dijous, 5 de maig de 2016

Una reina indómita y transgresora



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'Reina Juana'. Foto: Sergio Parra.
hoyesarte.com 27/04/2016

Del 28 abril al 05 de junio 2016
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En: Madrid, Teatro de La Abadía

Hay figuras históricas por las que se sienten especialmente atraídos los creadores de ficción. Eso le ha pasado a Ernesto Caballero (Madrid, 1958) con Juana de Castilla. Modelada en el romanticismo como esa loca de amor que todos conocemos, vuelve a ser protagonista sobre las tablas en 'Reina Juana'. Sevilla acogió su estreno y ahora llega al Teatro de La Abadía (Madrid) bajo la dirección de Gerardo Vera y protagonizada por Concha Velasco.

Su vida ha sido recreada una y otra vez, y en esta reiteración se ha ido esculpiendo un personaje ya de dudosa semejanza con el referente original. “Siempre eché en falta un tratamiento más profundo y más justo con tan extraordinario personaje y cuando Ernesto Caballero me mandó este texto, vi desde su primera lectura que era el espectáculo teatral que había que hacer”, explica Vera.

Caballero reflexiona sobre las grandes preguntas de una época marcada por la intolerancia religiosa, la corrupción política y la ambición desmesurada de una monarquía absolutista cuyos ecos aún resuenan en la actualidad. “Mi principal propósito como dramaturgo ha sido crear un personaje poliédrico, sensible y perspicaz, decidido a sobrevivir al infortunio haciéndose fuerte en los infranqueables dominios de la irrealidad y la imaginación”, afirma el director del Centro Dramático Nacional.

Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, fue arrastrada desde niña por todas las turbulencias, las intrigas políticas y religiosas de la época. Ya desde su nacimiento se vio rodeada por los gritos de agonía de más de cien herejes que a esa misma hora morían quemados al pie de la misma ventana tras de la cual la Reina Isabel la Católica yacía, atravesada por los dolores del parto.

Destrozada emocionalmente
Una mujer, una reina destrozada emocionalmente por sus grandes contradicciones, por su rebeldía, por su fuerte personalidad y por un enorme desequilibrio afectivo que cristaliza en ese paseo por el amor y la muerte que es su matrimonio con Felipe de Habsburgo. “Su prolongada reclusión así como su renuncia a encabezar la revuelta comunera bien pudieran simbolizar el rechazo o la incapacidad de adaptación a una nueva época cuyas directrices en lo referente a la acción política estaban plasmadas en El Príncipe de Maquiavelo”, explica Caballero.

En este contexto, la reina se presenta ante el espectador caracterizada por la falta de adecuación a la realidad que hoy define un buen número de las patologías mentales, pero, también, por un temperamento indómito y transgresor obstinado en contravenir las pautas de comportamiento convencionales. Y todo ello es posible gracias al talento de Concha Velasco que da vida a un personaje “que parece hecho a su medida”, asegura Vera.

De martes a viernes a las 20.30 h / Sábado a las 18.30 y 21.00 h / Domingo a las 19.30 h.


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