17 de novembre 2006

Los Miserables de la Ópera soplan velas en el West End

7 de novembre de 2006
Londres
Dos grandes musicales han celebrado este mes de octubre sus aniversarios en la capital inglesa.
Dos de los musicales de más éxito y que más años llevan entreteniendo al público en el West End londinense han celebrado aniversario este mes de octubre. El primero en hacerlo fue ‘Los Miserables’ el pasado domingo día 8. Cumplía ni más ni menos que 21 años, ahí es nada, mantenerse todo ese tiempo en lo más alto de las listas teatrales. En cuanto a ‘El Fantasma de la Ópera’, un día después, el lunes 9 de octubre, Andrew Lloyd Webber se subió al escenario del teatro Her Majesty’s para soplar 20 velas brindar con el público. Con él estaba el reparto actual y la que fuera su mujer Sarah Brightman, la primera Christine.
‘Los Miserables’ comenzó su andadura en Londres un 8 de octubre de 1985 en el Barbican. El reparto incluía a Michael Ball y Patti LuPone. Debido al gran éxito que cosechó, ese teatro no tardó en quedarse pequeño, por lo que en diciembre de ese mismo año se mudó al Palace, donde permaneció hasta marzo de 2004, fecha en la que cambió al cercano Queen’s.
‘El Fantasma de la Ópera’ comenzó a seducir al público el 9 de octubre de 1986. Por aquel entonces, Michael Crawford era el actor que se sometía diariamente a complejas sesiones de maquillaje para lograr el aspecto exigido que luego taparía con la conocida máscara blanca hasta el final del segundo acto. Sarah Brightman era Christine, la joven objeto de deseo del ángel de la música. Desde entonces, ha dado la vuelta al mundo (llegó incluso a Madrid) consiguiendo más de cincuenta grandes premios teatrales. Para los que no tienen la oportunidad de desplazarse a alguna de las ciudades donde se representa, Joel Schumacher aprovechó un magnífico invento llamado cine para llevarla más cerca del público.
Actualmente pueden ver a Earl Carpenter en el papel del Fantasma, y a John Owen Jones, quien casualmente fue el actor que durante más tiempo interpretó al Fantasma, haciendo magníficamente de Jean Valjean. Y uno que retoma su papel de Marius es Jon Lee. Este nombre probablemente no les diga nada, pero puede que les suene un poco más, y no les haga especial gracia, si les digo que era el rubio del grupo musical ‘S Club 7’.
Ambas son historias de amor y podríamos tirarnos varias páginas hablando de sus diferencias y similitudes, pero hacer eso sería eternizarnos y también contar muchos de los secretos de sus argumentos, sobre todo de sus desenlaces. ‘Los Miserables’ es más política, sobre todo en su segundo acto con los enfrentamientos en las barricadas. El primer acto nos presenta a Jean Valjean, un hombre que consigue la ‘libertad’ después de estar encarcelado durante 19 años por robar pan y poco más. Allí el Inspector Javert le hizo la vida imposible y no le piensa perdonar. Valjean intenta empezar una nueva vida, pero vaya donde vaya tiene que enseñar su papel de ex presidiario y esto le pone las cosas muy difíciles. Una noche decide robar en casa de un obispo, pero este no le delata a la policía, sino que le perdona y con la plata robada compra su alma para que sea un buen hombre. Lo siguiente que sabemos de Valjean es que se ha convertido en un buen alcalde de un pequeño pueblo y nadie conoce su pasado. Justo cuando todo le va bien, descubre que van a matar al supuesto Valjean, y para estar en paz con su conciencia decide contar la verdad. Javert volverá a entrar en su vida y no descansará hasta encontrarlo y arrestarlo. Mientras tanto también conocemos la historia de Fantine, una mujer que sobrevive como puede y que todo el dinero que gana se lo manda a una familia que está ‘cuidando’ de su hija Cosette. Sin embargo, antes de morir Fantine, Valjean le prometió que la encontraría y la haría su hija. Así sucede hasta que la niña se hace mayor, se enamora del revolucionario Marius, Javert está cada vez más cerca…
La puesta en escena de ‘Los Miserables’ es todo un lujo, con el suelo del escenario moviéndose en círculos para simular que los personajes van de un lado a otro, y cómo no, las enormes barricadas donde tiene lugar una auténtica batalla campal.
En cuanto a ‘El Fantasma de la Ópera’ sus decorados no tienen comparación. El cementerio es colosal, los ‘fuegos’ les encenderán, el Chandelier caerá sobre ustedes si se encuentran cerca del escenario, un puente irá de lado a lado del escenario, rejas por las que escalan los actores, y cómo no, la guarida del Ángel: humo, una barca que navega, candelabros que emergen del suelo, y demás detalles que harán las delicias del espectador más exigente. La historia sí que es de amor, de un amor imposible y del que tenemos muchos ejemplos en el mundo del cine. No les quiero contar mucho más para no destriparles el final a los que no sepan cómo acaba la historia, pero está claro que su personaje favorito y el que más aplausos se lleva cada noche es el Fantasma. El pobre desfigurado e incomprendido enseña a cantar a una chica que vive en la Ópera de París, y ella se lo paga enamorándose de un rico vizconde que conoció cuando eran niños. Christine se pasa toda la obra en un ni contigo ni sin ti que no hay quien entienda, desde luego, la que tenía el problema era ella.
Así que ya lo saben, no hay prisa porque probablemente duren en escena otros veinte años agotando entradas, pero si pasan por Londres, no se los pueden perder. Con lo cara que está la libra, al menos el dinero de la entrada, sobre todo en la platea, garantiza una buena rentabilidad.
Los Miserables
Leerse la novela de Victor Hugo no es tarea fácil: requiere tiempo y paciencia. Demasiados detalles para el lector ávido de saber cómo acaba la historia. En el caso del musical, en tres horas (incluido el intermedio) tendrán la respuesta y la gran satisfacción de haber disfrutado de un gran espectáculo que lamentablemente, no podemos disfrutar en Madrid.
El Queen’s Theatre no es de los más incómodos de Londres, así que tampoco será un suplicio estar tanto tiempo sentado.
Existen varias ediciones de la banda sonora, entre ellas una instrumental, otra en directo, otra con los temas más destacados y la que les recomendamos con dos discos. Esta edición se presenta con el libreto con las letras de las canciones. A pesar de ser la edición más lograda, no incluye el ‘musical’ completo, y echaraán de menos algunos fragmentos. Una auténtica pena, ya que ‘Los Miserables’ está cantada en su totalidad.
Los temas más conocidos son ‘Work Song’ (la introducción donde conocemos a Jean Valjean, su historia y su odio recíproco con Javert), ‘On My Own’ (triste y emotivo cantado por Eponine). ‘One More Day’ y ‘Do You Hear The People Sing?’ (cantos del pueblo).
El Fantasma de la Ópera
Me van a perdonar la debilidad que siento por este musical, es sin duda, uno de los más espectaculares que sobrevive en la ciudad londinense. Lo único negativo viene de parte del teatro de Her Majesty’s: van a estar bastante encajados en sus asientos, y si en la platea les toca a alguien un poco grande delante, su cara butaca se convierte en una de visión restringida por arte de magia.
Evidentemente, influye mucho quién interprete a Raoul y al Fantasma para que se decanten por uno u otro.
La mejor creación de Andrew Lloyd Webber contó a finales de 2004 con una adaptación cinematográfica a la altura de las circunstancias. Dirigida por Joel Schumacher, los protagonistas fueron Gerard Butler, Emmy Rossum y Patrick Wilson.
A diferencia de ‘Los Miserables’, el Fantasma no está cantada en su totalidad, también contiene partes habladas, y si adquieren el CD con dos discos tendrán en sus manos todas las canciones.
No podrán dejar de cantar ‘The Phantom Of The Opera’ (cuando Christine se adentra en los dominios del Fantasma con él), ‘The Music Of The Night’ (para ponérseles los pelos de punta), ‘All I Ask Of You’ (Christine y Raoul se enamoran) y el desenlace con ‘The Point Of No Return’ y ‘Down Once More’.