dijous, 27 d’octubre de 2016

Pep Duran: del escenario al museo



La galería Rocío Santa Cruz dedica una muestra al artista que firma la escenografía de la última obra de Magda Puyo para el TNC

Aunque todo escenógrafo es en parte artista, no hay muchos creadores que desarrollen las dos trayectorias de forma paralela y entrelazada. Y es aun menos frecuente tener la oportunidad de disfrutar simultáneamente las dos facetas de una de estas rara avis. Es el caso de Pep Duran (Vilanova i la Geltrú, 1955) que exhibe sus obras reunidas en la muestra Amorfa, en la nueva galería Rocío Santa Cruz de la Gran Vía, hasta el 5 de noviembre, a la vez que su escenografía sirve de marco para el drama del sueco Lars Norén, El coratge de matar, dirigido por Magda Puyo, que se representa en el Teatre Nacional de Catalunya hasta el 30 de octubre. “Mi trabajo se basa en la construcción de la representación, así que siempre he intentado de que hubiera trasvase y unión entre el espacio teatral y la sala de exposiciones. Finalmente todo es obra”, indica Duran, rodeados de los que define “artefactos emocionales, construidos con materiales indultados que se han petrificado”.

Entre ellos está Amorfa, la serie que da nombre a la muestra, una especie de pinturas collages tridimensionales parecidas a dianas, pequeños universos hechos de residuos, trozos de lona, cartones, restos de libretas, fieltros y pequeños objetos. “Más que trabajar con el objeto encontrado, en mi caso se trata de manipular restos, fragmentos de memorias, con los que voy construyendo un lenguaje personal”, explica el artista, que está viviendo un periodo especialmente satisfactorio. Hace poco menos de un año el Museo Reina Sofía de Madrid adquirió una de sus instalaciones históricas Mapas personales: geometría del cuerpo y el Macba acaba de comprar Sin escenario. Suite Marburg, una importante serie de 30 collages de 2007. “En ambas adquisiciones se tuvo muy en cuenta la vinculación entre instalación y escenografía”, asegura la galerista Rocío Santa Cruz, que también exhibe los apilamientos de bronce fundido y madera, un clásico del trabajo de Duran, que guardan especial relación con la escenografía del TNC.

“El arte es muy endogámico. Hay que abrirse. Desde Wagner buscamos la obra de arte total. En mi caso la escultura se arquitecturiza y la arquitectura se esculturiza y en este ir y venir del escenario a la exposición se va aposentando todo el discurso”, añade el artista, que empezó su carrera como escenógrafo y en 2003 firmó la puesta en escena de Backlot Session, una macro instalación escénica, por la cual el espectador podía deambular. “Para la obra de Norén he planteado una gran proliferación objetual, que convierte en piezas también a los actores. Son ellos que van transformando el espacio moviendo los objetos. La escenografía nunca es decoración, es un interprete más y pese a estar al servicio del texto, influye en la puesta en escena”, concluye Duran, contento de volver a trabajar por cuarta vez con Magda Puyo, una directora con la cual se encuentra particularmente bien “porque como yo, no trabaja desde el realismo”.

Publicat per
Roberta Bosco
23 d’octubre de 2016
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