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1 d'abril de 2010
ABC
Fernando Sansegundo y Rafael Núñez, en un ensayo de «El balcón»
ABC
MADRID.
Ángel Facio ha podido cumplir un sueño que perseguía desde hace más de treinta y cinco años: poner en pie «El balcón», una obra de Jean Genet que ha tenido una vida muy escasa en nuestro país; aunque escrita en 1956, no se pudo ver en España hasta que Lluís Pasqual la montó en el teatre Lliure en 1980.
Jean Genet, un atormentado personaje con una azarosa vida llena de sobresaltos y de encarcelamientos, vuelca en sus obras el amargor de una vida difícil y convierte sus textos en inquietantes y punzantes espinas. En 1956 escribió «El balcón», que Facio define como «una reflexión metafísica sobre el poder, pero con grandes atractivos formales, una gran parábola con una indudable calidad literaria». Vio la luz esta obra en Londres, en una puesta en escena de Peter Zadek que no satisfizo al autor (se le negó la entrada al ensayo general). Genet escribió una segunda versión cuya estreno en Berlín, en 1959, y con dirección de Hans Lietzau, tampoco le gustó.
«El balcón» es el nombre del burdel de lujo donde se desarrolla la obra. A él acuden personajes que tratan de materializar sus fantasías y de ser, durante un tiempo, quienes no son: se disfrazan así de jueces, de generales o de obispos; es decir, los símbolos del poder. «Genet -añade Facio- introduce la ambigüedad: ¿dónde empieza el ser y dónde la representación?»
En sus notas de dirección, Ángel Facio ha escrito que existen en la historia que cuenta «El balcón» «dos planos claramente diferenciados: el de la intriga, central, médula significante del espectáculo: la transformación del burdel en palacio; y el del rito, periférico, compuesto por escenas inconexas entre sí, dramáticamente autónomas. Uniendo estos dos planos, allá donde se cruzan lenguaje e interrelaciones personales, el genio de Genet introduce el líquido lubricante de la ambigüedad. ¿Dónde empieza el ser y dónde la representación?
Hasta el 9 de mayo estará en el Matadero este montaje, que cuenta con escenografía de Alessandro Lanzillotti.