La leyenda del tiempo
Y todo por una noche. Por una sola noche de
luna, en un día señalado entre las dos y las tres, se fugaron los amantes del
amor. Por una sola noche, por una noche de nada, que apenas cabe en la mano,
pero que va a durar para siempre, hasta que despierte el alba y que ahí se
queda en el sitio donde tiembla enmarañada la oscura raíz del grito.
Es la voz de Lorca diciendo belleza, gritando
libertad. Igual que esos amantes que sin pensar se arrojan al fuego de la noche
porque aún les quema más un amor imposible de extinguir, Lorca entregó su vida
de hombre a causas eternas de belleza y libertad. Y por libre y hermoso se la
arrancaron. Pero su voz, que no cabe en ninguna sepultura, brota de la tierra y
clama al cielo con maravillas inolvidables como La Perla.
Aunque solo por una noche, se puede escuchar
clara y fresca como el agua esa voz de Federico que beben Oriol Broggi y Joan
Garriga, que recitan Clara Segura y Nora Navas, en unas 'Bodas de sangre'
poéticas, musicales, hondísimas; dignas de una obra maestra que invita a la
interpretación arriesgada y generosa. Es la emoción de llevar dentro un clamor
antiguo; la música, la poesía, el teatro, la voz de Lorca que no se cansa de
llamar a valientes capaces de pronunciar su nombre. Lorca es un mundo
inabarcable; para recorrerlo hay que montar un caballo negro y dejarse llevar
de luna en luna. Y con esta Perla sientes que las estrellas se han acercado a
los ojos para vivir aquella noche en que los amantes huyen. Y todo por una
noche.
Al monumental poema trágico de esa boda
maldita que termina en reyerta, a ese impresionante texto en prosa y verso que
es parte de las sagradas escrituras del teatro, Broggi se atreve a darle un
ritmo musical que obliga a interpretarlo pautado y afinado como una partitura.
La dificultad añadida está resuelta con maestría desde la dirección y el elenco
la convierte en virtuosismo con la aparente naturalidad que producen mucho
talento y más trabajo.
Son solo cuatro actrices y dos actores para
del doble de personajes, algunos de los cuales también comparten con un efecto
que refuerza su carácter simbólico. Los hombres, hombres; tozudamente atados al
destino trágico que flota en el aire hasta hundirse como cuchillo en las carnes
asombradas. Y las mujeres, mujeres; presas en las prisiones domésticas de las
costumbres patriarcales pero unidas por una inagotable madeja de dolor
femenino. Madeja, madeja, ¿qué quieres hacer? Nacer a las cuatro, morir a las
diez... Y esa Luna ávida de sangre caliente para su pecho frío. Y esa Muerte
que la mendiga hasta cortar el hilo...
Memorables Clara Segura y Nora Navas en los
papeles principales: en sus voces, Novia, Madre, Esposa y Suegra forman con la
Luna y la Muerte un carrusel de contenidas pasiones incontenibles. Y Júlia
Bonjoch y Montse Vellvehí, brillantes en los secundarios. Como Ivan Benet y Pau
Roca en los masculinos: el Padre orgulloso, el Novio herido en su honra y
Leonardo al galope tendido: Si nos separan, será porque esté muerto...
Y, con todo, este Lorca de perlas, estas bodas
de Broggi, es sobre todo la música y su poder evocador de la voz de Lorca. La
banda sonora de Joan Garriga, tan audaz como sabia, es un milagro. Atraviesa el
tiempo igual que una luz de plata y sana la herida mortal de tanto silencio. A
partir de la 'Nana del caballo grande', que el propio Federico aprendió de las
mujeres del Sacromonte e incluyó en la obra, Joan va haciendo aportaciones
propias hilando un concierto conmovedor junto a Marià Roch y Marc Serra.
De Chopin al flamenco, de Morricone a la rumba
catalana, del blues al 'Café de Chinitas', del 'Romancero gitano' al tex-mex
fronterizo y un homenaje a La Barraca al son recuperado de 'La farándula
pasa'... Piano, guitarras, acordeón, eléctricas, armónica... Este casamiento
suena a músicas del pueblo, a pueblos lejanos y voces conectadas con la voz del
poeta de Nueva York, provincia de Granada.
En el preciso final, cuando una lorquiana
versión de 'Widow's grove' de Tom Waits acelera hasta 'La leyenda del tiempo'
de Camarón, otra obra maestra de mestizaje lorquiano, Madre y Novia se abrazan
unidas por un mismo dolor. Y es justo entonces cuando la belleza del instante
fugaz, como el amor de los amantes furtivos, se hace eterna. Y ahí se queda,
doliendo para siempre. Flotando como un velero.
+ info – publicat per
Jonás Sainz
Jueves, 1 noviembre 2018
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