11 de setembre 2008

Manel Molins y Ricard Salvat llevan al Borràs «Un dia. Mirall Trencat»



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30 d’agost de 2008

DAVID RUANO Enric Majó y Rosa Novell
ISABEL ROLDÁN
BARCELONA.

El 11 de septiembre, Diada Nacional de Cataluña, es la fecha idónea escogida para acoger un especial acontecimiento: el encuentro entre dos grandes nombres del teatro catalán, Merc_ Rodoreda y Ricard Salvat, y el de una larga lista de actores que han coincidido para llevar al escenario una de las grandes historias de la escritora catalana más universal. El Teatre Borràs abrirá su temporada con esta adaptación de dos textos de Merc_ Rodoreda, uno novelado, y otro de teatro, que giran entorno a la misma historia. Ambos absolutamente revolucionarios e incomprendidos en el panorama catalán de aquellos días y obras que «crearon un mito de gran fuerza y belleza: el de la Barcelona catalana destruida por la Guerra Civil». Ricard Salvat y Manuel Molins son los responsables de esta dramaturgia que el propio Salvat dirigirá y llevará a escena en colaboración de un equipo artístico excepcional: Marta Carrasco, Nina Pawlosky y Bàrbara Granados entre otros y un reparto de más de 20 actores entre los que destacan grandes nombres. Anna Sahun es la Teresa Goday de los primeros años, aquella joven pescadera de la Boqueria que, gracias a su belleza, saltaría de rango social para convertirse en uno de los faros del esplendor de la burguesía catalana de antes de la Guerra Civil. La Teresa adulta, con toda su decadencia, y su soledad, será interpretada por una magnífica Rosa Novell, quien ha declarado sentirse muy cómoda con este papel, «estoy sentada y borracha todo el día, es el mejor papel que me podían ofrecer, este, o el de puta, son los más divertidos». Enric Majó, quien interpreta al que fue amante de Teresa, compartirá con Novell «una escena memorable», según Salvat, en la que «repasan lo que ha sido su vida desde la noción angustiosa del paso del tiempo y de la fascinación de aquel gran momento de Barcelona».
La obra, tal como ha explicado el director, es llevada a escena como si se tratara de una película. Sobre el escenario aparecerán los personajes vivos y los muertos en un juego de «flash-backs», en los que Salvat se ha apoyado para narrar la historia, siguiendo la afición por el misterio de la escritora catalana en sus últimos años.