
13 de setembre del 2007
YOLANDA CARDO
YOLANDA CARDO
Cuatro de los actores de «La nit just abans dels boscos»
MARÍA GÜELL
BARCELONA.
MARÍA GÜELL
BARCELONA.
Una asignatuar pendiente. Así definía ayer Pou su deuda con el escenario del Teatre Lliure. «Me ofrecieron trabajar en tiempos de Fabià Puigserver y con Lluís Pasqual pero nunca conseguí coordinar mi agenda para aceptar sus propuestas», comentó ayer el artífice del éxito de «La Cabra» entre nuestras fronteras.
Pasados los años y con una flamante sede en lo que fuera el Palau de la Agricultura, el Lliure que dirige Àlex Rigola acoge esta noche a Josep Maria Pou en el montaje de «La nit abans dels boscos» que reinauguró el Teatre Municipal de Girona y que recala ahora en Barcelona. El espectáculo es especial en todos los sentidos. La primera particularidad es que «creo que es la primera vez que seis actores interpretan a un mismo personaje -subraya el actor-. El público podrá conocer al protagonista de este texto de Kolt_s con magnitud poliédrica, con seis caras y seis puntos de vista diferentes».
A lo que añade que «en ningún momento hay competencia entre los seis intérpretes, que lo que hacen es una suma de talentos que comporta un buen resultado final».
Plena vigencia A pesar de los años que han pasado desde que Kolt_s escribió este monólogo -lo presentó en el Festival Off de Aviñón en 1977- tanto su director, Àlex Rigola, como los actores coinciden en que el texto tiene plena vigencia. El dramaturgo francés escribió esta pieza en un momento en el Francia estaba recibiendo una gran afluencia de inmigrantes procedentes sobre todo del norte de África. Un fenómeno que ha llegado hace años a España y que por lo tanto el público del Teatre Lliure recibirá con conocimiento de causa. Se trata de una historia de sentimientos que transmite soledad y desesperación.
Francesc Orella, que también participa en este juego escénico, mantiene que otra de las características de esta obra es que permite ver a un personaje que se ofrece ante el público desde diferentes ángulos, desnudando todo su interior». Y apunta que es «un recital de seis actores en el que todos tocamos la misma canción». Por su parte, Pere Arquillué -que abrirá esta carrera de relevos- desvela que el público podrá ver un gran clásico moderno, vigente y muy vivo». Jordi Bosch, otro de los grandes de la escena catalana, reflexiona que «este monólogo sólo se puede hacer desde la humildad».
A la convocatoria de ayer no pudieron acudir David Selvas (que sustituye a Lluís Homar que estuvo en la única función que se hizo en el Teatre Municipal de Girona) y Andreu Benito que también forman parte de este elenco de primerísima línea.
En cuanto al trabajo como director, Rigola está tranquilo porque «tengo un Kolt_s y muy buenos actores. ¡Nunca había sido tan fácil estar frente a un espectáculo!».
Pasados los años y con una flamante sede en lo que fuera el Palau de la Agricultura, el Lliure que dirige Àlex Rigola acoge esta noche a Josep Maria Pou en el montaje de «La nit abans dels boscos» que reinauguró el Teatre Municipal de Girona y que recala ahora en Barcelona. El espectáculo es especial en todos los sentidos. La primera particularidad es que «creo que es la primera vez que seis actores interpretan a un mismo personaje -subraya el actor-. El público podrá conocer al protagonista de este texto de Kolt_s con magnitud poliédrica, con seis caras y seis puntos de vista diferentes».
A lo que añade que «en ningún momento hay competencia entre los seis intérpretes, que lo que hacen es una suma de talentos que comporta un buen resultado final».
Plena vigencia A pesar de los años que han pasado desde que Kolt_s escribió este monólogo -lo presentó en el Festival Off de Aviñón en 1977- tanto su director, Àlex Rigola, como los actores coinciden en que el texto tiene plena vigencia. El dramaturgo francés escribió esta pieza en un momento en el Francia estaba recibiendo una gran afluencia de inmigrantes procedentes sobre todo del norte de África. Un fenómeno que ha llegado hace años a España y que por lo tanto el público del Teatre Lliure recibirá con conocimiento de causa. Se trata de una historia de sentimientos que transmite soledad y desesperación.
Francesc Orella, que también participa en este juego escénico, mantiene que otra de las características de esta obra es que permite ver a un personaje que se ofrece ante el público desde diferentes ángulos, desnudando todo su interior». Y apunta que es «un recital de seis actores en el que todos tocamos la misma canción». Por su parte, Pere Arquillué -que abrirá esta carrera de relevos- desvela que el público podrá ver un gran clásico moderno, vigente y muy vivo». Jordi Bosch, otro de los grandes de la escena catalana, reflexiona que «este monólogo sólo se puede hacer desde la humildad».
A la convocatoria de ayer no pudieron acudir David Selvas (que sustituye a Lluís Homar que estuvo en la única función que se hizo en el Teatre Municipal de Girona) y Andreu Benito que también forman parte de este elenco de primerísima línea.
En cuanto al trabajo como director, Rigola está tranquilo porque «tengo un Kolt_s y muy buenos actores. ¡Nunca había sido tan fácil estar frente a un espectáculo!».
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