3 abril 2007
La popular Carmen Machi, Marisol Rolandi, Eva Santolaria y Vicente Díez interpretan esta obra.
“Auto” es una obra con mensaje que pretende fustigar el hábito del consumismo en la enfermiza sociedad del siglo XXI. El Teatro Cuyás de la capital grancanaria programa el montaje que dirige el madrileño Ernesto Caballero este próximo fin de semana (del 5 al 8 de abril), con un reparto muy popular en el que intervienen los actores Carmen Machi, Vicente Díez, Marisol Rolandi y Eva Santolaria. Estos cuatro personajes se darán cita para intervenir en un juicio en el que ya no saben en calidad de qué comparecen, si como acusados o como testigos. A partir de ahí, Caballero, autor también del texto teatral, pregunta al público si existe una moral colectiva, cuál sería el mínimo común de ética que delimitaría los comportamientos de nuestra sociedad, o si estamos abocados a la paulatina difuminación de todas las barreras que encauzaban nuestra conducta. Pero que nadie se asuste, “Auto” es un ejercicio de humor cínico, una comedia de carretera que comienza en un accidente de tráfico, y que concluye en la sala de un juzgado. En “Auto”, se reconocen las distintas actitudes y obsesiones del hombre contemporáneo, ahogado por el consumismo y la mediocridad de sus cicateras ambiciones. En una suerte de auto sacramental de nuestros días, el montaje de Caballero muestra los mecanismos que atenazan al hombre moderno, a través de una serie de recursos bufos y la comicidad como vehículo de comunicación reconocidamente eficaz, lo que confiere a la obra, a pesar de su ambición temática, un carácter de juego teatral destinado a llegar a toda clase de público. Carmen Machi, la popular Aída de Tele 5, junto a Eva Santaolaria (“Siete Vidas” y “Compañeros”), Marisol Rolandi (“Hospital Central”) y Vicente Díez, se encargan de representar esta obra que refleja las inquietudes de la clase media. Para Ernesto Caballero, “Auto” se trata de una comedia que “por un lado parodia los géneros de la reconstrucción policíaca y los autos sacramentales del barroco, y por otro, al plantear una visión irónica de los usos y costumbres de nuestra sociedad, se inscribe en el género de la comedia satírica contemporánea”. Ernesto Caballero, autor y director teatral, profesor de la Escuela de Arte Dramático de Madrid, es el creador de uno de los teatros más vivos, renovadores e interesantes que pueden verse en la actualidad sobre los escenarios españoles. Francisco Nieva encuadra al director Ernesto Caballero entre el grupo de los mejores exponentes del teatro español contemporáneo, representantes del auténtico poder del teatro, de su arte puro y lleno de verdad, sin trampa ni cartón. “Auto” es otro de los últimos éxitos del teatro español, a pesar de que fue estrenada por vez primera hace quince años en el madrileño Teatro Alfil. El teatro de Ernesto Caballero se caracteriza por su propósito contemporáneo de abordar la cotidianidad de la vida, desde criterios e intenciones realistas. De esa manera, su compromiso crítico con la realidad en la que el dramaturgo vive, se refleja en su extensa producción estrenada desde principios de los ochenta del siglo pasado hasta la fecha, entre las que destacan sus piezas El cuervo graznador grita venganza, Rosaura es vida mi Lady, Tierra de por medio, Te quiero, muñeca, Destino desierto, Squash, Sol y sombra y Rezagados. Caballero, adscrito a la generación de autores dramáticos del 57 o también a la llamada generación bocadillo, ha rescatado aquel planteamiento original de Auto, que en su momento gozó de una buena acogida por parte de una inmensa minoría, y lo ha adaptado a la nueva realidad social. “Auto” fue considerada como una obra de culto en su día, “adjetivo que desgraciadamente siempre que se aplica indica que muy poca gente la llegó a ver, bromea el autor. Siempre me había quedado el resquemor de que pudiera haber llegado a más gente. Hace no mucho tiempo la revisé y observé que tenía vigencia, aunque no fue que me decidí a recuperarla hasta que Vicente Díez me persuadió. Un día en un bar me comprometí a ello y siempre que hago una promesa en un bar la cumplo, dice. Esta revisión es más provocadora y los elementos de consumo y publicidad brotan con más obscenidad, de manera que los personajes, que siempre permanecen sobre el escenario, casi hablan con eslóganes publicitarios”, señala Caballero.
Infonortedigital
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