23 de setembre 2006

Una brillante estafa


14 de setembre de 2006
«Los productores», con Santiago Segura y José Mota, arranca con éxito
Miguel AYANZ
«Los productores» De Mel Brooks. Dirección: B.T. McNicholl. Coreografía: Karen Bruce. Dirección musical: Santiago Pérez. Reparto: Santiago Segura, José Mota, Fernando Albizu, Miguel Del Arco, Ángel Ruiz, Dulcinea Juárez. Teatro Coliseum. Madrid. 13-IX-2006. Premios, ovaciones y aplauso internacional unánime. El estreno español de «Los productores», el gran éxito musical de los últimos años cocinado en el ingenio de Mel Brooks, tenía unos cuantos ases en la manga para conquistar una cartelera un tanto adormecida. No un buen musical a secas -los hay, ahí está el aguante de «Mamma Mía!» y «Hoy no me puedo levantar»- sino uno de esos imanes capaz de atraer al público. La presencia de Santiago Segura y José Mota en los neones era a la vez una jugada comercial y un riesgo. ¿Se tratará, pensaban muchos, de un despropósito chabacano, de un «Torrente» en escena? Las dudas quedaron despejadas anoche en un preestreno en el que el público se hartó de reír. Vale: la mitad ya venía hecha. La historia de Max Bialystock, el productor sin vergüenza y cínico que estafa viejecitas, y de su nuevo e iluminado contable, Leo Bloom, es todo un hallazgo: deben producir el más desastroso musical imaginable para hacerse ricos -vericuetos contables- con el fracaso. Pero había que conectar con un público desconfiado a priori. Cuando hay medios, todo es posible, lo mejor y lo peor. Anoche se vio lo primero. Hilarante y espectacular, con cualquier trazo o reminiscencia de antigua revista eliminados (pude ver esta misma producción en Argentina y tenía demasiado de ello), la chispa de Brooks explota en un despilfarro de luz, sonido y grandes decorados. Un gran reparto es otra de las claves, sobre todo, como suele ocurrir, en quienes deben, famas aparte, soportar la obra desde el anonimato de los titulares.
Perfectos el director gay Roger de Bries y su ayudante Carmen Ghia, a los que dan vida Miguel del Arco y Ángel Ruiz. Estupenda la Ulla, ese prototipo de bomba rubia con encefalograma plano -al final resulta que no tanto- de Dulcinea Juárez, y aplastante el Franz Liebkind de Fernando Albizu, un dramaturgo neonazi de peso específico. ¿Y la pareja protagonista? Se enfrentaban a comparaciones inevitables. Segura es Segura. No le pidan más, pero no esperen menos. Seguro, perdonen el juego de palabras, y contundente en su personalidad cómica, se le perdona el hecho de que no haya nacido para cantar. Hasta Mota, también muy divertido, redondo en algún momento, lo hace mejor. Pero, ¿importa? Se vende espectáculo y no hay engaño. Espectáculo a lo grande. Huele a éxito. Aunque nunca se sabe, si no, que se lo digan a Bialystock y Bloom.