30 de juliol de 2006
MARIETA MIGOYA
MIJAS
Hay una canción que dice “que veinte años no es nada”, pero a los buenos aficionados al arte escénico pueden apostillar que 20 años son mucho cuando se trata de hablar de un acontecimiento cultural de la talla del Festival de Teatro Villa de Mijas.
Aquél que nació allá por al año 1986, con una tímida aproximación al arte de Talía en un pueblo turístico de la Costa del Sol y que, ahora, con el devenir de los tiempos, se ha convertido en uno de los principales referentes culturales de la zona, con un claro sello de distinción: la impronta de la diferencia que le aportan los textos representados y las compañías y actores que pusieron en pie lo mejor del arte escénico de todos los tiempos. El festival mijeño atravesó por diversas etapas, las primeras, como un rodaje de la calidad, hasta llegar al caché que ostenta en la actualidad. De los tímidos comienzos a la flamante categoría que exhibe en su 20 aniversario, el festival ha visto pasar por el escenario excelentes montajes de las mejores piezas y, por supuesto, representadas por los mejores actores de las más destacadas compañías. Y no se trata de un tópico ni una alabanza fácil, sino un justo reconocimiento a la labor bien hecha dentro de un contexto, que ha ido cimentando el éxito y la categoría actual con hitos de calidad comprobada. Desde los montajes de García Lorca, que sonaron a gloria en el auditorium municipal, a los desafíos de Leo Bassi, sin olvidar el histrionismo especial de Yllana e Imprebis, y el arte reconocido de Tricicle, el festival ha ido poniendo, año a año, un ladrillo más en el edificio del teatro importante.
Aquél que nació allá por al año 1986, con una tímida aproximación al arte de Talía en un pueblo turístico de la Costa del Sol y que, ahora, con el devenir de los tiempos, se ha convertido en uno de los principales referentes culturales de la zona, con un claro sello de distinción: la impronta de la diferencia que le aportan los textos representados y las compañías y actores que pusieron en pie lo mejor del arte escénico de todos los tiempos. El festival mijeño atravesó por diversas etapas, las primeras, como un rodaje de la calidad, hasta llegar al caché que ostenta en la actualidad. De los tímidos comienzos a la flamante categoría que exhibe en su 20 aniversario, el festival ha visto pasar por el escenario excelentes montajes de las mejores piezas y, por supuesto, representadas por los mejores actores de las más destacadas compañías. Y no se trata de un tópico ni una alabanza fácil, sino un justo reconocimiento a la labor bien hecha dentro de un contexto, que ha ido cimentando el éxito y la categoría actual con hitos de calidad comprobada. Desde los montajes de García Lorca, que sonaron a gloria en el auditorium municipal, a los desafíos de Leo Bassi, sin olvidar el histrionismo especial de Yllana e Imprebis, y el arte reconocido de Tricicle, el festival ha ido poniendo, año a año, un ladrillo más en el edificio del teatro importante.
Todos recuerdan las actuaciones de Rafael Álvarez ‘El Brujo’, los monólogos de la estupenda Antonia San Juan, el humor especial del dúo ‘Las Veneno’ o las puestas en escena y actuaciones de muchos otros grupos de teatro o solistas de reconocido prestigio que contribuyeron a engrandecer el gran acontecimiento de la villa mijeña. Han pasado 20 años y el municipio vuelve a alzar el telón del festival con la misma ilusión e idéntico mimo que el primer día. En las noches de julio y agosto, bajo un cielo de estrellas que también actúan para los espectadores, el festival cumple dos décadas de una exitosa vida por la cultura. Felicidades al teatro.
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