14 de setembre 2008

Susanna Domènech: “El maestro no puede enseñar nada que el alumno no lleve dentro”


www.todomusicales.com
28 d’agost de 2008

Susanna Domènech es, junto a Daniel Anglès, fundadora de la escuela AULES de Barcelona, donde imparte clases de técnica vocal.

Cada día pasa horas junto a un piano, tocando notas que acompañen las voces de sus alumnos y guiando sus voces hasta descubrir sonidos extraordinarios. Muchos de sus alumnos encabezan los repartos de varios musicales de nuestro país, y seguramente muchos de ellos lo harán en un futuro próximo. Susanna Domènech lleva años trabajando y desarrollando la técnica vocal para utilizarla en el teatro musical.

En el 2003, Daniel Anglès y ella fundaron la escuela AULES, que se encuentra en la Vila Olímpica de Barcelona, un centro que imparte clases de voz, música, cuerpo, canto, danza, interpretación y formación completa para futuros intérpretes de teatro musical. Años antes, en 1996, ellos dos junto a Pilar Capellades y Manu Guix, crearon la compañía El Musical Més Petit, responsable de espectáculos como TU, JO, ELL, ELLA,.. I WEBBER… I SCHÖNBERG…, EL SOMNI DE MOZART, CASTA DIVA, JUGANT A RODGERS, OFF BROADWAY y MERRILY WE ROLL ALONG.

Susanna Domènech no deja de dar clases ni durante el mes de agosto. Nos recibe en AULES, entre clase y clase, para explicarnos su experiencia en el apasionante mundo de la voz cantada desde el inicio del género en nuestro país.

¿CÓMO SE DEFINIRÍA LA TÉCNICA VOCAL?
¿Qué fue primero el huevo o la gallina? Claro… Primero tendríamos que preguntar ¿qué es la técnica de cualquier cosa? Sería aquello que haces de manera consciente para sacar lo que tú no controlas de manera inconsciente. Es aprender a controlar fuerzas para sacar las habilidades que uno tiene. Hay quien lo tiene de manera natural, pero han de aprender a controlarlo para poder sacar el máximo provecho a aquello que saben hacer de manera inconsciente. Luego hay gente que no tiene ni idea. (risas) Aquí está la gracia del maestro: enseñar a alguien que no tiene ni idea, los caminos por los cuales su cuerpo es capaz de producir, en este caso, un sonido. Y un sonido que sea de una manera X, dependiendo de las modas, de las culturas…

ENTONCES, ¿EL DOMINIO DE LA TÉCNICA VOCAL POR PARTE DE LOS INTÉRPRETES ES BÁSICO PARA EL MUSICAL?
Sí. Para el tipo de musical en el que yo creo, y para el cual llevo toda la vida trabajando. Porque el musical tiene un elemento muy importante que es la interpretación a un nivel exactamente igual o incluso superior al que sería la voz. Esto sería la diferencia básica con la ópera, donde lo principal es la voz, y aquí sí que la técnica vocal es absolutamente imprescindible, en el sentido del virtuosismo. En ópera, el virtuosismo hace que haya una manera de cantar y sólo una, y esta sea elevada a la máxima potencia, y nos ha dado maravillas, con tantas voces que han llegado a hacer cosas realmente asombrosas, casi inhumanas. El teatro musical es diferente. Porque no sólo has de controlar tu voz técnicamente para llevarla a unos registros sonoros X, sino que la has de educar también para que transmita una serie de registros dramáticos que no desmerezcan de la voz hablada. Esto sí que es absolutamente diferente de la ópera. La voz hablada tiene que manifestar una serie de emociones y la voz cantada también, y no se ha de notar, no tiene que haber ninguna diferencia entre el momento que hablan y el que cantan, en cuanto a lo que a ti, como espectador, te está llegando. Es más, en el momento que cantan, te tiene que llegar más, porque te llega desde un canal superior, como sería la voz cantada, con la música y todos los elementos extras.

CUANDO TU EMPEZASTE A DEDICARTE PROFESIONALMENTE A LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA DE LA TÉCNICA VOCAL APLICADA A LOS MUSICALES, ERA UN CAMPO QUE EN ESTE PAÍS NO ESTABA NADA DESARROLLADO…
En aquellos momentos habíamos empezado a descubrir los musicales a través del cine y de la comedia musical americana. Llegó un momento en que se descubrió una nueva manera de entender la música encima del escenario, con un texto, con un argumento, con una escenografía y, sobretodo, con unos medios técnicos antes nunca utilizados en teatro. Cambió todo, la interpretación se volvió más realista, más naturalista, lo mismo que el canto… Y se incorporaron elementos técnicos cada vez más sofisticados a nivel de escenografía. En los 80 se hicieron realmente cosas impresionantes, como el famoso helicóptero en MISS SAIGON. Pero tan impresionante era esto, como que la voz femenina tuviera el mismo registro vocal que la voz masculina.
Claro, cuando yo empecé a estudiar, tenía 13 años y a nivel de teatro musical no había nada. Sólo teníamos dos opciones: o montar un grupo de jazz, o pasar por el conservatorio. Yo me decanté por la segunda opción, porque a mi padre le parecía “más serio” (risas), como si el jazz fuera tan fácil.

¿CUÁL FUE EL PRIMER MUSICAL QUE VISTE?
En cine, el primero fue OLIVER!, de Richard Lester. Fue la primera vez que vi el “formato musical”, lo que sería auténtico teatro musical, en cine. Luego vino JESUCRISTO SUPERSTAR, que todos los que amamos el musical y tenemos cierta edad, recordamos el fenómeno que hubo. Después HAIR… Todo esto fue el preludio. Después empecé a ver teatro en Londres, los primeros grandes musicales: LES MISÉRABLES, MISS SAIGON. En los 70 nos alimentábamos más de lo que pasaba en el cine, y luego en los 80 fue el gran boom del teatro musical en Londres y en Nueva York.
Aquí en Barcelona el primero que vi fue GODSPELL en el Teatre Romea. Y me entusiasmó.

EN LOS PRIMEROS MUSICALES QUE SE HICIERON AQUÍ, LOS ACTORES Y ACTRICES CANTABAN INSTINTIVAMENTE…
Sí, sí. ¡ésta es otra! Yo había tenido compañeros que no querían que se les deformara la voz. Se pensaban que estudiar, te provocaba una deformación. Evidentemente, las impostaciones que te obligaban a hacer para que sonara el sonido clásico, deformaban la articulación, lo que ahora llamaríamos “la voz natural”, que de natural, nada, porque todo está pasado por una serie de tecnicismos y de procesos que hacen que parezca natural. Es otro tipo de técnica que ya hace muchos años que se está trabajando e investigando. Actualmente, lo que queremos es que no se note la técnica, y en el clásico, se trataba precisamente de lo contrario.

¿CUALQUIER PERSONA QUE RECIBA CLASES DE TÉCNICA VOCAL PUEDE LLEGAR A CANTAR BIEN?
Evidentemente, no. Lo que pasa es que hay gente que tiene talento y lo tiene escondido. Cuando empiezas a trabajar, empieza a salir, y es sorprendente. Es muy agradecido y reconfortante cuando llega un alumno que apenas afina y de golpe empieza a cantar.
En la voz intervienen tantas cosas: la capacidad de afinación, el buen gusto, los harmónicos… que tampoco es tan fácil de crear, si no están de natural. De hecho, el maestro no puede enseñar nada que el alumno no lleve dentro. Un maestro es aquella persona que es capaz de sacar una serie de cosas que están dentro de su alumno.
Lo que todo el mundo puede hacer es entender cómo funciona su instrumento. Aprender a proyectar la voz y a respirar mejor, porque son capacidades intrínsecas de las personas, salvo patologías puntuales.

LLEVAS CASI 30 AÑOS DANDO CLASES DE CANTO… ¿CÓMO EMPEZÓ TODO?
Yo empecé siendo canguro musical. (risas) Las mamás te pagaban para que cuidaras a sus hijos tres o cuatro horas por la tarde, pero querían algo más. A mi me llamaron para que les diera música y canto. Yo recuerdo que los niños querían cantar “The Final Countdown” de Europe… Yo ya les hablaba de la respiración, del diafragma…
Después di clases a actores, en el principio del teatro musical. Era un grupo de actores de escuelas privadas. Los alumnos y los directores querían cantar, porque decían que en Londres también se hacía. Yo trabajaba en el Aula de Carme Bustamante, mi maestra, y me enviaban a mí a dar esas clases. Ahí empecé a construir una manera de cantar sin impostar, y a ayudar a que pudieran cantar todos los que tampoco tenían demasiada gracia para hacerlo… Todo se hacía por intuición. Era complicado, pero a la vez, muy interesante.
En el año 1994 empecé a dar clases en la escuela de Coco Comín. Preparamos PINOTXO, en el que coincidimos gente que luego ha sido decisiva para mí, como Daniel Anglès, Pilar Capellades, Ester Bartomeu, Jorge Fernández Hidalgo, Gemma Andreu, Claudia Oterino… Allí viví por primera vez el auténtico ambiente de teatro musical, y me apasionó. Entonces empecé a tener alumnos que eran cantantes, actores, bailarines…gente preparada para iniciar juntos un camino que todavía estamos recorriendo.

CON DANIEL ANGLÈS, PILAR CAPELLADES Y MANU GUIX, FUNDÁSTEIS EL MUSICAL MÉS PETIT. EL PRIMER ESPECTÁCULO FUE ‘TU, JO, ELL, ELLA… I WEBBER… I SCHÖNBERG’, PERO DESDE ENTONCES, NO TE HAS PRODIGADO DEMASIADO EN LOS ESCENARIOS…
Siempre me he sentido mucho más cómoda enseñando que actuando. Aunque durante la última gira, con el espectáculo que conmemoraba los 10 años de la compañía (TU, JO, ELL, ELLA… I 10 ANYS MÉS…) me he sentido muy bien encima del escenario. Supongo que porque éramos todos de la familia, porque las canciones las teníamos muy trabajadas… Pero yo me siento mucho mejor con mi piano y con mi alumno, o bien dirigiendo la técnica vocal de un musical, que me encanta!

HAS DIRIGIDO LAS VOCES EN MUSICALES COMO RENT O GAUDÍ… AHORA YA NO EXISTE LA FIGURA DE “DIRECCIÓN DE TÉCNICA VOCAL” EN LAS GRANDES PRODUCCIONES.
Ahora afortunadamente ya hay mucha gente preparada y con talento que no necesita que les expliquen cómo hay que cantar. Pero claro, por ejemplo cuando empezamos con PINOTXO, la mayoría eran bailarines. Había que darles a las voces una coherencia. Pero la figura de lo que los anglosajones denominan “vocal coach” no ha desaparecido ni mucho menos. Es la persona que, en obras tanto musicales, como de texto, "entrena" las voces de los actores. Aquí fueron pioneras Dolors Aldea, en MAR I CEL, y Margarita Sabartés (mi otra gran maestra), en las obras de Flotats. Yo lo sigo haciendo en los espectáculos de El Musical Més Petit.

¿CÓMO VES ACTUALMENTE EL NIVEL DE LOS INTÉRPRETES DE MUSICALES?
Muy alto. En cuanto a preparación, a inquietud, nos estamos poniendo a un nivel muy alto. No digo al mismo que en Londres y Nueva York, porque son la cuna del género y allí va lo mejor del mundo a estudiar, pero tenemos algunos intérpretes que no tienen que envidiar nada a nadie.