Dirigirá los premios Max, que se celebran por primera vez
en Castilla y León y que homenajean a Concha Velasco.
El 20 de mayo, Ana Zamora dirigirá la gala de los premios
Max de teatro en Valladolid. Una celebración en la que las artes escénicas se
unen para otorgar galardones y para hacer un llamamiento a la diversidad y al
catálogo que existe en España, pero que poco se conoce. Esta edición buscará
reconocer los mejores trabajos con el mensaje de la libertad como herramienta
necesaria para el desarrollo de la cultura.
–¿Dónde queda la libertad en el teatro?
–Es complejo cuando toda ideología la utiliza como
reclamo publicitario. En la teatralidad es un derecho de los artistas y un trabajo
imprescindible en un ámbito en el que quizá no da la impresión de que haya una
censura oficial. Parece que estamos supeditados a las leyes de los mercados,
pero nosotros no las entendemos como un entretenimiento, sino como un arte.
–Y como una vía de enviar mensajes.
–Es importante trabajar con una coherencia y una claridad
y saber reivindicar, y festejar en este caso, el espacio de importancia que
deben tener las artes escénicas en la construcción de un país y de su cultura.
–¿Es esta la teoría que propone Luis Rosales?
–Trabajamos sobre conceptos de profundidad pero hacemos
arte a través de ellos. Rosales escribió en los años 70 un libro de crítica
literaria, «Cervantes y la libertad», donde considera que la base del
pensamiento cervantino gira en torno ella. Para justificarlo, escribe un
tratado, «Teoría de la libertad», en el que defiende cosas muy actuales, como
que para ser libre cada persona debe tener un proyecto de vida. Eso enlaza
perfectamente con la idea de la vocación artística. Más que un derecho,
Cervantes dice que el hombre nace libre, por lo que es la condición de la que
todo depende. Uno no es libre porque hace lo que quiere, sino porque puede
hacer lo que quiere.
–Es la primera vez que la gala se celebra en Castilla y
León.
–Es una apuesta importante por parte del Ayuntamiento de
Valladolid y del Teatro Calderón. Castilla parece no estar de moda y hay que
reivindicar nuestra identidad. También es fundamental por esa idea de la
descentralización, que siempre parece que quien no trabaja en Madrid o
Barcelona no existe. Nos necesitamos todos.
–¿No hay visibilidad en España en general?
–Se pierde contacto con mucha gente en ámbitos rurales.
Ahora que hablamos de la España vaciada, también tenemos que pensar que ésta
necesita artes escénicas. Hay mucha gente trabajando que se debe visibilizar.
–Va a acoger a Concha Velasco como Max de Honor.
–Qué voy a decir de ella. Es una de esas grandes figuras
que se cuentan con los dedos de una mano. Creo que estaba clarísimo: le faltaba
este premio y lo tenía que tener, y más, estando en su tierra.
–El Max aficionado, ¿es para quien empieza?
–No hay que relacionar el teatro amateur con el que
comienza. Eso es algo que en este país no hemos aprendido: no se puede tener un
gran teatro profesional sin tener uno aficionado potente.
–¿Cuál es la categoría más esperada?
–Seguramente, el mejor espectáculo teatral es algo que
suena mucho, pero creo que no hay una jerarquía de premios. No es fácil hacer
el orden, no existe uno establecido que se repita en todas las galas. Como
hacedora del guión y la dirección he tenido que buscar una lógica para
coordinarlos y no resulta fácil.
–¿Qué lógica?
–He relacionado el orden con la concepción dramatúrgica
de la gala. Que todo forme parte de esta fiesta de libertad y que no se nos
desligue del lema que tiene la gala.
–Termina siendo también un espectáculo.
–Es complicado, porque yo soy de teatro y es una gala
para televisión. He estado todo el rato lidiando con lenguajes escénicos y
recolocándome, pero creo que la clave está en que lo que diferencia a los
premios Max de otros es esa identidad teatral.
–¿Qué hay de los finalistas?
–Los galardones están bastante bien repartidos
geográficamente. Va a ser una fiesta plurinacional. Combina gente con más y
menos experiencia.
–¿Qué le falta por realizar por y para el teatro?
–Muchísimo, porque soy una apasionada del buen teatro.
Intento no hacer más de un espectáculo por temporada. Tengo suerte porque soy
muy poco ambiciosa. Pienso en proyectos, no en sus repercusiones.
–No hace falta el éxito para trabajar bien.
–Ni mucho menos.
+ info
Concha G. Varela .
https://www.larazon.es/cultura/ana-zamora-la-espana-vaciada-necesita-artes-escenicas-OA23327678
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