
teleprensa
almeria
12 de juny de 2006
Els Joglars gustó mucho con su montaje “En un lugar de Manhattan”, este fin de semana en Roquetas de Mar, donde se representaba en el Teatro Auditorio. El viernes disfrutaron del espectáculo cerca de 600 personas y el sábado lo hicieron cerca de 700 personas. El montaje coproducido por Els Joglars y la Comunidad de Madrid estuvo interpretado por un elenco de nueve actores: Ramón Fontseré, Jesús Agelet, Xavier Boada, Minnie Marx, Francesc Pérez, Pilar Sáenz, Xavi Sais, Dolors Tuneu y Pep Vila. En su espectáculo, Albert Boadella, director del montaje, recrea el fracaso de la quimera quijotesca y, ridiculizando las pretensiones modernizadoras de ese mito literario, denuncia la incapacidad del mundo actual para reconocer en el entorno actual las virtudes del espíritu de la obra cervantina.El rescate que la compañía hace de las figuras del Quijote y de Sancho no pretende ser una crítica al resto de adaptaciones que se han realizado de la obra de Miguel de Cervantes con motivo del cuarto centenario de su publicación, aunque tal vez sí se transmite la ironía respecto a los montajes modernos, a las cosas vanguardistas, a los tecnicismos ingleses en el teatro y a esas cosas.La trama argumental de "En un lugar de Manhattan", trata de una directora teatral argentina que tiene que montar un Quijote "femenino" con una pareja de lesbianas. Mientras anda atareada con esta labor, se produce un pequeño problema doméstico en su casa, goteras, y sin saber ni cómo ni por qué, aparecen dos fontaneros que representan el auténtico espíritu del Quijote.
Durante las cerca de dos horas que dura la función, los espectadores pudieron ver algunas situaciones y personajes del Quijote, como era la aventura de los galeotes, los duques que acogen al Quijote y Sancho, Ginés de Passamonte, etc...“En un lugar de Manhattan” se centra sobre el juego de la ficción y la realidad y se desarrolla sobre dos planos que se van interrelacionando.
Por un lado el montaje de una obra de teatro ultramoderna y vanguardista del que se alcanzan a ver representadas algunas secuencias. Por otro lado la llegada de un par de peculiares y extraños personajes ajenos a los ensayos y la manera en que los actores empiezan a jugar con ellos para huir del estancamiento creativo en que se encuentran.
En la obra se pueden encontrar los mismos elementos que en la novela, como el drama, la ironía, las risas, la comicidad, el patetismo e, incluso, algunas batallas, todo ello en una adaptación teatral «basada en la interpretación», en la que sobre todo se ha buscado «la naturalidad aparente». En un lugar de Manhattan tiene como protagonistas a dos fontaneros escapados del frenopático de San Blas que van por las casas «desfaciendo» entuertos técnicos y humanos.
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