05 de novembre 2006

175 años de enseñanza del drama

El famoso actor Julián Romea fue alumno y profesor de la escuela
28 octubre 2006

Muestra sobre la Resad, la escuela de teatro más antigua
El famoso actor Julián Romea fue alumno y profesor de la escuela
A la reina María Cristina de Borbón se le debe la creación del Conservatorio de Música y Declamación, que en el transcurso de los siglos se ha convertido en la Real Escue1a Superior de Arte Dramático de Madrid. Con motivo del 175 aniversario, la exposición Maestros antiguos, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, recorre su historia.
Una de las más loables funciones de la enseñanza teatral –y a su vez su mayor dificultad– es poder crear un tejido suficientemente sólido para que se produzcan encuentros que generen las futuras relaciones entre creadores, encuentros donde diferentes generaciones interactúen y se enriquezcan entre sí. En este sentido, y además de poder adquirir una formación técnica rigurosa, lo mejor que pueda suceder en una escuela es que ésta termine siendo un referente para el encuentro escénico. La Real Escuela Superior de Arte Dramático (Resad) ha venido siendo durante 175 años el espacio por donde han pasado gran parte de la historia del teatro español de los siglos XIX y XX, engrosando de esta manera el listado de los nombres propios del territorio escénico de nuestro país. Contra el “analfabetismo” de los actoresY aunque las pequeñas escuelas proliferen y el rigor en la formación termine siendo devaluado en pro del beneficio económico como sustento de la sala que lo albergue (se puedan encontrar honrosas excepciones), la institución fundada en 1831 por María Cristina de Borbón –llamada Real Conservatorio de Música y Declamación– sigue siendo cantera de gran parte del teatro español. Como afirma su actual director Ignacio Amestoy, “la joven y liberal reina María Cristina de Borbón, desde su devoción por las artes escénicas, no hizo otra cosa que intentar que, en una España que veía necesario el despertar de los sueños y pesadillas de un pasado traumático, fuera normal lo que en la Europa más avanzada era ya normal. La rutina, la desidia y hasta el analfabetismo de nuestros actores, y de la profesión teatral en su conjunto, se avenía mal tanto con el brillante teatro del pasado como con el de la contemporaneidad. Se necesitaba a otro tipo de actor para dar vida a un teatro del presente que pugnaba por transplantar a los escenarios la realidad de la vida”.A partir de 1952 la sección de Declamación perteneciente al Real Conservatorio de Música y Declamación pasa a denominarse Real Escuela Superior de Arte Dramático y, después de haber pasado tres décadas en el teatro de la Princesa –actual María Guerreo– vuelve al Teatro Real, sede que tuvo que ser desalojada debido a su amenazante ruina. No será hasta bien entrados los años noventa cuando el Ministerio de Cultura construya para la Resad un espacio propio en la avenida de Nazaret, su actual sede.Este 2006 la Resad se propone ampliar sus instalaciones. Algunas de sus dependencias, como la biblioteca, se han visto desbordadas en sus previsones y “contemplamos la posibilidad de implantar nuevos recorridos en algunas especialidades, como los de Teatro Musical y de Teatro de Objetos”, dice Amestoy.Con motivo de su 175 aniversario, la institución dirigida por estudiosos y autores del teatro español como Ricardo Doménech, Lourdes Ortiz, Alonso de Santos o Ignacio García May, celebra su andadura con una exposición en el Círculo de Bellas Artes: “Bajo el título Maestros del Teatro se hace un recorrido desde la Ilustración, momento en que empieza a debatirse sobre la formación actoral, pasa por la fundación de la Escuela de Declamación española, y estudia su evolución hasta la Resad de hoy. Esta larga cronología queda representada a través de una veintena de paneles retroiluminados, ilustrados con imágenes características de los distintos periodos. El resultado es una visión panóptica del conjunto ”, explica su comisario y vicedirector de la escuela Ángel Martínez Roger. En la exposición se pueden ver litografías, artículos de los periódicos de la época que recogieron sus principales cambios, dibujos de los uniformes que solían llevar los profesores, retratos de sus miembros más ilustres como Isidoro Maíquez o el famoso actor Julián Romea, y fotos de sus diferentes sedes y sus montajes más emblemáticos. Todo ello en una magnífica y elegante exposición que nos permite hacer un rastreo por la historia de nuestro teatro y sus diversas costumbres y vicisitudes.
José Manuel MORA