18 de setembre 2006

El Lliure inaugura la temporada con el 'Otel·lo' de Carlota Subirós

14 de setembre de 2006
La autora busca lo esencial del drama shakespeariano con una puesta en escena "nada realista"
Barcelona.
(EUROPA PRESS).-
La dramaturga Carlota Subirós estrena mañana en el Teatre Lliure de Barcelona una adaptación de 'Otel·lo', uno de los clásicos de William Shakespeare, en la que la creadora catalana se sumerge en la "esencia" de la tragedia del triángulo de personajes formado por Otelo, Yago y Desdémona. La obra, que abre la temporada del Lliure y se podrá ver hasta el 15 de octubre, discurre en un espacio atemporal en el que se narra "el viaje al corazón de las tinieblas o las tinieblas del corazón" de sus personajes, según Subirós. La directora aseguró hoy en Barcelona que ha querido llevar a cabo una "grandísima concentración formal" de la conocida obra, que narra el juego de amor y traiciones entre el guerrero negro Otelo (Pere Arquillué), su celoso servidor Yago (Joan Carreras) y la inocente Desdémona (Alícia Pérez), que le lleva a la "esencia" de esta "trágica historia de amor". Esta "esencia" y "teatralidad" del montaje de Subirós hace que en la obra no sean tan explícitos sobre escena las dicotomías "blanco-negro, cristiano-moro u hombre-mujer" presente en otras adaptaciones. "Habla de la diferencia en un ámbito más teatral", añadió, pese a que se permite el guiño de pintar de blanco a los personajes en respuesta a otros montajes que pintaban de negro la cara del actor que encarnaba a Otelo.
Subirós afirmó que no es uno de los montajes más complejos de Shakespeare, pero destacó que todavía lleva impregnada la "vigencia" 400 años después de ser escrita ya que "cada día aparecen noticias que, de alguna manera, hablan de la obra". Menos YagoLa dramaturga ha evitado centrar en exceso el foco de la obra en los movimientos maquiavélicos de Yago -"incuestionable conductor"- y mostrar que si la gente es manipulada lo es gracias a que "tenemos una cara oscura del alma con la que es fácil conectar". "No quería dar sólo la visión de un hombre inteligente manipulando a otros", explicó. La autora ha querido dotar de atemporalidad a la obra con una puesta en escena "nada realista" en las que la escenografía basada en los colores blanco, negro y rojo, la iluminación y la música jugasen un papel determinante. El montaje incluye también piezas de danza a cargo de Iva Horgat, quien personifica el amor entre Otelo y Desdémona. Carlota Subirós destacó que pese a que la obra transcurre en una tregua dentro de una guerra, no aparece ninguna escena bélica.
En su opinión, Shakespeare quería hacer una metáfora entre la ausencia de guerra y la que la libran los personajes entre sí. Tras su paso por el Lliure de Barcelona, la obra tiene previstos ya varios bolos por España, en su versión en castellano, en un montaje que, como resume Subirós, muestra como "un deseo de amor se convierte en uno de muerte y destrucción".