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http://www.valenciaplaza.com
30 de
desembre de 2014
Eugenio
Viñas
Con 100 años por barba: las redes sociales apoyan los
comercios históricos
La historia de DanceCenter, una de las principales escuelas
de danza urbana de España, surge de un ‘problema' en los pies de una niña.
Bendito ‘problema'. La recomendación médica corrigió la disfunción de Verónica
Mejía a cambio de inyectarle el veneno del baile, una trama que bien podría
servir para hilvanar alguno de los musicales que ahora dirige y en los que
emplea a 40 personas.
Para acabar haciendo lo que más quería, Verónica tuvo
queVerónica Mejía cumplir con el pacto familiar de pasar por la Universidad:
estudió Psicología y Relaciones Laborales. Sin embargo, desde los 15 años
empezó a ser ella la que marcaba el ritmo de los alumnos. Sin darse cuenta, a
los 18 ya era su trabajo habitual, pero aun así la actividad no le aparto nunca
de la inquietud de seguir tomando clases. Y hasta hoy.
Es alumna en clases privadas de clásico, contemporáneo y
flamenco, rama de la que hace carrera y finaliza en 1998. Viaja constantemente:
Roma, Madrid, Barcelona Mallorca... ¿la razón? Encontrar escuelas de baile del
más alto nivel en estilos urbanos, los que han acabado por ocupar la suya
propia, abierta en 2010 en la calle Totana número 12.
Contemporáneo, ballet, lyrical jazz y, sobre todo, mucho hip
hop: New Style, L.A. Style, Sexy Stile, Funky House y así hasta 10 variantes de
esta escuela cuyo principal valor es el de haberse convertido en una
aceleradora de profesionales. El más próximo y reciente, destaca Verónica a
ValenciaPlaza.com, el de uno de sus también asistentes que tras años de
dedicación pasó de alumno a profesional y próximamente se marcha a bailar
durante un trimestre a Los Angeles.
"El máximo logro para mí es que alguien que pasa a
bailar de forma profesional en otra ciudad o fuera de España sea considerado,
tenga una formación por la cual destaca y sepan que si ha pasado por
DanceCenter es que va a estar a ese nivel", apunta Verónica. En la escuela
se suceden las Master Class de profesores de todo el mundo, "pero antes de
que vengan aquí soy yo la que recibe las clases primero", apunta.
Más allá de este test, lo cierto es que al origen de la
escuela le gusta mezclarse habitualmente con el alumnado. "Para poder
formar al máximo nivel tienes que estar recibiendo clases constantemente. Por
eso yo siempre les digo a mis alumnos que el baile es una cuestión de
actitudes, no de aptitudes", añade. Ella asegura que de joven parecía
"la más torpe" entre sus amigas. Tampoco esconde que su formación
universitaria le ha servido como profesora y como empresaria "más de lo
que pueda parecer".
Antes de DanceCenter hubo una etapa de docencia itinerante:
de Ontinyent a Peñíscola pasando por Castellón o bajando a Alicante. Lo cierto
es que durante este tiempo lo que se granjeó fue una nómina de alumnos que,
desde hace casi cinco años, han encontrado una sede estable. Este centro cerca
de las avenidas del Cid y Tres Forques ha sido también la base de operaciones
de Verónica para coreografiar musicales, shows de cantantes y actuaciones de
todo tipo. Una actividad que sigue simultaneando con los habituales viajes a
Nueva York y Londres, los dos principales mercados de musicales y por extensión
de escuelas 'de Primera División'.
A partir del mismo se coordina el Urban Beat Valencia, una
de las concentraciones y competición de baile urbano más relevantes de España.
Con 3.000 asistentes y 1.200 participantes, este evento dinamiza también el
curso cuya actividad ocupa de lunes a sábado (y a veces domingo) el centro
deportivo. Entre semana hasta las 11 de la noche, en un ritmo incansable pese a
los constantes viajes al extranjero de su directora.
El valor diferencial de generar profesionales no excluye el
hecho de mantener una compañía que, básicamente, se nutre de sus alumnos. Con
diferentesUrban Beat Valencia espectáculos, la actividad de ésta se suele
concentrar en el verano. Eso sí, con ciertos riesgos en la fusión de estilos,
pero "desde la precaución. Siempre me asesoro para mezclar diferentes
técnicas con las danzas urbanas, pese a que haya hecho producciones similares". Sus alumnos, no obstante, toman clases de
técnica clásica para estilos como el lyrical jazz o el baile contemporáneo.
Verónica asegura que una de las cosas que más le sigue
motivando en su escuela es ver cómo la gente viene vestida de la calle y ya
puede bailar: "ya no hay que llevar este pantalón o aquellas zapatillas.
No es como el ballet, en el que te enfundas una ropa para interpretar un papel.
El baile para nosotros es una extensión de cómo vivimos y cómo nos expresamos
en la calle".
Uno de los últimos hitos para la escuela ha sido ir captando
a las madres de los más jóvenes y crear una competición con ellas. "Ahora
sé de donde viene el espíritu bailarín de algunos de sus hijos", apunta
Verónica entre risas, aunque remata: "hay que quitarse ya la idea de que
las personas mayores solo pueden hacer bailes de salón. También pueden hacerlo,
pero el baile contemporáneo no tiene por qué estar reñido con la edad".

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