la vanguardia
1 de juny de 2006
El Lliure no renuncia a la sala de Gràcia. Las obras de rehabilitación están ahora en concurso público y la financiación se hará con una hipoteca que se amortizará con cargo al gasto corriente. No hay pues obstáculo insalvable para que la sala de Gràcia se abra en el 2008, como mucho. Y, sin embargo, y a pesar de que Àlex Rigola diga que "no sabe" por qué no se ha aprobado el contrato programa, ahí reside la cuestión. Dos, si no más, administraciones sostienen que la mudanza del Lliure a Montjuïc suponía el cierre de Gràcia o, como mal menor, que dejará de orbitar en el planeta Lliure. Pero no es así. Gràcia es "fundamental e irrenunciable" y una vez conseguida la cesión de la propiedad, el Lliure, que se convertirá en consorcio al modo Liceu, quiere que forme parte de su núcleo de actividad, probablemente dirigido a esas nuevas tendencias entre la performance y el teatro. Y que el Espai Lliure se cierre.
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