09 de novembre 2006

Jerez cree en las hadas


1 de novembre de 2006

Con 'Peter Pan, el musical' muchos niños consiguieron volar con la imaginación en el Villamarta
TEXTO: VIRGINIA MONTERO
FOTOS: JAVIER RÍOS / JEREZ

EL PODER DE LOS SUEÑOS. Las aventuras de los Niños Perdidos y su capitán se han trasmitido de generación en generación.
Después de ver Peter Pan, el musical poca gente seguirá creyendo que las hadas no existen. Cientos de niños jerezanos habrán soñado esta noche con los Niños Perdidos, el País de Nunca Jamás y el Capitán Garfio, Wendy y Campanilla recordando los colores, la música y las emociones que seguro que vivieron ayer en el Teatro Villamarta gracias a la representación de la obra de J. M. Barrie. Caras de asombro constante, carcajadas nerviosas y respingos en unas butacas que no están acostumbradas a la inquietud de los pocos años. El musical del niño que no quería crecer, que duró más de dos horas, encandiló a los pequeños y a sus padres (todo hay que decirlo) desde las primeras notas. Todos se sabían la historia y muchos de ellos incluso coreaban las canciones, calurosamente interpretadas por la propia directora de la obra, Cristina Fargas (narradora y Sra. Darling), Juan Dávila y Roberto Saiz (Peter Pan y otros) o Eva Manjón y Mirela Cabero (Wendy y otros). El coliseo jerezano recibió una avalancha infantil puesto que sólo faltaron por vender algunas entradas sueltas y de hecho, sólo quedan unas pocas para las dos sesiones más que tiene la compañía en la jornada festiva de hoy. Este montaje de Peter Pan lleva ya más de quinientas representaciones y se ha merecido el Premio Max de las Artes Escénicas al Mejor Espectáculo Infantil. La prueba estuvo en la ciudad ayer porque muchos niños consiguieron «volar con la imaginación» como dice uno de los temas de la obra, al estilo de Broadway. Los personajes transmitieron mucha sensibilidad, incluso el malvado Capitán Garfio, que acabó en las fauces del cocodrilo que ya se había comido su mano. Los niños se vieron en todo momento como niños, las madres como madres y los malos como malvados pero con buen corazón.

La luz de Campanilla

El hada Campanilla, uno de los personajes clave de la historia, se limitó a una luz verde que aparecía y desaparecía por arte de magia cuando los Niños Perdidos o el propio Peter Pan la llamaban. Fue la protagonista ayer de una de las escenas más entrañables de la obra porque provocó los gritos enardecidos del público para evitar que no se muriera envenenada por culpa del Capitán Garfio. En el escenario fueron continuas las acrobacias, los juegos de luces, sonido y los gestos de complicidad con el público. Además, los actores se pasearon de lo lindo por el patio de butacas saludando y jugando con todos los pequeños que osaban darle la mano al jefe de la tribu de los indios, a Tootles o a Slightly.

A volar

Uno de los atractivos de este montaje es que los personajes de Peter Pan, John , Michael y Wendy vuelan sobre el escenario ante los ojos atónitos del público infantil porque el efecto se consigue bien y las artimañas se disimulan con decoro. Las ilusiones, los sueños y la imaginación son los pilares de un montaje que está en la retina de muchos pequeños que hoy, más que nunca, confían en el poder de las hadas.