
6 de maig de 2007
El actor y escritor, Josep Julien, presentó hoy su obra "Sex n' drugs n' Johan Cruyff", una fábula sobre el deseo de dos prostitutas de conocer a un futbolista famoso para permitirles una vida mejor
Santiago Fondevila
El actor y escritor, Josep Julien, presentó hoy su obra "Sex n' drugs n' Johan Cruyff", una fábula sobre el deseo de dos prostitutas de conocer a un futbolista famoso para permitirles una vida mejor
Santiago Fondevila
Si, como sostienen los más eruditos miembros de la prensa sonrojante, Sofía era el nombre más adecuado para la nueva princesa, los no menos eruditos taconeadores de la palabra futbolera se pondrán a temblar cuando lean el título de la tercera obra del actor Josep Julien, Sex n´drugs n´Johan Cruyff. Tranquilos. La obra ganó el premio Octubre de Teatre el pasado año y se estrena esta noche en el Versus Teatre sin la asistencia (le han invitado, pero no ha confirmado) del futbolista. No se trata, sin embargo, de ninguna astuta estrategia de marketing. Cruyff es sólo un referente y nada hay en el texto de su vida y milagros. El título es la consecuencia de un planteamiento dramático en una época y en un lugar. La acción transcurre en Amsterdam en 1971, pero al parecer el tiempo permanece inmóvil sobre los escaparates de las calles del Barrio Rojo donde alguna prostituta puede soñar que algún famoso la redima de su penuria laboral. Y así son Fiona (Muntsa Alcañiz) y Heidi (Mia Esteve), que amueblan uno de los escaparates carnales en una tarde-noche de lluvia y frío. Tal vez en la radio suene la canción de Ian Dury Sex n´drugs and rock and roll y seguro que el Ajax juega un emocionante derbi con el Feyenoord. Conclusión, las chicas no tienen trabajo. La izquierda de nuestro país sostenía que el franquismo utilizaba el fútbol como droga, y no hay duda de que la producción, distribución y consumo de la misma ha aumentado exponencialmente en la democracia hasta ser considerada de interés nacional. Cosas veredes Sancho. Pero la droga no era exclusiva de la dictadura y el consumo de balompié se extendía por las tierras bajas al grito del nombre de un jugador: Johan Cruyff. Icono. Ídolo. Héroe. Dios. Los setenta son agitados y prósperos en creatividad cultural y uno puede escoger, por ejemplo, entre los Beatles o los Rolling Stones. Pongamos Bob Dylan, también. "Sólo hay un campo con un líder indiscutible", señala Josep Julien. "El Ajax arrasa en Holanda y en Europa con un nuevo estilo de juego". Fiona y Heidi juegan. ¿Te imaginas que llamara Johan Cruyff? Una luminosa ilusión en un prosaico espacio que convierte el futuro en un viaje al país de las maravillas. La imaginación es poderosa y se puede consumir como algo real. Eso hacen Fiona y Heidi, como aquellas Princesas de Fernando León de Aranoa. Las dos trabajadoras del sexo reciben una llamada de teléfono y entablan una conversación sobre la escalada social que tiene una prostituta cuando se relaciona con una estrella del fútbol. "El mundo de las prostitutas y el del fútbol están unidos", destaca Josep Julien, asimismo director de su texto. La obra está estructurada en dos actos en clave de tragicomedia realista y acompañan a Fiona y Heidi, una puta callejera, La portuguesa (Francesca Piñón) y Stewart Bennet Segon (Andrew Tarbet), oficial de Estados Unidos que se encuentra en un hospital de Amsterdam y tiene que volver a Vietnam. Ha perdido a su mejor amigo en la guerra y busca calor humano. Con unidad de tiempo y espacio, el autor y director quiere que los espectadores, como los paseantes del Barrio Rojo, se conviertan en mirones de los dramas y pequeñas alegrías de sus criaturas.
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