminista. Ahora, veintisiete años después, llega a Palma una revisión de la Lisístrata de Mediero, a quien se rinde homenaje por su talento al saber fustigar, en palabras de Corencia, "los vicios de sus contemporáneos, la charlatanería política y filosófica y el belicismo".Con cincuenta actores en escena, estética griega, una puesta en escena ligera, una música a lo Quo Vadis y el aval que supone 2.700 espectadores de media en el citado festival extremeño, batiendo el récord de espectadores de este encuentro con más de cincuenta años de historia, Lisístrata apuesta por un mensaje: "El fin de la violencia de género y de las guerras".Pocas son las diferencias entre esta revisión y la original de Mediero. "Es la misma obra -asegura Corencia-, solo que han pasado unos años por encima de nosotros, estamos más maduros y seguimos luchando para que no se venda la cultura como aburrimiento".Lisístrata es "un canto a la vida, a su alegría, a la esperanza", añadió el director, un oficio similar al de "un descubridor de talentos, a pesar de tanto fantasma que anida en mi profesión", espetó.Miriam Díaz-Aroca reconoció su sorpresa cuando le plantearon el papel, "con tanto peso específico y leyenda" detrás, un trabajo que ha supuesto "un paso profesional tremendamente decisivo" en su carrera, a medio camino entre el cine, la televisión y, últimamente, el baile."Me he metido en la piel de Lisístrata con entusiasmo feroz, dejándome llevar por su rebeldía y su denuncia", añadió la protagonista.Díaz-Aroca confesó que este personaje, una mujer "valiente, con coraje y que nunca se deja vencer por el peso de la tradición", le ha enseñado "a ser auténtica, consecuente con lo que pienso y lo que hago".No todo ha sido un camino de rosas.

La dificultad ha llegado a la hora de establecer un tándem "sutil" entre comedia y drama, porque es cierto que el público ríe y llega a la carcajada durante la función, "pero cuando llega a casa, piensa: hemos avanzado en muchas cosas, pero a las mujeres las seguimos matando", recordó el director de la obra. El sarcasmo y el sentido del humor son dos de las notas dominantes de esta "comedia hilarante", en palabras de los actores, "un montaje en cinemascope y tecnicolor" que pone en escena a un coro de lechuzas, una catapulta y hasta un barco de los de aquella época.El pueblo de Esparta, "machista y absurdo", se enfrentará al de Atenas, que estará representando por actores "metrosexuales, todos vestiditos de blanco, en plan David Beckham", apuntó con una sonrisa Antonio Corencia.