12 de desembre 2010

Navidad detrás del telón

En familia, con amigos o de viaje... Hay muchas maneras de celebrar estas fiestas, pero para los actores sólo hay una, sobre las tablas. El 25 y el 31, mientras den vida a legendarias historias, un público entregado brindará con ellos por el nuevo año. Sus seres queridos deben resignarse a observar desde el patio de butacas.

La familia alrededor de una mesa desbordante de manjares exquisitos es lo más habitual en las fechas navideñas. Pero no sucede así en todas las familias. Por muy diversas circunstancias, hay muchas personas que debido a su profesión se ven obligadas a alterar esta tradición y tienen que trabajar en esos días tan entrañables y familiares para ocuparse de nuestra salud, seguridad, movilidad, entretenimiento y diversión.

Hemos querido conocer cómo viven estos días aquellos que se dedican a proporcionarnos diversión y esparcimiento en directo.

El teatro no cierra. Incluso los días 25 y 31 se levantan los telones de muchos de los escenarios españoles dispuestos a poner el broche de oro a opíparas cenas y comidas. Como público -dicen- el mejor: aquel que ama de verdad al teatro y que, además, va con toda la disposición posible para pasarlo bien. Sobre las tablas, ellos, los actores que tienen que vivir estas fiestas con su segunda familia, mientras la verdadera observará, muda, desde el patio de butacas.

Hemos querido conocer cómo se viven desde dentro estos días y hemos descubierto que el espíritu de la Navidad parece arraigar con más fuerza cuando las circunstancias obligan a pasarla fuera de casa.

‘Los Miserables’
El pasado 18 de noviembre llegó a Madrid el musical de los musicales, Los Miserables, que en los pocos días que lleva en cartelera ya se ha convertido en lo que venía anunciando desde hacía tiempo: “Más que un musical, una leyenda”. En un día tan señalado como el 25 no sólo estará abierto, sino que ofrecerá dos funciones. Y en Nochevieja, el espectador podrá vivir una experiencia inolvidable tomando las uvas con los actores. Platea, anfiteatro y escenario brindarán juntos por el nuevo año. Gerónimo Rauch interpreta a Jean Valjean, personaje principal de la novela de Víctor Hugo. Dada la importancia de su papel no podrá ausentarse en los días clave. “Es lo que toca”, afirma con una ligera resignación. El cantante y actor de 32 años comenzó su andadura en el mundo de los musicales en el año 2000, precisamente con Los Miserables en su Argentina natal. Esta vez le toca interpretarlo al otro lado del charco. “Estos días me acuerdo mucho de mi familia, y más éste año, porque me toca quedarme aquí”, dice mientras una leve sombra de nostalgia se refleja en sus ojos. Gerónimo se muestra especialmente entusiasmado con la idea de vivir el 31 en el escenario: “A mí, particularmente, la Nochevieja me resulta muy mágica. En el entreacto, a las 12, se comen las uvas y se brinda con el público mientras se escucha Radio Nacional. Después se continúa la obra. Es una experiencia muy gratificante para los que nos gusta el teatro, pero a nuestras familias parece no agradarles mucho”, afirma entre risas. Eso sí, asevera que “los que vienen el día 1 están muy cansados, con resaca. Es un público muy difícil”. Si le dieran a elegir entre trabajar esos días o no, Rauch no lo duda: “Prefiero las Navidades tradicionales y en familia”.

Ignasi Vidal es su compañero de reparto, donde interpreta al siempre esclavo de la ley Javert. El catalán siente que su hábitat natural para pasar las Navidades es sobre las tablas. “Mi padre era empresario de teatro y mi madre, actriz de revista, así que desde niño he pasado muchos fines de año en el teatro”. Quizá por este motivo, para él el paso del año tiene algo entre nostálgico y feliz. Una tradición que se perpetúa con las nuevas generaciones: “Mi hija disfruta muchísimo, está ilusionada porque ve cómo es todo esto por dentro. Para ella, pasar aquí estos días es lo más grande”, y sonríe como si en ese momento la estuviera viendo corretear, feliz, por entre las butacas de la sala. El resto del ambiente lo crea su madre: “Ningún año falta y viene desde Barcelona con su clásico caldo de Navidad. Otra cosa que hago desde pequeño, quizá alentado por mi abuela” -recuerda Ignasi- “es ver el sorteo del día 22, y eso sí que lo puedo seguir haciendo. Este año juego bastante, no sé por qué acabo comprando de todas partes”, dice entre risas. Como buen catalán, mantiene la tradición del Tió: “Se pone un tronco con una cara pintada y una barretina. Los niños golpean sobre él cantando “Caga, Tió, caga ametlles i torró” (“Caga, Tió, caga almendras y turrón”), y del Tió salen pequeños regalos para los niños. A mi hija le encanta, imagínate, dice dos frases, le pega a un tronco y le sale un regalo”.

‘Mamma Mia!’
A dos pasos del Teatro Lope de Vega, también en la Gran Vía madrileña, se alza el Coliseum. En su interior se producen los últimos coletazos del éxito de los últimos años: Mamma Mia! Después de que más de 2.000.0000 de espectadores hayan bailado al son de las canciones de Abba, el musical dice adiós a la capital. Para la ocasión, se han programado una serie de fiestas, pero la más emblemática será la del 31 de diciembre, que promete ser una Nochevieja cargada de ritmo y emociones. Montserrat Teruel (Mone) interpreta -alternativamente con Nina- a la protagonista. Este año podrá pasar las Navidades en su casa, ya que hasta enero el papel de Donna lo hará Nina. Sin embargo, no es nueva, y tras 30 años de profesión, ha pasado ya unas cuantas sobre las tablas: “Es una experiencia única, hacer teatro durante mucho tiempo hace que se cree una familia entre compañeros, y si a eso le añadimos el vivir un fin de año juntos, hace que los lazos se estrechen aún más. La verdad es que todo tiene sus cosas buenas”, apunta, “si te toca trabajar, pienso que también hay que vivirlo con alegría y optimismo. Es un año nuevo que empieza y, si tienes ilusiones, da lo mismo que estés en un teatro o en cualquier otro sitio”.

‘Amar en tiempos revueltos’
En el Teatro Bellas Artes en Madrid comienza la versión escénica de la exitosa serie Amar en tiempos revueltos. Los actores, vestidos con bellísimos trajes de época, abordan la temática del mundo del teatro en los años cincuenta. Con una larga experiencia acumulada, Antonio Valero, Salvador Bellido en la popular serie, sabe de sobra que, en el tema de las tradiciones, “los actores lo tenemos muy complicado”. En este caso, estarán en activo el 25, pero a grandes problemas, grandes remedios: “Este año voy a inaugurar el AVE Valencia-Madrid, pasaré el 24 en Valencia para cenar con la familia, y el 25, a disfrutar con la obra”. Cuando le toca trabajar en Año Nuevo, Antonio se pregunta: “¿Por qué va la gente al teatro el día de Nochevieja? Oye, pues va porque es lo que le apetece, así que a brindar con ellos”, ríe. Y es que detrás de sus educados ademanes se esconde un actor que vibra con su profesión. “Soy un veterano. Estoy acostumbrado a que cuando todo el mundo libra me toque trabajar. Es como cuando tu hija te pregunta: ‘Pero papi, ¿tú por qué no estás en la foto?’. Porque la estaba haciendo”.

Ricardo Borrás interpreta a Marcos de la Vega. Ha vivido muchas Navidades en el teatro, pero en Barcelona, donde nació. “Para no sentirnos nostálgicos, el mismo 25 organizaremos toda la compañía una comida”.

Para Verónika del Moral (Cristina Barea en la serie) será toda una novedad: es su primera Navidad fuera de casa, lejos de su familia y sobre los escenarios. “Nunca he actuado en estas fechas, así que lo espero con cierta expectación. Creo que puede ser bonito”. Jaume García, su marido en la ficción, se declara agnóstico y reconoce que, como tal, para él estas fiestas no lo son. Sin embargo, este año lo vivirá de una manera diferente: “He podido actuar en Cataluña en días señalados, pero jamás con una niña de 16 meses que tengo ahora. Esta vez va a ser más duro”. Independientemente de la situación familiar, Jaume nos explica que “cuando la gente viene a ver estas funciones, lo hace de una manera mucho más festiva, relajada y con más alegría, y eso se nota y se agradece. Brilla más que el resto de las funciones del año”.

Y una vez más, las luces se encienden y se levanta el telón. Es el momento para que la magia de la Navidad protagonice la última función del año.

publicat per
Eva Costo
http://www.intereconomia.com
4 de desembre de 2010