07 de juliol 2010

El látigo de Marthaler abre hoy el festival de Avignon

www.lavanguardia.es
7 de juliol de 2010


El polémico creador suizo abre hoy una austera edición de la cita teatral. El gran festín de las artes escénicas se inaugura hoy con 'Papperlapapp'

JOAN-ANTON BENACH
Aviñón Enviado especial

Cuando esta noche las trompetas mayestáticas de la Cour d'Honneur repitan las once notas de Maurice Jarre anunciando el primer plato del gran festín de las artes escénicas, comenzará la 64.ª edición del festival, comentada ayer, en la rueda de prensa previa, con sereno optimismo. Si el momento no se presta a alegres expansiones, tampoco es hora de echar leña al fuego de la crisis. Menos espectáculos en el programa oficial y menos recintos donde albergarlos –cae por vez primera la imponente Carrière de Boulbon que descubrió Brook en 1985– dibujan un paisaje austero sin que tal circunstancia afecte la jovialidad de Hortense Archambault y Vincent Baudriller. Es justo subrayar que en el punto clave de los artistas invitados, el tándem director exhibe dos cartas ganadoras: la del célebre creador suizo Christof Marthaler y la del escritor Olivier Cadiot, venerado en Francia por los rastreadores de las últimas vanguardias que lo tienen en lo alto y subiendo.
Conocido entre nosotros por sus incursiones voraginosas y polémicas –la última en Temporada Alta 2009, donde presentó Riesenbutzbach. Eine Dauerkolonie–, Christof Marthaler es un sonriente repartidor de estocadas. Su primera aportación al festival parece llegar, sin embargo, en son de paz. Es el espectáculo inaugural de esta noche cuyo título, estallido de labiales fuertes, sugiere aires festivos (de los que no hay que fiarse demasiado): Papperlapapp. He aquí una expresión alemana traducible por los despreciativos bla bla bla o ¡Y qué más! Marthaler no quiso abandonar ayer el parapeto de las incógnitas y las incertidumbres para referirse a una creación inspirada en el propio palacio papal aviñonés, su potente arquitectura y su significación histórica. La obra es una hipótesis poética sobre el poder y la verdad y bascula entre el pasado y el presente, entre la certeza y la invención.

A partir del 21 y en otro escenario (véase recuadro) Christof Marthaler ofrecerá Schutz der Zukunft (Protegerse del futuro), espectáculo creado a partir de la historia siniestra de un antiguo hospital vienés que durante el Anschluss –la anexión al III Reich– acogió prácticas eutanásicas aplicadas a enfermos mentales. La posibilidad de que en nuestro mundo se repitan barbaridades similares, amenaza que ya se insinuaba en Riesenbutzbach, proporciona al dramaturgo el punto de partida para uno de sus fantásticos desfiles poético-musicales, ejecutado por una compañía de cómicos de probada eficacia, experta en la combinación de elementos líricos y grotescos.

Por su parte, Olivier Cadiot, que colabora en la dramaturgia de Papperlapapp, ocupará el mismo escenario principal de la Cour para una lectura de L'affaire Robinson, composición de fragmentos de su obra narrativa. Entre los artistas invitados a compartir la programación y dirección de Aviñón, nunca antes había figurado un escritor sin obra dramática alguna, y la excepción, según insinúan Baudriller y Archambault, tal vez se convierta en regla, siempre, claro, que la personalidad literaria asociada al festival sienta una manifiesta afección por el espectáculo teatral. Cadiot, convicto y confeso hace años de tal proximidad afectiva, eligió a Ludovic Lagarde para que dirigiera dos de sus textos preferidos: Un mage en été, monólogo que interpretará Laurent Poitrenaux, y Un nid pour quoi faire, adaptación escénica de una de sus novelas más celebradas.

Olivier Cardiot ha querido que participara en el festival su colega, el escritor Pierre Alferi, y los músicos Pascal Dusapin y Rodolphe Burger, organizador, este último, del baile popular que tendrá efecto el 14 Juilliet, fiesta nacional, al pie del tan cantado Pont Saint Benezev. La iniciativa, simpática y bienintencionada, dudo mucho que logre descongestionar la alta concentración campesina que cada año intenta hacer lo mismo en la Place de l'Horloge, centro efervescente aviñonés cuya capacidad de succionar la entera población de toda un comarca es conocida allende los mares.

Duelo, memoria triste y melancolía escribirán una página afectuosa en la presente edición festivalera, dedicada, toda ella, a Alain Crombecque (1939-2009), director de Aviñón durante ocho años de 1985 a 1992. Fallecido el pasado octubre, en pleno Festival d"Automne de París, en el que ejercía la dirección artística, Crombecque se hacía omnipresente en esta ciudad, siempre montado en su bicicleta, las gafas de sol prendidas en la frente, de un lado para otro, vigilante perpetuo de la intendencia de los numerosos recintos del festival. El homenaje de este año, patrocinado por Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura, se traducirá en sesiones diarias del 13 al 23, en el Jardin de la rue de Mons, a las 11 de la mañana, y en un gran memorial en el Museo Calvet, el día 16, con la intervención de artistas que estuvieron muy próximos al homenajeado. Papperlapapp. Un momento de los ensayos del espectáculo de Christof Marthaler con el que hoy se inaugura la 64.ª edición del Festival de Aviñón, inspirado en el propio palacio papal, donde se estrena, su arquitectura y su historia