17 de juny 2006

Natural locura de Hamlet@María José S. Mayo


10 de juny de 2006
María José S. Mayo
HAMLET
Director y adaptador: Lluís Pasqual.
Autor: William Shakespeare.
Música: Josep María Arrizabalaga.
Intérpretes: Eduard Fernández (Hamlet), Marisa Paredes (Gertrudis), Helio Pedregal (Claudio), Aitor Mazo (La sombra), Jesús Castejón (Polonio), Rebeca Valls (Ofelia), Iván Hermes (Laertes), David Pinilla (Horacio), Anna izaran (Directora de la compañía de cómicos).
Lugar: Teatro Español, Príncipe, 25. Madrid.
Teléfono: 91 360 14 84.
Venta telefónica en 902 10 12 12.
Fecha: Hasta el 24 de junio en días alternos con La tempestad, excepto sábados que se representan las dos obras.
Precio: De 3 a 20 €.
Miércoles, 25 % descuento

En Dinamarca algo sigue oliendo a podrido y su príncipe sabe cuál es el origen de ese hedor. La más conocida de las tragedias de Shakespeare, y quizá una de las obras más representadas de todo el teatro mundial, vuelve a escena de la mano del prestigioso director teatral Lluis Pasqual y con un reparto realmente tentador, del que forman parte Eduard Fernández, Marisa Paredes y Anna Lizaran, la gran dama del teatro catalán.
La curiosidad de este estreno es que Hamlet se representa alternativamente junto a otra obra del genio inglés, La Tempestad, un especie de delicioso cuento de hadas en el que triunfa el amor sobre la guerra. Los mismos actores ponen en escena estas dos obras que todo buen aficionado teatral debe conocer.
En Hamlet “los incidentes son tan numerosos de relatar que el argumento sería interminable” dice Samuel Johnson, pero la clave de todo se resume en que al príncipe protagonista se le aparece el espíritu de su padre, que reclama venganza por haber sido vilmente asesinado por su hermano, que ahora ocupa su trono y se ha casado con su esposa. Por esa muerte y esta aparición inesperada, Hamlet se ha vuelto el loco más cuerdo que uno se pueda imaginar, capaz de las más crueles bromas y del mayor existencialismo, de la clarividencia más absoluta en momentos como el inmortal monólogo del ‘Ser o no ser’.
La escenografía es de una sencillez pasmosa. Está basada en unas lujosas cortinas y aprovecha los palcos cercanos al escenario, que toman protagonismo en momentos como ese en el que la corte asiste a una pequeña representación teatral ideada por Hamlet. Los actores entran y salen por la puerta de acceso al patio de butacas, lo que le da a obra un enorme dinamismo.
La extensión del texto de Shakespeare ha obligado a Pasqual a ciertos recortes -la obra dura dos horas y media-, pero también ha incluido giros que dan a la obra mayor frescura. De hecho, viste a sus personajes con ropas actuales y las armas de fuego ocupan el lugar de las espadas, salvo, por supuesto, en esa escena final en la que el príncipe se enfrenta a Laertes, sabiendo que ese va a ser su fin por un oscuro presentimiento.
La manera con la que Eduard Fernández aborda a Hamlet puede resultar al principio chocante: siempre se espera a un personaje más solemne y recitador, pero poco a poco se mete al público en el bolsillo, demostrando que su gran baza es lo que muchos ya saben por sus películas: la naturalidad. Fernández interpreta al príncipe con hilaridad, haciendo suyas sus frases, sus chistes. A su lado resulta difícil que brillen otras interpretaciones, a pesar del esforzado trabajo de Rebeca Valls como Ofelia, Iván Hermes como Laertes o Jesús Castejón como Polonio. Correcta, pero poco emocionante, está Marisa Paredes en el otro gran papel femenino de la obra, el de la madre de Hamlet, Gertrudis, mientras que Anna Lizaran demuestra su maestría en el pequeño papel de directora de la compañía de cómicos.
El equilibrio entre la comicidad y el dramatismo es sin duda el gran reto de aquellos que se atreven a llevar este texto a las tablas, y da la sensación que aquí todas las tonalidades interpretativas no terminan de encajar: la hilaridad de Hamlet choca con la sequedad de otros personajes. Aún así, es un montaje más que recomendable para acercarse al mundo de Shakespeare, si es que aún no ha visto ninguna de sus obras sobre las tablas.