11 d’agost 2006

Vargas Llosa llena de palabra la inmensidad Teatro Romano de Mérida

4 d'agost de 2006

EFE

"La Odisea", el escritor Mario Vargas Llosa y la actriz Aitana Sánchez Gijón fueron el trío de ases perfectamente conjugado que logró llenar de palabra la inmensidad del Teatro Romano de Mérida (España), en el estreno de "Odiseo y Penélope".Un Teatro Romano vestido únicamente con una pasarela de madera que alcanza el escenario desde uno de los laterales, un foco de luz, doce atriles iluminados, una Aitana segura y un público respetuoso, entregado a los versos del poema homérico, fueron el contexto ideal para que el escritor peruano se entregase de lleno a la pasión del teatro en su "primera vez" interpretativa.Vargas Llosa invadió el escenario ataviado con un traje blanco sepulcral, calmado, decidido, dispuesto a contarle al público "una historia de antes de que comenzase la Historia", la historia de Odiseo, un personaje homérico que los romanos bautizaron posteriormente como Ulises, el rey de Itaca, que abandona su tierra, a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco para luchar en la Guerra de Troya.Odiseo regresa a su hogar tras dos décadas desvinculado del nido familiar, donde se reencuentra con el principal motivo que le impulsó a volver a Itaca, Penélope, quien permanece todos esos años guardando encarecidamente su ausencia tejiendo un manto donde "has atrapado un trozo de la eternidad", le dice Odiseo al verla.Ese es el contexto que marca el arranque de la adaptación que Vargas Llosa ha realizado del clásico original de Homero, donde recurre al "flash-back" y al juego de voces de varios personajes en un mismo intérprete, Aitana Sánchez Gijón, quien se viste en la piel de los diferentes individuos que asaltan al protagonista de "La Odisea" para ayudarlo en la narración de los acontecimientos que le van sucediendo.La actriz española es el cíclope Polifemo y su padre, el dios Poseidón, es la maga Circe, la ninfa Calipso y hasta la princesa Naussica, todos ellos tentaciones que Odiseo debe superar para demostrarle a Penélope el profundo amor que siente por ella, una serie de obstáculos que en el caso de "Odiseo y Penélope" Vargas Llosa consigue salvar a través del método más tradicional de la Historia: la palabra.Sólo dos personas y un escenario semi-desértico para crear un clima de serenidad absoluto en el que temas tan trascendentales como la inmortalidad, la vida o el amor cobran el mayor de los sentidos.En palabras de Joan Ollé, el director de la obra, fue una cita única que "no se puede llevar a ningún otro escenario"."Es un espectáculo que se ha parido sólo para Mérida", manifestó Ollé a los periodistas tras la representación, de la que, según dijo, "lo que más me ha gustado, además de la actuación de Vargas Llosa, ha sido el silencio atento del público".El escritor peruano bromeó acerca de la calificación que le merecía su debut diciendo que "si me pusiera mala nota me acusarían de falsa modestia, y si fuera buena sonaría a vanidad, así que prefiero que la nota la pongan el público y los críticos".A pesar de ello, sí se aventuró a calificar de "sobresaliente" la interpretación de su compañera, quien también valoró la decisión con que el escritor aterrizó en el escenario."Le he notado un aplomo de profesional ya curtido que me ha permitido sentirme mucho más tranquila", dijo Aitana.