11 de juny 2006

«Hamlet» grande y sin tregua


larazondigital
7 de juny de 2006
Miguel AYANZ
Eduard Fernández, un Hamlet aplaudido
De William Shakespeare Versión y dirección: Lluís Pasqual. Reparto: Eduard Fernández, Helio Pedregal, Marisa Paredes, Jesús Castejón, Rebeca Valls, Iván Hermés, Francesc Orella, Anna Lizarán y David Pinilla. T. Español. Madrid, 2-VI-2006. «Ser o no ser. Esa es la alternativa». Correcciones gramaticales aparte (¿no serían «las alternativas»?), la nueva versión de «Hamlet», clásico entre los clásicos, que firma y dirige Lluís Pasqual, supone una vuelta de tuerca más para regresar al canon, un giro «gatopardiano» en el que un director de talento contrastado hace suya sobre la escena la máxima «a veces hay que cambiarlo todo para que nada cambie». La alternativa, la cuestión, la duda, la pregunta. Qué más da. Cada nueva versión de «Hamlet» se obsesiona con esta frase clave y de hondo significado. Pero muchas descuidan el resto en un texto en el que hay monólogos y diálogos, a mi entender, más brillantes. Como aquel en que Polonio alecciona a su hijo Laertes sobre cómo comportarse en sociedad, toda una lección maquiavélica, en el sentido «principesco» de la palabra, o como el encuentro con el sepulturero. En este, pese a sus defectos, gran «Hamlet», probablemente el mejor de los últimos años visto en Madrid, se ha limpiado de paja un texto largo y con altibajos. Lo que queda es esencial y así lo entiende un director que sabe lo que tiene entre manos. ¿Analogías vascas? Pasqual ha lanzado los dados en una arriesgada apuesta: un doblete con «Hamlet» y «La tempestad» interpretado por un reparto de actores conocidos, muchos de ellos gracias al cine. Cada obra se representa por separado y en días sucesivos, excepto un día a la semana, en el que ambas se suceden en una larga sesión teatral. Un proyecto ambicioso en el que Lluis Pasqual -sólo él y dos o tres más pueden fletar una nave así en España sin naufragar- quiere además, a tenor de sus declaraciones, establecer analogías con el País Vasco y el problema del terrorismo. Yo no las veo por ningún sitio en este «Hamlet» (ya veremos si las tiene «La tempestad»). ¿Violencia? Toda, pues abunda el texto en venganzas, en razones de Estado, en ambiciones. ¿Qué tiene eso que ver con tipos encapuchados que pegan tiros en la nuca?
No hay, salvo un «aurresku» insertado con calzador y una escena con guardas encapuchados que bien podrían ser GEOS (al principio, luego, como dijo el poeta, fuesen y no hubo nada), nada más en este montaje que recuerde a la banda terrorista, a las reivindicaciones abertzales, al proceso de paz, a la tregua o las víctimas. Más bien me parece un hábil truco publicitario de un director con mucha carretera. Dicho todo lo anterior, en escena se revela el Pasqual más brillante, el que entiende con sabiduría cada escena, el que consigue dotar a cada personaje de alma y encontrar soluciones para no ver lo mismo de siempre. Y todo, con un escenario austero, sin más escenografía que un telón y unos escalones.
Estamos ante un «Hamlet» para ser recordado. Y, por supuesto, un reparto impresionante. De más a menos, el Hamlet de Eduard Fernández se llevó bravos. Este actorazo -al que he admirado siempre en cine, acaso el más brillante de su generación- ofrece un recital antitedio. Sabe que cada músculo sirve para enfatizar y que cada frase tiene su intención. En ese sentido, su Hamlet es casi memorable. Sin embargo, su personaje se deshincha en las escenas de menos tensión y su entonación se instala en un tono uniforme antiteatral, como quien recita poesía de corrido. Fernández tiene talento, puede y debe mejorar. Sin estar mal, la Gertrudis de Marisa Paredes es casi invisible. Importantes son el Claudio de Helio Pedegral y el Polonio de Jesús Castejón, que ofrecen recreaciones sólidas.
En general, el reparto, de gran nivel medio, hace suyas las recomendaciones de Hamlet a los cómicos: «Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado: con soltura de lengua, no con voz desentonada (...). Ni manotees así, acuchillando el aire: moderación en todo».