
Unas 2.000 personas, según la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, se concentraron al filo de las ocho y media en los alrededores del Teatro Pérez Galdós para presenciar a través de una pantalla gigante los primeros compases musicales que se escuchaban en el Coliseo grancanario desde su cierre, hace seis años.
A las ocho y media, según lo previsto por la organización, la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria dirigida por Pedro Halfter, junto al Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigido por Luís García Santana y cuatro de las voces más prestigiosas del momento, la soprano Melanie Diener, la mezzosoprano Lola Casariego, el tenor Endrik Wottrich, y el bajo Johann Tilli, el Teatro Pérez Galdós revivió con una de las obras más universales de la historia de la música, la Novena Sinfonía de Beethoven.Esta pieza musical representó el albor de una nueva era, subrayando a través de los versos del gran poeta Schiller la hermandad universal en un mundo en que todos los hombres volviesen a ser hermanos: “Alle umschlungen, Millionen!”Sin embargo, y sin que estuviera previsto en el programa musical del día, los primeros compases que se escucharon fueron los del Himno Nacional español. Una Teatro repleto de personalidades de distintos sectores de la sociedad canaria escuchó con atención e interés todo el concierto.Los alrededor de mil invitados fueron llegando pausadamente desde las siete y media de la tarde, aunque no fue hasta diez minutos después cuando se les permitió la entrada al Coliseo. Hasta la llegada de la anfitriona, Josefa Luzardo, fueron recibidos uno a uno por el director de la Fundación del Teatro, Rafael Nebot y el teniente alcalde, Felipe Afonso El Jaber. Como primeras autoridades acompañaron a la alcaldesa el presidente regional, Adán Martín, José Manuel Soria, presidente insular y la vicepresidenta regional, María del Mar Julios.
A las ocho y media, según lo previsto por la organización, la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria dirigida por Pedro Halfter, junto al Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, dirigido por Luís García Santana y cuatro de las voces más prestigiosas del momento, la soprano Melanie Diener, la mezzosoprano Lola Casariego, el tenor Endrik Wottrich, y el bajo Johann Tilli, el Teatro Pérez Galdós revivió con una de las obras más universales de la historia de la música, la Novena Sinfonía de Beethoven.Esta pieza musical representó el albor de una nueva era, subrayando a través de los versos del gran poeta Schiller la hermandad universal en un mundo en que todos los hombres volviesen a ser hermanos: “Alle umschlungen, Millionen!”Sin embargo, y sin que estuviera previsto en el programa musical del día, los primeros compases que se escucharon fueron los del Himno Nacional español. Una Teatro repleto de personalidades de distintos sectores de la sociedad canaria escuchó con atención e interés todo el concierto.Los alrededor de mil invitados fueron llegando pausadamente desde las siete y media de la tarde, aunque no fue hasta diez minutos después cuando se les permitió la entrada al Coliseo. Hasta la llegada de la anfitriona, Josefa Luzardo, fueron recibidos uno a uno por el director de la Fundación del Teatro, Rafael Nebot y el teniente alcalde, Felipe Afonso El Jaber. Como primeras autoridades acompañaron a la alcaldesa el presidente regional, Adán Martín, José Manuel Soria, presidente insular y la vicepresidenta regional, María del Mar Julios.
No hubo representación nacional, ya que motivos de agenda impidió a la Ministra Magdalena Álvarez asistir al concierto inaugural, aunque sí estuvo presente en el acto institucional celebrado almediodía en el mismo Teatro.Allí se vio también una notable representación del mundo empresarial, con Santiago Santana Cazorla, Ángel Luis Tadeo, Germán Suárez, Feliz Santiago u Oliver Alonso, entre los más destacados; del mundo artístico con Pepe Dámaso, Martín Chirino, José Velez o Mary Sánchez y del mundo político, con las corporaciones municipal e insular casi al completo. La banca y los colectivos sociales también tuvieron su espacio entre la representación que fue invitada.Las palabras de felicitación para los anfitriones fueron las más escuchadas durante esta recepción que se celebró en el mismo vestíbulo del Teatro. Todos los asistentes expresaron a Nebot y El Jaber, primero, y a Luzardo a partir de las 20.00 horas, su agradecimiento por la invitación y por la culminación de la obra.Los caballeros eligieron en un cien por cien el traje chaqueta de color oscuro, aunque algunos prescindieron de la corbata como Anatol Yanowsky o Pepe Dámaso. Sin embargo, entre las señoras, la vestimenta fue mucho más variada. Las más eligieron el traje de cóctel de color claro acompañado de un chal para las hombros aunque algunas se decataron por estolas o chaquetas de piel a pesar de las altas temperaturas que marcaban los termómetros.
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