27 de setembre de 2006
El Teatro Lope de Vega estrenará el 2 de diciembre la versión musical de la película de Disney
RAFAEL ESTEBAN
MADRID.- Un castillo de ensueño acaba de llegar a la Gran Vía. La fortaleza de fantasía, traída desde Estados Unidos, forma parte del decorado de La Bella y la Bestia, el musical creado por Howard Ashman, Tim Rice y Allan Menken para Walt Disney y que la productora Rock&Pop estrenará el próximo 2 de diciembre en el Teatro Lope de Vega.
Esta empresa es una filial de la firma mexicana CIE, que cuenta con los derechos para los países de habla hispana de la obra, basada, al contrario de lo habitual, en una película, y llevada después al teatro en Broadway.
La productora presentará en la Gran Vía el mismo montaje visto en Estados Unidos, Inglaterra, Japón o América Latina. La única diferencia corresponderá a los intérpretes del musical, todos ellos madrileños, excepto los papeles de la bella y Mario, para los que ha contratado a dos actores procedentes de Barcelona.
El resto de la producción incluye al equipo que empezó a desarrollar en 1992 la película y que tuvo que añadir, como primer desafío teatral, «cinco canciones nuevas», según el coreógrafo asociado de la versión original, Dan Mojica, para acomodarse al canon de duración de los musicales.
Las dos horas de la obra se han multiplicado esta semana por mucho en Madrid. A la Gran Vía ha llegado todo el equipo técnico del espectáculo, transportado en 18 contenedores de 50 metros cúbicos cada uno, que incluye equipos de iluminación y sonido diseñados especialmente para la obra. El traslado del material obligó a cortar todas las noches, la pasada semana, la calle de Isabel la Católica para proceder a su descarga.
Pero antes de montar el decorado, la productora ha tenido que acometer obras en el Lope de Vega. El patio de butacas del teatro ha desaparecido debajo de un suelo provisional que se prolonga desde el escenario, situado unos metros por encima de los asientos, hasta el vestíbulo.
Junto al castillo, sobre el nuevo y falso suelo que se desmontará días antes del estreno del musical, también está ahora el vestuario de fantasía que los 38 intérpretes de La Bella y la Bestia lucirán en el escenario de la Gran Vía.
Porque la obra, además de los protagonistas, cuenta con unos personajes-objetos que llevan gran parte del peso del montaje. Reproducir estos personajes de cuento fue el otro gran desafío a la hora de llevar a la escena el musical para el gigante norteamericano del entretenimiento.
«Teníamos que introducir hombres de 1,83 metros en teteras y candelabros»-, indicaba a principios del verano el coreógrafo, cuando vino a Madrid para las pruebas de selección del reparto y a cuyas audiciones se presentaron 3.000 aspirantes-, que «tengan apariencia de estar hechizados y que además canten y bailen».
El resultado mostrado por Disney en las versiones que han representado por medio planeta recuerda la estética de El mago de Oz.
RAFAEL ESTEBAN
MADRID.- Un castillo de ensueño acaba de llegar a la Gran Vía. La fortaleza de fantasía, traída desde Estados Unidos, forma parte del decorado de La Bella y la Bestia, el musical creado por Howard Ashman, Tim Rice y Allan Menken para Walt Disney y que la productora Rock&Pop estrenará el próximo 2 de diciembre en el Teatro Lope de Vega.
Esta empresa es una filial de la firma mexicana CIE, que cuenta con los derechos para los países de habla hispana de la obra, basada, al contrario de lo habitual, en una película, y llevada después al teatro en Broadway.
La productora presentará en la Gran Vía el mismo montaje visto en Estados Unidos, Inglaterra, Japón o América Latina. La única diferencia corresponderá a los intérpretes del musical, todos ellos madrileños, excepto los papeles de la bella y Mario, para los que ha contratado a dos actores procedentes de Barcelona.
El resto de la producción incluye al equipo que empezó a desarrollar en 1992 la película y que tuvo que añadir, como primer desafío teatral, «cinco canciones nuevas», según el coreógrafo asociado de la versión original, Dan Mojica, para acomodarse al canon de duración de los musicales.
Las dos horas de la obra se han multiplicado esta semana por mucho en Madrid. A la Gran Vía ha llegado todo el equipo técnico del espectáculo, transportado en 18 contenedores de 50 metros cúbicos cada uno, que incluye equipos de iluminación y sonido diseñados especialmente para la obra. El traslado del material obligó a cortar todas las noches, la pasada semana, la calle de Isabel la Católica para proceder a su descarga.
Pero antes de montar el decorado, la productora ha tenido que acometer obras en el Lope de Vega. El patio de butacas del teatro ha desaparecido debajo de un suelo provisional que se prolonga desde el escenario, situado unos metros por encima de los asientos, hasta el vestíbulo.
Junto al castillo, sobre el nuevo y falso suelo que se desmontará días antes del estreno del musical, también está ahora el vestuario de fantasía que los 38 intérpretes de La Bella y la Bestia lucirán en el escenario de la Gran Vía.
Porque la obra, además de los protagonistas, cuenta con unos personajes-objetos que llevan gran parte del peso del montaje. Reproducir estos personajes de cuento fue el otro gran desafío a la hora de llevar a la escena el musical para el gigante norteamericano del entretenimiento.
«Teníamos que introducir hombres de 1,83 metros en teteras y candelabros»-, indicaba a principios del verano el coreógrafo, cuando vino a Madrid para las pruebas de selección del reparto y a cuyas audiciones se presentaron 3.000 aspirantes-, que «tengan apariencia de estar hechizados y que además canten y bailen».
El resultado mostrado por Disney en las versiones que han representado por medio planeta recuerda la estética de El mago de Oz.
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