07 d’agost 2006

Teatro Mundial


Max Barbosa
TeatroMundial.com
Miami Víctima de la desinformación llegué a Paradigmas recientes en las artes escénicas latinas y latinoamericanas con dos horas de retraso; tanto en El Nuevo Herald como en nuestro portal- por supuesto, ofrecemos lo que nos envían- la hora del inicio difería. Es decir, estuve ausente del panel no. 1 cuyas propuestas de temas eran atractivas:
Luis Ramos-García, de la Universidad de Minnesota, expuso Tribulaciones del teatro posmodernista latinoamericano. Edda de los Ríos, actriz uruguaya, homenajeda por dedicar al arte su vida, trajo a colación Kuña Recove. Del estudio antropológico al texto teatral a modo de anticipar, teóricamente, la puesta en escena que presentaría en horas de la noche. Carlos Canales, profesor en la Escuela Especializada de Bellas Artes de Arecibo, Puerto Rico, insistió en la Pertenencia y creatividad de la educación teatral; y Lourdes Betanzos analizó En busqueda de la panameña ideal en Miss Panamá, Inc. De Rosa MaríaBritton (sic) . Lourdes labora en la Universidad Auburn, Alabama.
No obstante, a pesar de mi inasistencia al panel mencionado, desenredé el entuerto que para mí significó leer la frase ... artes escénicas latinas... ( ¿Plauto?, ¿Terencio?) en el programa, comprobando que la intención era ... artes escénicas hispanas en los Estados Unidos de America y en Latinoamérica.
A continuación un resumen de lo acontencido posteriormente.
Conferencia magistral de Osvaldo Pellettieri, profesor-investigador de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. “ Nadie ha aportado tanto como él al teatro argentino del siglo XX ”, dijo Beatriz J. Rizk , directora del Componente Educacional (?) del festival.
Antes de penetrar los laberintos del teatro argentino a partir de la obra de Javier Daulte, Pellettieri manifestó su sorpresa al percatarse de que “ América Latina era más amplia de lo que pensaba” en alusión a la participación de varios teatristas hispanos o descendientes de estos en la conferencia, atinada observación de quien considera que en Argentina existen dos realidades teatrales: en la capital y el resto del país, explicando la permiabilidad de sus coterraneos a lo extranjero, aunque las “ formas posmodernas se mezclan con la Argentina cultural”. Surge un teatro de resistencia a la modernidad de las instituciones oficiales. El espectador está dentro del espectáculo, se rompe la inercia del drama, los personajes no buscan la verdad, “ el director dirige para los de casa, no define la verdad histórica”. Pelletieri considera que el escritor inglés Harold Pinter has sido la gran influencia. Ya en 1958 Pinter decía que “ no hay distinción entre lo que es real e irreal, ni entre lo que es verdad o falso. Un hecho no es necesariamente verdad o falso, puede ser ambas”. Jugar es la palabra preferida de los posmodernos argentinos, apoyándose, además, en aquello que expresó Arthur Miller: “ Casi siempre los que conocen la verdad no la dicen, y los que la dicen no la conocen”. Habrán personajes dominantes y dominados; y en lo verbal se recrea una estética cercana a las películas de Almodovar. El humor no anula los aspectos sentimentales del texto, este debe comprometerse con sus reglas, con su propio decursar. Por eso en la obra de Javier Daulte predomina el nihilismo y la sátira. Beatriz Rizk resumió la actitud de una época: “ Los jóvenes del Continente rechazan el engaño a que fueron sometidos.
No reivindican el homosexualismo, sino el trasvestismo”.
Al responder a una pregunta del auditorio en cuanto a que si en dicho contexto la puesta en escena recae sobre el actor, Pelletieri manifestó que hay trabajo de conjunto, “ aunque el teatro es la dictadura de quien tome el poder”. Y cuando un joven asistente le pidió una definición de teatro serio y teatro comercial, fue contundente: “ No creo en el teatro bueno o malo; hay diversos sistemas, formas de ver la realidad. Además, Argentina le debe mucho al actor popular, despreciado en estos momentos. Todo es teatro”.
Fue inevitable que yo pensara en los actores populares de Miami.
Panel no. 2.
José Escarperter, profesor en la Universidad Auburn, Alabama, disertó El teatro de Nilo Cruz entre Cuba y Estados Unidos, aportando información y conceptos de sumo interés como el visión de Cruz ante la realidad cubana, diferenciándose de otros dramaturgos cubano-americanos, entre otros, María E. Fornés. Nilo, que llegó a este país con nueve años, conoció y sufrió la prisión de su padre en Cuba por discrepancias políticas, incluso, sus dos hermanas padecieron prisión domiciliaria. El teatro de Cruz es de tesis, afirmó Escarpenter, que enfatiza la falta de libertad. Los sueños de los personajes se relacionan con el mejor surrealismo. Los olores para incentivar los sentidos predominan. Es un conocedor del teatro norteamericano, de sus técnicas.
¿ La obra que ha trascendido es Ana en el trópico,será porque no refleja la desgracia del pueblo cubano?, pregunté.
“No!” contestó Escarpenter, “el tiene otras obras premiadas que abordan el tema”. Patricia Gallagher, Universidad de Santa Cruz, California, leyó su investigación Dentro y Fuera: TheEmbodied Politics and Poetics of Grupo Malayerba (sic), agrupación independiente ecuatoriana con veintecuatro años de labor que desde el 1991 se dedica a la formación de actores en el laboratorio teatral homónimo, independientemente de las presentaciones.
Beatriz abordó Sexo, poco pudor y muchas lágrimas en la dramaturgia chilena contemporánea. La dramaturgia, por la democracia de hoy, reflejó la desgracia de la dictadura que azotó al país. La muerte y la doncella, escrita por Ariel Dorfman, quizás sea el texto que mejor refleja dicha problemática. Existen dos ópticas: la oficial que desea soslayar el pasado y la que quiere analizar lo sucedido. En la dramaturgia de estos instantes prevalece la violencia, discurso de la sexualidad, obscenidad. Marco Antonio de la Parra es uno de los creadores que van al núcleo. Demasiada impunidad y desigualdad en Chile.
La mesa redonda de dramaturgos y directores de teatro finalizó el encuentro. Participaron Tanya Saracho, directora del Teatro Luna, Chicago, entidad integrada por diez mujeres exclusivamente ( ver
www.teatroluna.org). Alberto Justiniano, director de Teatro del Pueblo, Minneapolis. Josefina Báez, directora de Latinarte/Ay Ombe Theatre Truoppe, New York. Bernardo Solano, profesor de teatro en el Politécnico Universitario Estatal de California, Pomona; y los dramaturgos miamenses Frank Quintana y Mario Diament. Cada cual explicó el arrojo que significa asumir el hecho teatral hispano en una cultura diferente, haciendo valer la observación de Osvaldo Pellettieri, “America Latina era más amplia de lo que yo pensaba”.