1 agost 2010
La oferta cultural no hace vacaciones y se atrinchera en salas como el Tantarantana, el Versus y el Gaudí
FLOR RAGUCCI
Agosto en Barcelona. El último que apague la luz. Bueno no, mejor que deje alguna encendida porque en la capital catalana seguirán pasando cosas y habrá que estar atento.
Varias salas teatrales han decidido abrir sus puertas para que el polvo no se acumule en las butacas vacías. Una de ellas es ni más ni menos que el Liceu, donde los días 3, 4 y 5 de agosto se podrá ver el nuevo espectáculo de Rafael Amargo, «Rosso». Fruto del encuentro entre la música napolitana y el flamenco, este montaje revela nuevas facetas del genial bailaor.
Por su parte, el Teatre Tantarantana programa desde el 18 de agosto el «Cicle de complicitats en xarxa», donde cuatro salas de diferentes comunidades presentarán sus espectáculos. «Se trata de una ventana abierta al mundo de la creación que hay fuera de Cataluña», afirma Julio Álvarez, director artístico del Tantarantana.
Los cuatro espacios forman parte de la Red de Teatros Alternativos, iniciativa que pretende «darle la vuelta a la crisis a través de complicidades entre las salas que cuentan con menor presupuesto» explica Álvarez. El Teatre del Mar de Palma de Mallorca trae su «Camarada K», acercamiento a la obra literaria de Daniil Kharms, autor ruso vanguardista cuya vidaestuvo marcada por su enfrentamiento al régimen estalinista.
Rafael Campos, director del Teatro de la Estación de Zaragoza, refleja la vida de una mujer en las circunstancias extremas creadas por la guerra en «Días sin nada». «La Fundición» de Sevilla y la «Sala Guirigai» de Badajoz analizan la cotidianeidad y la creación de dos grandes poetas, como Miguel Hernández y Federico García Lorca.
Teatro fresquito
El Versus Teatre y el Gaudí tampoco cierran en agosto. El año pasado Ever Blanchet, su director artístico, ya pudo comprobar que durante este mes en apariencia tan hostil es posible conseguir «la mejor taquilla».
Hasta el 15 de agosto, el Versus acoge «Wonderful sounds», un recorrido musical por las vidas, diametralmente opuestas, de dos hermanas. Y del 5 al 22, la comedia de situación «Salvem les ballenes… i el meu matrimoni què?», de Iván Campillo, ofrece una divertida forma de reflexionar acerca de lo que Anna, una de las protagonistas de la obra, considera «una especie, actualmente, en peligro de extinción»: la pareja.
El Teatre Gaudí es todavía más audaz y se lanza, en pleno verano, con una selección del repertorio más famoso de ópera clásica en «Desig d'òpera», un espectáculo que muestra las relaciones de amor, afecto y deseo entre seis personajes a lo largo de tres épocas diferentes de su vida.
Otra alternativa para las noches calurosas es ir a tomar algo al Teatreneu y pasar un rato al margen de todo problema. Allí, los monólogos de humor, los números de magia o los pegadizos ritmos de salsa se alternan para que nadie diga que Barcelona, en agosto, es un lugar aburrido.