07 de novembre 2013

"Grease", el musical intergeneracional




publicat per
http://www.lne.es
2 de novembre de 2013
Eduardo VIÑUELA Musicólogo

En los alrededores de la Laboral se respiraba el aire revival propio de un musical ya intergeneracional. Se escuchaba tararear algunas de las canciones más conocidas, abundaban las faldas de vuelo y las chaquetas de cuero, y hasta se pudo ver algún coche americano de época en el aparcamiento. El teatro estaba lleno y un disc jockey caracterizado de Vince Fontaine caldeaba el ambiente previo a la función con clásicos de Ritchie Valens y The Coasters. Todo estaba listo para que comenzara la versión española de Grease, un espectáculo musical que vio la luz el año pasado para conmemorar las cuatro décadas desde su estreno en Broadway en 1972.

La trama sigue fielmente el guión de la película, hasta el punto de reproducir los diálogos entre los personajes. No podía ser de otro modo en un musical que apela a la nostalgia y al recuerdo. La recreación de la escena del amor veraniego de Sandy y Danny en la playa abrió el musical, al igual que la película, en una proyección en vídeo. A partir de ahí los números musicales mandaron y condujeron la narración hasta el punto de dejar en mera anécdota la parte teatral. La escenografía evidenció ciertas limitaciones presupuestarias, pero el efecto de las coreografías grupales en canciones como "Dime más" convencieron y estuvieron bien solventadas. No es un musical de grandes piruetas, pero la caracterización de los personajes a través de vestuario y peluquería, así como el impacto de contar con muchos actores en el escenario consigue hacer avanzar una acción que cuenta con la complicidad de un público que conoce perfectamente el argumento.ç

El ritmo en general es fluido, pero sorprende la inclusión de escenas y canciones que no aparecen en el film, como "Dulces acordes" o la canción de Marty a sus Freddies en la fiesta de pijamas, para alargar el tiempo del musical. La conocida coreografía de "Greased Lightnin" no consiguió el efecto para el que fue diseñada y el público no llegó a levantarse de sus asientos, pero es que Albert Martínez (Kenickie) tampoco llegó a dar el Do de pecho en la cadencia final. Todo lo contrario que el polifacético Noli Ramos (Vince Fontaine), que demostró sus dotes como cantante y como showman en numerosas ocasiones. Javier Arroyo (Danny Suko) no destacó vocalmente como era de esperar por su papel protagonista y se vio sobrepasado constantemente por Marta Arteta (Sandy), que brilló en la balada "Hopelessly devoted to you" y en el dúo con Eva Manjón (Rizzo), quien también tuvo una notable actuación. Todo ello con la música en directo de una banda de rock muy solvente en la que tuvo especial protagonismo el sintetizador y en la que, afortunadamente, no faltó el viento metal.

La escena más lograda fue la del baile grupal en el gimnasio del instituto, tanto en la cuidada coreografía como en los efectos escénicos al incluir la imagen de una cámara de televisión en blanco y negro en el escenario. De entre las escenas añadidas, merece especial mención la pertinente alusión a la escena del balcón de Romeo y Julieta entre Danny y Sandy.

Es un musical que no deslumbra, pero que entretiene; sin grandes momentos estelares, pero con un nivel constante en un desarrollo dramático ágil que no busca sorprender con innovaciones narrativas. Un espectáculo diseñado para todos los públicos, en la línea de los musicales que desde hace unos años llenan los teatros de toda España, que tuvo su traca final con un medley de los temas más conocidos y con los actores bailando entre el público.