07 de setembre 2008

Qué malentendido tan chungo


www.laverdad.es
24 d’agost de 2008

IMÁGENES.
Un momento de la puesta en escena, el viernes en el Festival de San Javier, de Tren de sueños, un montaje de Els Comediants.
NACHO GARCÍA / AGM

Espectáculo: Tren de sueños. Idea y creación: Jordi Sabatés. Música original, dirección musical y piano: Jordi Sabatés. Diseño del espacioescénico: Ramón Simó. Percusión: Ernest Martínez. Reparto: Enric Torné, Dídac Castignani, Teresa García. Compañía: Comediants. Dirección: Joan Font. Representación: viernes, 22 de agosto. Clausura del 39 Festival Internacional de Teatro, Música y Danza de San Javier. Calificación: Muy interesante.Chungo, chungo, qué pena, penita, pena. Lo ocurrido en la noche de clausura del 39 Festival -¿Internacional?- de Teatro y Danza de San Javier llevaba muchísimo tiempo sin ocurrir: gritos extemporáneos de algunos espectadores -¿qué morro, Comediants!, ¿qué aburrimiento!, ¿fuera, fuera!...-, evidente malestar de un numeroso sector del público, que no aplaudió ni a tiros al finalizar la representación; ración sonora de desbandada, al grito de pies, ¿para qué os quiero? o de ¿sálvase quien pueda!, aprovechando el personal la ocasión brindada por las cuatro gotas y media de lluvia de fuego caídas sobre el cada vez más tenso Auditorio Parque Almansa, que registró una de las más abundantes entradas de todo el certamen; ¿vaya por Dios!

¿Qué pasó? ¿Qué esperaba ver el público que acudió al reclamo de Els Comediants, que tampoco es que sean la Royal Shakespeare Company? ¿Con qué tipo de espectáculo se esperaban encontrar? No creo que con el Mahabharata de Peter Brook montado especialmente para San Javier. A lo mejor se esperaba al Comediants más festivo, más juguetón, más mediterráneo, más pícaro, pasional, humorístico o, incluso, pirotécnico. No sé, quizás se esperaba en San Javier algo tipo Huesca, la magia del agua, el espectáculo por encargo, repleto de encantamientos y toques de fiesta que Comediants desplegó hace unos días en la capital oscense. O yo qué sé.

El caso es que la propuesta que estaba programada para clausurar el certamen, como muy bien y muy claramente se podía leer en el programa de mano, y en toda la información disponible sobre esta producción de exquisita factura y altísima calidad musical que es Tren de Sueños, es un montaje que «mezcla cine y música con toques de teatro, danza y magia». Y eso, sencilla y perfectamente ejecutado, y servido con una elegancia de campeonato, es lo que pudo verse en San Javier: fragmentos deliciosos de cine mudo -memorables las imágenes de Nosferatu, el Vampiro (1922), de F. W. Murnau-, acompañadas, enriquecidas y acercadas hasta el presente, con una maestría inusual, gracias a la música original del pianista y compositor Jordi Sabatés, responsable de la idea y la creación de este Tren de Sueños, y que durante una hora y media de entrega generosa él mismo ejecuta al piano, muy bien acompañado por Ernest Martínez (percusión).

Porque este Tren de Sueños, con los habituales toques oníricos de Comediants, y la presencia en escena de unos maestros de ceremonia que van dando entrada a las ricas porciones de cine mudo que vamos a ir saboreando, es un proyecto con el que Sabatés -sus dúos con Tete Montoliu y Chick Corea son excelentes- ha querido ofrecer, en un solo espectáculo, una selección de su trabajo musical vinculado al cine: Nosferatu en concierto (1990), El mundo mágico de Georges Mélies (1995), Keatoniana (Un sueño de Buster Keaton) 1997, y Música para una ilusión. Universo Chomón (2003-04). Y el resultado es: un bombón.

Otra cosa es que, a lo mejor, no es el espectáculo más adecuado -un homenaje al cine y a la música- para clausurar un Festival de Teatro y Danza, échale guindas al pavo, pero ese es otro cantar (del arriero). Claro que hubiera sido más oportuno clausurar con la fuerza de la palabra -unas Troyanas de Eurípides de las que cortan el hipo, servidas por Mario Gas, o un Edipo Rey de infarto dirigido por Jorge Lavelli-, pero una cosa es una cosa, y otra, otra.