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13 d'agost de 2006
escrito por Andreína Brea
La ciudad se llenó de color y magia tras la inauguración del VIII Festival de Teatro Infantil José G. Romero.Un pintoresco desfile recorrió las calles de Puerto La Cruz, el pasado jueves, como antesala al gran opening. Por donde pasaron dejaron el aire impregnado de fiesta, fantasía y mucha alegría para los más pequeños de la casa.
A las 7 de la noche, la expectativa ya se hacía sentir entre los presentes que, literalmente, abarrotaban la sala de Puertoteatro, tanto, que las escaleras se convirtieron en butacas para que todos tuviesen un puesto y en primera fila, sin importar que fuera el piso, estaban ubicados los más importantes de la noche, los niños. Pablo Ramírez, director de Puertoteatro y miembro de la directiva del festival, fue el encargado de dar las palabras de bienvenida, quien ágilmente por medio de un juego, logró que los padres presentes se volvieran niños y los niños se sintieran como en casa.
De pronto todo quedó a oscuras, en la sala se escucharon ruidos de curiosidad, en ese momento aparecieron las luces que haciendo de telón dejaron al descubierto a los personajes que contarían la historia de El pobre cucarachero. Tío Conejo no podía faltar y tomó parte para tratar de ayudar a un par de zamuros que no tenían donde guarecerse de la lluvia, pero que al salir el sol no perdía tiempo para armar una fiesta. Ellos encuentran al cucarachero que poeta y cantante al fin, consigue encajar perfectamente con los zamuros. Cosa que no le gustó mucho a la sociedad de animales de la selva, que veían el canto como una pérdida de tiempo y junto con Tío Tigre tratan de corregir la conducta del pobre cucarachero. Las risas no se hicieron esperar con las ocurrencias de los personajes que hicieron que los niños tomaran parte y fueran árbitro en la historia. Entre bailes y canciones, niños y adultos estuvieron tan entretenidos que no se percataron del tiempo, sino hasta que terminó la obra.
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