
10 octubre 2006
TEXTO: SUSANA GAVIÑA
FOTO: DANIEL G. LÓPEZ.
MADRID.
El 10 de octubre de 1856, el Teatro de la Zarzuela fue inaugurado con una función dedicada a S. M. la Reina Isabel II, a la que, según relata Emilio García Carrero en su libro dedicado a la historia de este teatro, «no pudo asistir por tener besamanos en palacio con motivo de su cumpleaños». Hoy, 150 años después, sí acudirán Don Juan Carlos y Doña Sofía, que estarán acompañados por la ministra de Cultura, Carmen Calvo; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otras personalidades, dejando aparcadas sus diferencias políticas para celebrar este singular cumpleaños (que será retransmitido por La 2 de TVE a las 22 horas). Y es que el Teatro de la Zarzuela, construido gracias a los esfuerzos de Barbieri, Gaztambide, Salas y Olona para albergar el género que le da nombre, no sólo ha conseguido sobrevivir siglo y medio, sino que a lo largo de su historia ha congregado a públicos muy distintos: de zarzuela, en sus inicios, y de ópera cuando tuvo que suplir el silencio operístico del Teatro Real, cerrado en 1925.
Esta tarde el telón se levanta con el orgullo de haber visto pasar por su escenario a artistas como Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé o Alfredo Kraus, y de ver nacer sobre él a una generación de cantantes reconocidos internacionalmente como Carlos Álvarez o María Bayo. Muchos de ellos se han reunido esta semana -de manera desinteresada- para celebrar su cumpleaños. La gala de hoy y la del próximo día 13 congregará a casi sesenta de nuestras mejores voces. Joan Pons, Carlos Álvarez, Josep Bros, María Bayo, Ana María Sánchez, Isabel Rey, María José Montiel, Carlos Chausson, Mariola Cantarero, Milagros Poblador, Luis Álvarez, Manuel Lanza, Carlos Bergasa, Verónica Villarroel o el actor José Sacristán, que recordará su época de tenor-cómico, interpretarán las mejores páginas de nuestra zarzuela. Otros no han podido acudir por compromisos ya adquiridos, como Plácido Domingo. Quien sí estará será Alfredo Kraus, de quien se colocó la semana pasada un busto en el piso superior del teatro.
Entre el domingo y el lunes se han ido incorporando a los ensayos los cantantes de la primera gala. En el pasillo nos cruzamos con Joan Pons, mientras en el camerino María Bayo repasa algunos acordes con el maestro Miguel Roa. En el patio de butacas conversan, entre número y número, Ana María Sánchez, con Rey o Montiel. Todas ellas tienen muy «gratos recuerdos» de su paso por este teatro. Para Sánchez hay un doble motivo de satisfacción: «Reencontrarme con tantos y tan queridos compañeros a los que no veo desde hace años» y «la celebración de un teatro, templo de nuestro género, abierto hace 150 años, y que espero que dure 1.500 años más». Isabel Rey recuerda su debut madrileño, en 1991, con la ópera «Idomeneo», «pues el Teatro Real estaba cerrado por entonces»; mientras que Cantarero, la más joven de los participantes, proyecta su espontaneidad y su buen humor mientras ensaya. La granadina confiesa que la Zarzuela «es como mi casa. Aquí he cantado «Pan y toros» y «Doña Francisquita»». Sobre las celebraciones, asegura que «el teatro y el género se lo merecen: eso y mucho más porque es nuestra lengua, nuestra música...» La Montiel ha probado aquí todos los géneros: la ópera contemporánea, con «Ojos verdes», de Marco; la ópera española, con «La vida breve», de Falla; y la zarzuela, con «La verbena de la Paloma», de Bretón. La soprano madrileña todavía recuerda cómo siendo adolescente, y tras salir del colegio, se iba al teatro «a hacer cola para sacar las entradas. Para mí es un edificio entrañable, porque además soy del foro», dice con orgullo.
Un espectáculo dinámico
El director del teatro desde 2004, Luis Olmos, es el responsable de la puesta en escena, además de la selección de las partituras, trabajo que ha compartido con José Luis Morata y Miguel Roa, director musical. «Hemos sido un triunvirato», bromea. Hombre de teatro por los cuatro costados, reconoce que la preparación de estas dos galas, organizadas durante un año y medio, ha sido muy complicada, «aunque el resultado parezca sencillo». En lo que respecta al apartado musical, «hemos procurado que hubiera variedad, con dúos, romanzas, números de coro»; mientras que en la escena se ha tenido que amoldar al hecho de tratarse de un espectáculo televisado. En la puesta en escena, ha primado el cambio de ambientes a través de distintas proyecciones sobre unos paneles que se mueven, procurando al espectáculo cierto «dinamismo». Para Olmos es un orgullo dirigir esta gala, que confiesa asumió en un principio «con respeto y cierto susto. Es un triple salto mortal».
En el foso, la Orquesta de la Comunidad de Madrid estará liderada, como tantas otras veces, por Miguel Roa, unido a este teatro durante casi tres décadas, como director musical, aunque «me colé en él en 1956 vestido de niño de San Ildefonso -recuerda-, y lo siento como propio». Asegura que la vida en él ha cambiado mucho a lo largo de los años. «Ahora no es mejor ni peor, es distinto, aunque antes había más precariedad laboral». Lo que sí ha perdido es su carácter familiar, «era como una casa de vecinos». En él ha vivido grandes satisfacciones y terribles experiencias personales. Y ha visto desfilar por su escenario a los más grandes nombres de la lírica, «la profesión que yo conocí entonces es muy distinta de la actual». Roa dirigirá hoy partituras de Chueca, Barbieri, Luna, Giménez, Sorozábal o Chapí, muchas de las cuales el público no dejará de tararear. Música que servirá para saludar los próximos 150 años del Teatro de la Zarzuela.
El 10 de octubre de 1856, el Teatro de la Zarzuela fue inaugurado con una función dedicada a S. M. la Reina Isabel II, a la que, según relata Emilio García Carrero en su libro dedicado a la historia de este teatro, «no pudo asistir por tener besamanos en palacio con motivo de su cumpleaños». Hoy, 150 años después, sí acudirán Don Juan Carlos y Doña Sofía, que estarán acompañados por la ministra de Cultura, Carmen Calvo; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otras personalidades, dejando aparcadas sus diferencias políticas para celebrar este singular cumpleaños (que será retransmitido por La 2 de TVE a las 22 horas). Y es que el Teatro de la Zarzuela, construido gracias a los esfuerzos de Barbieri, Gaztambide, Salas y Olona para albergar el género que le da nombre, no sólo ha conseguido sobrevivir siglo y medio, sino que a lo largo de su historia ha congregado a públicos muy distintos: de zarzuela, en sus inicios, y de ópera cuando tuvo que suplir el silencio operístico del Teatro Real, cerrado en 1925.
Esta tarde el telón se levanta con el orgullo de haber visto pasar por su escenario a artistas como Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé o Alfredo Kraus, y de ver nacer sobre él a una generación de cantantes reconocidos internacionalmente como Carlos Álvarez o María Bayo. Muchos de ellos se han reunido esta semana -de manera desinteresada- para celebrar su cumpleaños. La gala de hoy y la del próximo día 13 congregará a casi sesenta de nuestras mejores voces. Joan Pons, Carlos Álvarez, Josep Bros, María Bayo, Ana María Sánchez, Isabel Rey, María José Montiel, Carlos Chausson, Mariola Cantarero, Milagros Poblador, Luis Álvarez, Manuel Lanza, Carlos Bergasa, Verónica Villarroel o el actor José Sacristán, que recordará su época de tenor-cómico, interpretarán las mejores páginas de nuestra zarzuela. Otros no han podido acudir por compromisos ya adquiridos, como Plácido Domingo. Quien sí estará será Alfredo Kraus, de quien se colocó la semana pasada un busto en el piso superior del teatro.
Entre el domingo y el lunes se han ido incorporando a los ensayos los cantantes de la primera gala. En el pasillo nos cruzamos con Joan Pons, mientras en el camerino María Bayo repasa algunos acordes con el maestro Miguel Roa. En el patio de butacas conversan, entre número y número, Ana María Sánchez, con Rey o Montiel. Todas ellas tienen muy «gratos recuerdos» de su paso por este teatro. Para Sánchez hay un doble motivo de satisfacción: «Reencontrarme con tantos y tan queridos compañeros a los que no veo desde hace años» y «la celebración de un teatro, templo de nuestro género, abierto hace 150 años, y que espero que dure 1.500 años más». Isabel Rey recuerda su debut madrileño, en 1991, con la ópera «Idomeneo», «pues el Teatro Real estaba cerrado por entonces»; mientras que Cantarero, la más joven de los participantes, proyecta su espontaneidad y su buen humor mientras ensaya. La granadina confiesa que la Zarzuela «es como mi casa. Aquí he cantado «Pan y toros» y «Doña Francisquita»». Sobre las celebraciones, asegura que «el teatro y el género se lo merecen: eso y mucho más porque es nuestra lengua, nuestra música...» La Montiel ha probado aquí todos los géneros: la ópera contemporánea, con «Ojos verdes», de Marco; la ópera española, con «La vida breve», de Falla; y la zarzuela, con «La verbena de la Paloma», de Bretón. La soprano madrileña todavía recuerda cómo siendo adolescente, y tras salir del colegio, se iba al teatro «a hacer cola para sacar las entradas. Para mí es un edificio entrañable, porque además soy del foro», dice con orgullo.
Un espectáculo dinámico
El director del teatro desde 2004, Luis Olmos, es el responsable de la puesta en escena, además de la selección de las partituras, trabajo que ha compartido con José Luis Morata y Miguel Roa, director musical. «Hemos sido un triunvirato», bromea. Hombre de teatro por los cuatro costados, reconoce que la preparación de estas dos galas, organizadas durante un año y medio, ha sido muy complicada, «aunque el resultado parezca sencillo». En lo que respecta al apartado musical, «hemos procurado que hubiera variedad, con dúos, romanzas, números de coro»; mientras que en la escena se ha tenido que amoldar al hecho de tratarse de un espectáculo televisado. En la puesta en escena, ha primado el cambio de ambientes a través de distintas proyecciones sobre unos paneles que se mueven, procurando al espectáculo cierto «dinamismo». Para Olmos es un orgullo dirigir esta gala, que confiesa asumió en un principio «con respeto y cierto susto. Es un triple salto mortal».
En el foso, la Orquesta de la Comunidad de Madrid estará liderada, como tantas otras veces, por Miguel Roa, unido a este teatro durante casi tres décadas, como director musical, aunque «me colé en él en 1956 vestido de niño de San Ildefonso -recuerda-, y lo siento como propio». Asegura que la vida en él ha cambiado mucho a lo largo de los años. «Ahora no es mejor ni peor, es distinto, aunque antes había más precariedad laboral». Lo que sí ha perdido es su carácter familiar, «era como una casa de vecinos». En él ha vivido grandes satisfacciones y terribles experiencias personales. Y ha visto desfilar por su escenario a los más grandes nombres de la lírica, «la profesión que yo conocí entonces es muy distinta de la actual». Roa dirigirá hoy partituras de Chueca, Barbieri, Luna, Giménez, Sorozábal o Chapí, muchas de las cuales el público no dejará de tararear. Música que servirá para saludar los próximos 150 años del Teatro de la Zarzuela.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada