
15 de setembre de 2006
MARÍA GÜELL
MARÍA GÜELL
BARCELONA.
La Sala Fabià Puigserver subió ayer el telón con un Shakespeare. ««Otelo» es un viaje a las tinieblas, a la parte más oscura del corazón», destaca Carlota Subirós, directora de este montaje que inaugura la temporada 2006/07 del Teatre Lliure.
Su propuesta se ubica físicamente en un hangar abandonado donde convergen las fuertes personalidades de Otelo (Pere Arquillué), Yago (Joan Carreras) y Desdémona (Alícia Pérez). «La obra tiene tanta vigencia que he decidido no transportarla a la actualidad sino dejarla en un tiempo indefinido», continúa Subirós que también se encarga de la adaptación del texto.
Nadie se olvida que el Otelo que imaginó Shakespeare era de color.
La Sala Fabià Puigserver subió ayer el telón con un Shakespeare. ««Otelo» es un viaje a las tinieblas, a la parte más oscura del corazón», destaca Carlota Subirós, directora de este montaje que inaugura la temporada 2006/07 del Teatre Lliure.
Su propuesta se ubica físicamente en un hangar abandonado donde convergen las fuertes personalidades de Otelo (Pere Arquillué), Yago (Joan Carreras) y Desdémona (Alícia Pérez). «La obra tiene tanta vigencia que he decidido no transportarla a la actualidad sino dejarla en un tiempo indefinido», continúa Subirós que también se encarga de la adaptación del texto.
Nadie se olvida que el Otelo que imaginó Shakespeare era de color.
Pero Subirós propone un juego y opta por pintar las caras de todos los actores de blanco salvo la de Otelo que la pinta de negro. «Me molestaba la idea de que el personaje de raza negra fuera elúnico de mentira», se justifica Subirós.
La contraposición del blanco y negro es una constante en la puesta en escena. Una enorme caja negra dentro de una caja blanca presiden la escenografía y el vestuario también se rige por la dualidad blanco-negro, con algún toque de color rojo. Además, Subirós apuesta por el soporte del vídeo, una pieza de danza y una banda sonora escrita para la ocasión que firma Eugeni Roig.
Después de Barcelona, donde permanecerá hasta el 15 de octubre, la compañía del Teatre Lliure viajará al Teatro Español de Madrid entre el 13 y el 17 de diciembre, y después recalará en Granada, Sevilla y Málaga.
La contraposición del blanco y negro es una constante en la puesta en escena. Una enorme caja negra dentro de una caja blanca presiden la escenografía y el vestuario también se rige por la dualidad blanco-negro, con algún toque de color rojo. Además, Subirós apuesta por el soporte del vídeo, una pieza de danza y una banda sonora escrita para la ocasión que firma Eugeni Roig.
Después de Barcelona, donde permanecerá hasta el 15 de octubre, la compañía del Teatre Lliure viajará al Teatro Español de Madrid entre el 13 y el 17 de diciembre, y después recalará en Granada, Sevilla y Málaga.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada