De cuántas relaciones no somos capaces de
salir por miedo? ¿Cuántas veces somos incapaces de ver lo que pasa a nuestro
alrededor? ¿Quién es ese ángel exterminador sino uno mismo?” A Blanca Portillo
le van los retos. La actriz, directora y productora estrena el próximo 18 de
enero en el Teatro Español una adaptación de la película El ángel exterminador
(1962) de Luis Buñuel, en la que pulula por la idea del encierro como falsa
salvación.
“He trabajado sobre la idea del encierro,
un encierro visto como la incapacidad de ver lo que pasa a tu alrededor. Ya sea
individual, familiar, de un país, de un continente o del mundo. Antes la gente
tenía que salir de Europa, ahora Europa se cierra y no permite a nadie entrar.
Nos creemos más protegidos por encerrarnos, pero estamos más en peligro que
nunca”, confiesa la actriz, Premio Nacional de Teatro 2012.
Las convenciones sociales con las que hemos
crecido son tan ingrávidas, tan leves, que en cuanto las agitas se desmoronan”
Mucho se ha escrito de la película de
Buñuel, “hay tantas opiniones diferentes como personas que han leído su obra”,
recalca Portillo. El ángel exterminador es un drama surrealista, que el propio
autor resumió en sus memorias como “la historia de un grupo de personas que,
una noche, al término de una función teatral, va a cenar a casa de una de
ellas. Después de la cena, pasan al salón y, por una razón inexplicable, no
pueden salir de él”.
Lo que a priori se presenta como un
planteamiento simple, con el paso del tiempo hunde sus raíces en la fragilidad
de las convenciones sociales con las que hemos crecido a favor de la
convivencia. Son tan ingrávidas, tan leves, que en cuanto las agitas se
desmoronan.
Si Buñuel en su película colocó la diana en
la burguesía de la época, “en esa clase social privilegiada que no sabe vivir
sin sus privilegios y que no aprende nada cuando le pasan las cosas”, Blanca
Portillo traslada esta obra al teatro con toda su artillería escénica. “Pensé
que sólo podría embarcarme en un proyecto así si iba de la mano de Fernando
Sansegundo. Le pregunté si era una locura y me contestó: ‘Es difícil, pero
posible’. Y aquí estamos. Cuento con 20 miuras y un equipo artístico del que me
siento muy orgullosa. Estamos llegando al final de una andadura que ha durado
casi un año”.
El tándem Sansegundo-Portillo confiesa que
se ha enfrentado a la obra con mucho respeto hacia Buñuel, pero con la
irreverencia necesaria. “Vamos a jugar, porque es lo que a él le gustaría
hacer. Él siempre apelaba a la imaginación y la locura personal”.
El ángel exterminador se presenta como una
visión teatral de un clásico hecho con los ojos de hoy
Así, El ángel exterminador se presenta como
una visión teatral de un clásico hecho con los ojos de hoy, pero que, al igual
que la película, removerá las conciencias del público y lo llevará a disfrutar
de un buen banquete teatral.
La obra adopta un punto de vista
contemporáneo y está protagonizada por un sector social que Portillo ha
bautizado como establishment. “Hoy, la gente que maneja el poder no tiene por
qué venir de familias de rancio abolengo. Pueden ser periodistas, empresarios,
toreros. Gente que decide, que corta el bacalao y que se cree ajena a los males
que afectan a los demás”, confiesa la protagonista de El cartógrafo de Juan
Mayorga.
“Voy
a contar lo menos posible”, confesaba la actriz a su equipo antes de arrancar
la presentación. “Es algo que he
aprendido de Buñuel”. Portillo ha presentado El ángel exterminador rodeada por
los 20 actores que protagonizan el montaje, flanqueada por Sansegundo y por
Carme Portaceli, directora artística del Español, que ha aprovechado para
desvelar las cifras de público del teatro en 2017. “Se han vendido 80.375
entradas, un 72 % más que en 2016, y hemos tenido una recaudación de más de
1,32 millones de euros”.
Portaceli está convencida de que el eslogan
Vive el teatro ha hecho efecto, ha conseguido que el público sienta el Español
como su teatro y está convencida que apuestas como El ángel exterminador
mantendrán el mismo ritmo en 2018. “Buñuel es uno de nuestros grandes
creadores, un visionario que hizo gala de una enorme agudeza, un humor
fantástico y una crítica corrosiva hacia la sociedad española. Buñuel ya es un
clásico español”.
Polémica en el Matadero
Preguntada por la transformación del Matadero
de Madrid como Centro Internacional de Artes Vivas (cuando era la segunda sede
del Teatro Español), Portillo ha recordado que nunca se ha cuestionado la
creación de ese centro, sino el lugar. “Estoy hasta la punta del pelo de este
tema. Yo di una opinión en un tuit y la mantengo. Un centro de artes vivas es
necesario para una ciudad con una cultura potente; sólo he preguntado si ése
era el lugar idóneo y si era necesario que desapareciera una parte para crear
otra”.
Portillo forma parte del colectivo de 800
profesionales que firmaron un manifiesto dirigido a la alcaldesa de Madrid,
Manuela Carmena, en el que se pedía recuperar la exhibición de espectáculos
teatrales en las salas del Matadero. “Quitemos etiquetas, yo creo en las sumas
no en las sustituciones. Trabajemos para que las cosas sumen”, concluye
tajante.
PUBLICAT PER
11 de Enero de 2018

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