12 de maig de 2007
OPINIÓN
Columna abierta
Ángel Castro Maestro
El país de Oz estaba regentado por un mago fraudulento. Algo así como un impostor, un cordero con piel de fiera, un enano subido en un gigante de artificio. Un mago muy malo envuelto por una buena persona. Esta obra literaria, como ha ocurrido con muchas, se catalogó de infantil, aunque analizando la mayoría de los rasgos, descubrimos que no lo es. Por el contrario, se trata de una mirada que se vuelve al interior del hombre para que adquiera confianza en sí mismo: para que busque en su interior y encuentre ahí la clave que solucione sus angustias y sus problemas… pero evidentemente, si uno sólo se queda con las brujas, los cuervos y el simpático espantapájaros, no habrá entendido nada y dirá a los cuatro vientos que se trata de literatura infantil.Bombalurina, en su montaje musical de esta obra, no nos ha sorprendido -a la mayoría sí lo hizo con Cabaret- porque ya esperábamos algo grande. El añadido y el asombro de la sorpresa es sólo para la primera vez. Han puesto encima del hermoso escenario del futuro teatro de la ciudad un trabajo minucioso, elaborado, serio, preciosista que consigue, noche tras noche, encandilar al público. Un excelente trabajo, como por otra parte ya nos tiene acostumbrados… y no deberíamos acostumbrarnos, porque cada reto tiene una nueva historia, cada logro, la misma ilusión que el primero, pero los del público somos así…El decorado, el vestuario y la caracterización han conseguido un espectáculo visual de primer orden, precioso, colorista, ingenuo, sin fantasmadas y la idea de usar la pantalla, muy acertada. La interpretación, sobre todo del cuarteto principal, muy trabajada y conjuntada… no me canso de repetir lo difícil que es cantar y actuar bien a la vez. Dorothy-Mabel muy bien interpretada y además, qué voz tiene. Y cada uno de los otros tiene un momento dramático muy, muy conseguido, vibrante y emocionante. Me sorprende, porque no lo conocía en esa faceta artística al León Ángel Gallego. Juanjo, perfecto y el hombre de hojalata-Raúl, impresionante.Y eso que -ya se lo dije a Jota- no me gusta la versión, excesivamente funky, que le dieron en América a este musical… pero es que la obra es un cuento y la película tiene pocos números musicales.
La orquesta hace muy bien su trabajo y el gusto en los arreglos es excelente. Personalmente me hizo ilusión que decidieran incorporar la versión del "Over the raimbow" que Jesús Romero hizo en el 2000, con voz también de su hermana Mabel, para que apareciera como tema central en la adaptación que la Salle hizo ese año, en teatro, del Mago de Oz. Es preciosa, con esas palabras sobre los sueños y los juegos.Tengo también sombras: El tema inicial con que empiezan los dos actos, resulta bastante soso y el humo es un acompañamiento visual escaso. Lo que menos me gustó, pese al alarde de focos móviles y luces espectaculares fue la iluminación que le restó brillo al colorido del montaje. Son los únicos profesionales y hay que exigirles mucho. Yo creo que mi amigo Diego Rojas, con la mitad, lo hubiera hecho mejor.En conclusión, un precioso espectáculo de Bombalurina con derroche de imaginación y buen gusto, muy visual, muy bien trabajado y muy cuidado. Un magnífico trabajo de un grupo de Melilla. Enhorabuena a todos y a Jota como último responsable. Nadie, que no haya probado, sabe el trabajo que cuesta cualquier cosita en un escenario… no digamos un logro como este. Gracias por seguir creyendo en esto del teatro, del espectáculo en directo y en la magia del escenario cuando el patio de butacas se apaga y el público calla. Ahí empieza siempre mi admiración. Un aplauso fuerte y un abrazo.
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