
10 d'agost de 2006
Hace 25 años, la creación de "Teatro Abierto" demostraba entre telones que el teatro es salud para cualquier país amordazado y dolorosamente enfermo de sí mismo. Su aniversario fue celebrado en el Salón Azul del honorablemente ungido Senado de la Nación.Por Norma Dumas
Tito Cossa, uno de los dramaturgos clave de la literatura argentina
Congénitamente convertido en el más inexorable espejo de la vida, nadie puede enmudecerlo sin enmudecer al mismo tiempo la sagrada voz o el sagrado grito de esa vida. La gente de la cultura, siempre abyecta para los manipuladores cotidianos del poder, decidió hace 25 años resguardar entre telones una dignidad que nunca se resignó -ni se resigna- a ser impunemente avasallada. "Teatro Abierto" fue un alarido de libertad o, acaso, ese alertante "Oíd mortales" consignado augustamente en nuestro himno. Su aniversario fue celebrado en el Salón Azul del honorablemente ungido Senado de la Nación. Intérpretes, dramaturgos, músicos y directores le suscribieron un alegórico “feliz cumpleaños” en un acto que presidió con espontánea unción, Daniel o Scioli, un afable y hospitalario dueño de casa. Las evocaciones de Roberto Cossa, Carlos Gorostiza, Cipe Lincovsky y otras mediáticas figuras consolidaron este homenaje que terminó con las mismas palabras escritas por Carlos Somigliana y leídas por Jorge Rivera López que 25 años atrás proclamaran la inauguración de "Teatro Abierto", una inspirada instigación de la cultura en pro de un país dolido.
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